Mientras centenares de manifestantes marchaban por las calles del Puerto fueron reprimidos con palos y gases lacrimógenos por personal policial. En el lugar estuvo el Premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel, que medió entre los bandos en conflicto. Hubo heridos -entre ellos cinco policías- y tres obreros demorados.
Mientras centenares de manifestantes marchaban por las calles del Puerto fueron reprimidos con palos y gases lacrimógenos por personal policial. En el lugar estuvo el Premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel, que medió entre los bandos en conflicto. Hubo heridos -entre ellos cinco policías- y tres obreros demorados.
El conflicto pesquero que persiste con continuidad desde hace de más de dos meses, tuvo ayer su pico más alto de violencia, cuando la policía reprimió severamente a los trabajadores del pescado que realizaban una marcha por las calles del Puerto.
La violenta refriega, durante la cual los uniformados de la policía y Gendarmería se abrieron paso con sus escudos antichoques, a golpes de bastón y de puño y arrojando gases lacrimógenos, tuvo como resultado cinco policías con distintas heridas leves y un número similar de manifestantes también golpeados, de los que tres resultaron finalmente detenidos y puestos a disposición de la fiscal de turno María de los Ángeles Lorenzo.
Cuando la represión era mayor, al lugar llegó el Premio Nobel de la Paz (1980), Adolfo Pérez Esquivel, quien estaba en Mar del Plata invitado por la Feria del Libro, pero que había anunciado que concurriría a dialogar con los obreros en conflicto.
A pesar de que el insigne visitante no pudo sustraerse a los hechos de violencia, sufriendo algunos golpes, ofició de mediador entre ambos bandos. Y dada la gravedad de lo que podía observarse, anunció que de manera inmediata se comunicaría con el ministro del Interior de la Nación, Aníbal Fernández, para que interviniera y tomara una decisión al respecto.
Hubo más de 300 policías
Los operativos policiales estuvieron a cargo del inspector de la Policía Departamental y abogado Gustavo Salvá, quien dispuso una dotación de unos 300 efectivos de Infantería que con móviles y a pie, siguieron a los trabajadores que marchaban, y cuando hubo conatos de supuesta agresión, se abalanzaron sobre ellos provocando lo ya descrito.
La intervención policial se inició en las primeras horas de la mañana, cuando un grupo trabajadores que marchaban se desprendió del resto e ingresó a la sede del Centro de Formación de FECOOAPORT, situada en 12 de Octubre 3722, ocasionando destrozos de vidrios y otros elementos en el interior, mientras allí se hallaban en plena tarea una decena de empleados.
Uno de los revoltosos, al que se le endilga haber arrojado una bomba molotov sin lograr su cometido de incendiar el lugar, y que según testimonios presentaba lesiones por los golpes recibidos de parte de la policía, también fue otros de los aprehendidos. Después fue identificado como el filetero Camilo Castillo.
Cerca de las 11, llegó al lugar Pérez Esquivel, quien pidió a los trabajadores que se reunieran en la sede sindical y a las fuerzas de seguridad que dejaran de reprimir para iniciar un diálogo. De esta forma, mantuvo sendas entrevistas con los líderes de los manifestantes y con el jefe del operativo, el inspector Salvá.
Según denunciaron los trabajadores el primer hecho de represión policial se habría producido para evitar daños en edificios de empresas pesqueras, donde días atrás se registraron graves incidentes.
Reclaman trabajar "en blanco"
El principal motivo del conflicto es el reclamo de los fileteros de las más de 130 cooperativas, quienes reclaman regularizar su situación, mediante la registración legal como empleados de las distintas plantas.
Sin embargo, los empresarios no han cedido al reclamo, por lo que el conflicto trata de dirimirse en el Ministerio de Trabajo de la Nación, sin arrojar hasta el momento ningún resultado.
Después los destrozos en la sede de FeCooAport, los manifestantes siguieron su marcha hacia la sede del Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado (SOIP). Luego de permanecer concentrados allí, y ante la atenta mirada de la policía que los seguía de cerca, resolvieron seguir recorriendo las fábricas para lograr la adhesión de los trabajadores que todavía permanecían en las empresas.
Pero cuando marchaban por la calle Irala y Cerrito fueron sorprendidos por policías que les lanzaron gases lacrimógenos que obligaron a una dispersión general tanto de los manifestantes y vecinos del lugar como de los periodistas, reporteros y camarógrafos que registraban todo cuanto se producía.
Una sucesión de incidentes
Apenas 10 minutos después, en Gianelli al 900 hubo nuevos incidentes, cuando manifestantes arrojaron piedras y otros elementos contra una planta de elaboración de pescado.
Entonces llegó hasta el lugar un grupo de la Guardia de Infantería de la Policía y patrulleros, que controlaron la situación. A partir de allí se produjeron varias escaramuzas entre policías y manifestantes, que lanzaron objetos pesados contra móviles de la fuerza.
Tres de los manifestantes que según se reveló después llevaban cuchillos entre sus pertenencias, cuestión que se explica teniendo en cuenta que son fileteros, resultaron detenidos.
Dirigentes sindicales y trabajadores denunciaron que manifestantes habrían recibido maltratos de parte de policías, que habrían arrastrado del pelo a algunos de ellos y golpeados con los bastones.
Pérez Esquivel en procura de mediar en el conflicto por lo que convocó a los manifestantes a reunirse en la sede del sindicato y evitar reaccionar en caso de provocaciones y lo mismo pidió a un grupo de efectivos de Prefectura que custodiaban el lugar. "Les pido que no reaccionen y lo mismo le decimos a los trabajadores porque estamos buscando la solución. Estamos pidiendo que los trabajadores también se queden tranquilos", señaló Pérez Esquivel al responsable del grupo de la Prefectura.
12/10/07
LA CAPITAL

