Oceana presentó en Washington una campaña para terminar con el fraude de los productos del mar.
Oceana presentó en Washington una campaña para terminar con el fraude de los productos del mar.
En la sede del National Press Club, la organización ambientalista y varios expertos explicaron los distintos tipos de fraude con productos pesqueros y cómo afectan esas maniobras el medioambiente, la economía y la salud humana.
El grupo destacó que los productos del mar que ingresan a Estados Unidos pueden estar mal etiquetados entre un 25% a un 70% de la veces, en el caso de especies como el pargo colorado, el salmón silvestre y el bacalao del Atlántico. Cuando esto sucede, los consumidores obtienen especies por las que no pagan: pescado más barato o del que hay una mayor disponibilidad.
“Dado que las importaciones representan la gran mayoría de los productos pesqueros consumidos en Estados Unidos, es más importante que nunca saber qué consumimos y dónde, cuándo y cómo fue capturado”, dijo el doctor Michael Hirshfield, científico principal de Oceana y vicepresidente para América del Norte.
El informe del grupo titulado Bait and Switch: How Seafood Fraud Hurts Our Oceans, Our Wallets and Our Health (Decisión para el cambio: Cómo afecta el fraude de los productos del mar nuestros océanos, nuestras billeteras y nuestra salud), indica que el 84% de los productos del mar que se consumen en Estados Unidos son importados, pero sólo el 2% se inspecciona y menos del 0,001% se inspecciona por fraude.
Un informe de 2009 de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno (GAO) reveló algunas fallas de las agencias federales en la detección y prevención del fraude con los productos pesqueros.
William Gergits, cofundador y miembro gerencial de Therion International, LLC, una organización con sede en Nueva York reconocida por sus pruebas de ADN en productos del mar, dijo que analizaron unas 1.000 muestras de filetes de pescado desde 2007, provenientes de más de 50 ciudades de todo el país.
“Los resultados de nuestro laboratorio de ADN revelan que la mitad de las veces (un promedio del 50%), el pescado que comemos no es la especie que figura en el menú”, precisó.
A pesar de la alta frecuencia del fraude, hay demasiadas especies –alrededor de 1.700 ahora disponibles en Estados Unidos- como para que el público pueda diferenciar de manera independiente y precisa los distintos pescados.
Ellen Kassoff Gray, gerenta general y copropietaria de los restaurantes de primer nivel Watershed y Equinox, recalcó que el fraude con los productos del mar impide que los consumidores y los restaurantes tomen decisiones ecológicas.
“Necesitamos que el Gobierno de Estados Unidos nos provea las herramientas necesarias para tomar buenas decisiones para nuestros océanos, nuestra economía y nuestra salud”, indicó.
Oceana insta al Gobierno federal a priorizar la lucha contra el fraude de los productos del mar tomando medidas tales como hacer cumplir las normas vigentes, fomentar las inspecciones y mejorar la coordinación y el intercambio de datos entre las agencias federales.
El grupo también lucha para que los productos pesqueros que se venden en Estados Unidos sean seguros, legales y estén etiquetados correctamente a través del uso, entre otros métodos, de un esquema de trazabilidad aplicable a toda la cadena de abastecimiento.
Por Natalia Real
26/05/11
FIS.COM

