El magnate de la pesca noruega Kjell Inge Rokke y la industria han invertido recientemente alrededor de 1.250.000 euros en el desarrollo de sistemas de arrastre ecológicos. Un buque de arrastre que opera frente a la costa occidental de Noruega, y otro dedicado al langostino en el fiordo de Oslo (en el este de Noruega), están ayudando al desarrollo de la nueva tecnología.
El magnate de la pesca noruega Kjell Inge Rokke y la industria han invertido recientemente alrededor de 1.250.000 euros en el desarrollo de sistemas de arrastre ecológicos. Un buque de arrastre que opera frente a la costa occidental de Noruega, y otro dedicado al langostino en el fiordo de Oslo (en el este de Noruega), están ayudando al desarrollo de la nueva tecnología.
De acuerdo con la prensa de ese país, un científico marino cuyo nombre no se dio a conocer, ha sido contratado para ayudar en el emprendimiento.
A través de la empresa Aker Biomarine, Rokke financió el desarrollo de una tecnología mediante la cual se bombea directamente el krill desde el arrastre hacia el interior del buque factoría. Una manguera liga el buque con el mecanismo de arrastre. A través de una manguera pequeña, se bombea aire hacia abajo, que se mezcla con la captura. El aire empuja entonces la pesca hacia arriba a través de una tubería. El sistema ha revolucionado la pesca del krill.
Rokke está ahora tratando de desarrollar un sistema más selectivo, que permita una mejor separación de la pesca que debe retenerse, y de la que debe liberarse sin daños, a través de la ayuda de ingenios electrónicos. En la actualidad, las flotas mundiales de pesca matan millones de toneladas de peces (by catch) al vaciar las redes sobre la cubierta y arrojar el pescado no deseado al mar, frecuentemente ya muerto. La nueva tecnología reducirá el by-catch, y aplicará luego el sistema usado para el bombeo de aire, durante la pesca de krill y camarones.
Aunque no ha sido aun mencionado en los informes, si los buques de pesca pelágica bombearan la captura directamente desde la red de arrastre, su consumo de combustible se reduciría sustancialmente. En la actualidad este tipo de buques, debe vaciar la red cada vez que está llena o después de haber arrastrado durante cierto máximo de tiempo. La nueva tecnología les permitirá operar sin parar hasta que se haya alcanzado el volumen de pesca deseado. Con esto se salvará tiempo y combustible.
Si el desarrollo resultare exitoso, el proceso de selectividad demostraría ser de valor para los buques de pesca de fondo que buscan la liberación automática y en buen estado, de peces pequeños. En nuestros días, los buques o bien dejan de pescar cuando observan que se está capturando demasiado pescado chico, o arrojan el by-catch de nuevo al mar.
Según se espera, la nueva tecnología también podrá identificar el tamaño y las especies de los peces, aun cuando no se conoce nada acerca de cómo se logrará esto. La identificación de las especies mezcladas, puede permitir optimizar la pesca. Por ejemplo, dado que se han identificado diferentes cohortes de una especie, las que normalmente nadan a distintos niveles de profundidad, la pesca de arrastre puede apuntar a diferentes cohortes, dependiendo de la altura sobre el fondo del mar. Y si se agregara sensibilidad hacia el tamaño correcto, la pesca de arrastre podría transformarse en ecológicamente amigable, en caso de que Rokke tenga éxito.
De acuerdo con las estimaciones, las pruebas y desarrollo del nuevo sistema demandarán al menos un par de años.
(Fuente: FIS; 08/04/08)
09/04/08
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