Necesidad de evitar daños ambientales irreversibles en las costas de nuestra región (Ensenada)

Hace varios años que especialistas y pobladores vienen denunciando y reclamando la preservación de los montes ribereños y de los humedales del frente costero del Río de la Plata.

Hace varios años que especialistas y pobladores vienen denunciando y reclamando la preservación de los montes ribereños y de los humedales del frente costero del Río de la Plata.Las denuncias formuladas por algunos vecinos de la zona y por una organización ambientalista, referidas a un presunto riesgo ambiental que se cierne en torno al arroyo Doña Flora de Ensenada, en donde se estarían produciendo talas y usurpaciones en un sector del monte protegido que acompaña a ese curso de agua, merecen una pronta atención por parte de las autoridades ya que se encontrarían en peligro de degradación recursos naturales de gran valor.


Tal como se informó recientemente, la presentación de vecinos y de integrantes de la organización Nuevo Ambiente se concretó ante la dirección de Áreas Naturales Protegidas del organismo provincial OPDS, solicitándose justamente allí la urgente intervención del organismo ambiental de la Provincia.


Como se sabe, hace ya varios años que los especialistas y no pocos pobladores de la zona costera vienen presentando denuncias y pedidos de preservación de los montes ribereños y de los humedales existentes, no sólo por los distintos tipos de contaminación que sufre el frente costero del Río de la Plata sino, también, como derivación de la mano del hombre.


En el caso del arroyo Doña Flora, la denuncia apunta a supuestos trabajos de desmonte que se estarían realizando en cercanías del Club Náutico, en tareas que realiza un grupo de personas que son transportadas al lugar por una embarcación.


Esta denuncia, como se ha dicho, se suma a una sucesión de reclamos similares, por distintos tipos de contaminación que afectan a los cursos de agua existentes. Así, pocos meses atrás se detectó una gran mancha de hidrocarburos sobre el canal Río Santiago, en un episodio que se reitera con frecuencia en el puerto y delta de nuestra región y que origina graves consecuencias para el medio ambiente.


A su vez, el año pasado numerosos vecinos y representantes de distintas entidades habían protestado por la presencia de máquinas y operarios que realizaban tareas de tala y desmalezamiento en cercanías del club Regatas y del Fuerte Barragán y por los posibles daños derivados de esas circunstancias, requiriéndose una muy rápida investigación y respuesta de las autoridades responsables.


Se ha dicho aquí en ocasiones anteriores que permitir que una desaprensiva acción humana interrumpa una interacción entre los montes y el río podría acelerar un proceso de deterioro irreversible. Otro tanto corresponde decir si se permitiera el libre vertido a las aguas del puerto que merecen que se las proteja y se las considere como recursos naturales de excepción.


Las zonas ribereñas de la Región, con reservas naturales que aún se está a tiempo de salvar, como son la Selva Marginal de Punta Lara, las islas y canales, así como los humedales puestos en riesgo, merecen que se haga un esfuerzo serio para su preservación, que significa nada más y nada menos que ponerlos al margen de toda agresión. La desaparición de la vegetación propia del lugar y la emigración de las aves son daños demasiado graves como para no suponer que las autoridades y la sociedad en pleno reaccionarán para evitarlos.


04/12/12


EL DÍA

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