La salida para el conflicto pesquero -que desde fines de abril mantiene parada la mitad de la flota pesquera uruguaya, casi unos 60 barcos, se ve hoy muy difícil. La situación afectó esta semana un negocio de algunas empresas vinculadas a la Cámara de Armadores Pesqueros del Uruguay (CAPU).
La salida para el conflicto pesquero -que desde fines de abril mantiene parada la mitad de la flota pesquera uruguaya, casi unos 60 barcos, se ve hoy muy difícil. La situación afectó esta semana un negocio de algunas empresas vinculadas a la Cámara de Armadores Pesqueros del Uruguay (CAPU).
En los últimos días visitó el país una delegación gubernamental rusa con la intención de realizar inspecciones sanitarias en las plantas. En la delegación también vino una misión comercial para concretar una venta directa de corvina procesada. Pero “se encontraron con que las plantas están paradas y no pudieron firmar. Siguieron camino hacia Argentina”, dijo al diario uruguayo El País una fuente de la CAPU.
El conflicto detuvo el trabajo en cuatro plantas afiliadas a la cámara. Sólo quedan dos plantas abiertas: una pequeña que abastece a la plaza y la fábrica de Fripur, la más grande del país.
El Sindicato Único Nacional de Trabajadores del Mar y Afines (Suntma) tiene baja presencia en esta empresa y denuncia allí represión sindical. Toda la flota pesquera uruguaya involucra a unos 1.600 trabajadores embarcados y hay 2.500 a 3.000 personas trabajando en las diferentes plantas.
Como datos a tener en cuenta, en 2006 la pesca exportó U$S 177 millones. Esas cifras difícilmente puedan repetirse este año. “El conflicto va a herir al sector. Dejaremos un cachón grande (en relación a los otros países)”, comentó el director nacional de Recursos Acuáticos Daniel Montiel.
Sostuvo que el conflicto viene “desde hace mucho tiempo” y que las relaciones entre las dos partes se han deteriorado.
15/06/07
THE FISHMALL
