Los autoconvocados mantienen ocupada la sede del Ministerio de Trabajo a la espera del ministro Tomada u otra autoridad. Mientras continúan los paros en las plantas pesqueras. El Puerto se convirtió en un sector ocupado por las fuerzas de seguridad.
Los autoconvocados mantienen ocupada la sede del Ministerio de Trabajo a la espera del ministro Tomada u otra autoridad. Mientras continúan los paros en las plantas pesqueras. El Puerto se convirtió en un sector ocupado por las fuerzas de seguridad.
Parece un juego de palabras, pero el panorama es éste: mientras el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, no venga a Mar del Plata, la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Nación, -ubicada en Santiago del Estero casi peatonal- seguirá tomada por los trabajadores del pescado autoconvocados, en reclamo para que sean registrados y puedan desarrollar sus actividades "en blanco".
Ayer la situación no fue muy diferente a lo que viene sucediendo desde el viernes y, todavía más allá, alrededor de agosto cuando comenzaron las movilizaciones de este sector obrero y de sus cabecillas que no reconocen a las autoridades constituidas del SOIP.
Siguen las medidas de fuerza
Entretanto, un grupo de los disidentes, sumado a personal en actividad y despedido comenzó, tras decisión de su asamblea, con las medidas de fuerza y recorrió más de 30 plantas de pescado instando a sus operarios a abandonar el lugar de trabajo. Otro grupo se mantuvo dentro y fuera del organismo tomado.
Sobre la calle Santiago del Estero -a escasos metros de la peatonal- se colocaron tres carpas, donde pernoctan los que apoyan a quienes están en el edificio de la delegación ministerial. También se encendió una fogata en plena vía pública y sigue el tronar de los tambores y los ritmos de cumbia, para amenizar la interminable espera.
También grandes sectores del Puerto asemejan a una ciudad ocupada por fuerzas de seguridad, tanto de la policía provincial -con refuerzos de otras localidades La Plata y Bahía Blanca- como los del cuerpo de Prefectura Naval. Hay efectivos apostados en lugares clave: la esquina del SOIP; la zona de la banquina; las dependencias de las empresas cooperativas y las inmediaciones de algunas fábricas.
Sin exagerar se podría decir que hay casi más uniformados que manifestantes. Incluso el número de móviles policiales se cuenta por decenas.
Un operativo de prevención similar está montado frente a la Municipalidad y en las esquinas del Ministerio de Trabajo, entre otros lugares.
Un interrogante que todos comenzaron a hacerse
La pregunta es hasta cuándo se mantendrá esta situación. Pero el interrogante aún mayor es por qué las autoridades estatales no buscan un acercamiento con los rebeldes más allá de si son o no representativos de un amplio sector de los trabajadores del pescado. Y que sólo para hacer este análisis hay que tener en cuenta que están ocupando una sede pública, constituyéndose en una situación que no puede prolongarse indefinidamente.
Los autoconvocados siguen a la espera de las autoridades nacionales. Han planteado que no desistirán de su postura hasta que el ministro Tomada u otro funcionario de alto rango converse con ellos.
Por encima del contenido político partidista del que se quiera teñir la protesta, la realidad es que, tal como lo admitió el Ministerio de Trabajo de la Provincia, hay un alto número de fileteros que trabajan sin estar registrados, por lo que su situación y la de su empleador es ilegal.
A este tema es a donde se debe apuntar. En tal sentido, la jurisdicción para realizar las constataciones del caso están en manos de las autoridades bonaerenses -y no nacionales-, según manifestaciones del propio subsecretario de Trabajo, José María Casas, que a través del cuerpo de inspectores de ese organismo está realizando una tarea de relevamiento a fin de determinar qué trabajadores están "en negro" y cuál era el estado de los que fueron despedidos sin abonársele la indemnización correspondiente.
22/11/07
LA CAPITAL

