La escasa actividad pesquera desde el puerto de Comodoro Rivadavia viene enfatizándose especialmente en las últimas semanas, a raíz de diversos factores entre los que se han sumado los problemas climáticos, que con sucesivos días de mar de fondo y vientos en altamar han motivado que buena parte de flota amarilla que estaba en la zona se fuera hacia la zona de Camarones.
La escasa actividad pesquera desde el puerto de Comodoro Rivadavia viene enfatizándose especialmente en las últimas semanas, a raíz de diversos factores entre los que se han sumado los problemas climáticos, que con sucesivos días de mar de fondo y vientos en altamar han motivado que buena parte de flota amarilla que estaba en la zona se fuera hacia la zona de Camarones.
(C. Rivadavia) Así lo evaluaron fuentes allegadas al área de Pesca de la ciudad petrolera, que confirmaron lo que en otros ámbitos puede escucharse como quejas, especialmente por parte de marineros que no consiguen embarcar para salir a trabajar.
“Es cierto, en este momento hay muy poca actividad, salvo el caso de los barcos de Barillari que tiene permisos para pescar merluza en aguas de Nación, pero del resto hay muy poco: un par de barquitos buscando anchoas y las lanchitas amarillas, que hasta hace un par de semanas había 14 ó 15, se fueron por mal tiempo”, comentó un inspector.
Entre los motivos, el funcionario detalló que el mal tiempo y los factores adversos en el mar provocan una migración de la merluza hacia la región norte, mientras que tampoco se han vuelto a registrar buenos rendimientos de langostino en esta zona y algo similar ocurrió en Camarones.
“Ahora habrá que esperar la apertura de las aguas de Nación para la zafra del langostino, que siempre trae barcos de Mar del Plata a operar desde Comodoro”, graficó. “Otra posibilidad que están buscando algunos barcos y plantas es el abadejo –agregó– pero no es un recurso para cualquier capitán, porque tiene complicaciones por sus características, que hacen que se necesite de experiencia para perseguirlo”.
También se terminaron los días de descarga de calamar que se habían evidenciado durante el mes pasado, sobre todo por parte de la empresa Arbumasa que estaba procesando esta especie en su planta. De allí que junio devino particularmente quieto, si bien desde el punto de vista portuario y de la estiba se aguardaba para la semana pasada el arribo de un buque de cargas generales vinculadas a la producción de cemento.
Pero en lo que respecta a la pesca, los rendimientos siguen lejos de justificar los costos particularmente en la ecuación de pequeñas y medianas empresas, ya que en algunos casos el regreso al muelle con sólo 50 cajones no llega a justificar los costos de armado.
También se mencionaron factores de conflicto laboral que, si bien no devinieron en grandes paros, han mantenido a la actividad con signos de inestabilidad en los últimos meses.
Juveniles
Otro tema consultado con el operario es la realización de controles sobre pesca de juveniles, algo que según algunas denuncias se produce especialmente en la región. Al respecto se indicó que hay varios informes desde la Delegación de Pesca en los que se advierte que en muchos casos se captura más porcentaje de juveniles que el que se declara. “En esto nosotros no podemos hacer multas –indicó la fuente– pero se hacen los informes para que resuelva Rawson”.
De todos modos se indicó que hay empresas que actúan con mayor responsabilidad, incluso por una cuestión de mercado porque las tallas menores no reportan rentabilidad.
Otro problema que habría que atacar desde el punto de vista de la sustentabilidad, se indicó, es el referido al descarte de merluza por parte de flotas que tienen por especie objetivo el langostino. En tal sentido no son pocos los que recuerdan aquí aquel proyecto conocido como “buque recolector”, una ley que llegó a aprobarse en la Legislatura y que nunca se reglamentó, para armar un barco que recogiera las capturas de descarte para abastecer a plantas que habitualmente sufren la falta de materia prima en tierra.
02/07/07
PESCA & PUERTOS
