Los anuncios no acompañan a la realidad

La primera declaración pública, hace casi cuatro años, que hacía a la sazón el flamante presidente de la Nación, Néstor Kirchner, estuvo referida a la necesidad de refundar la industria naval argentina, por los efectos multiplicadores que ella entraña para las pymes navalpartista y los trabajadores.

La primera declaración pública, hace casi cuatro años, que hacía a la sazón el flamante presidente de la Nación, Néstor Kirchner, estuvo referida a la necesidad de refundar la industria naval argentina, por los efectos multiplicadores que ella entraña para las pymes navalpartista y los trabajadores.

Posteriormente, durante un acto en la Casa de Gobierno, anunció el "leasing naval", que sería la herramienta financiera destinada a la recreación de esta industria. Un año más tarde, tuvo que volver a repetir el anuncio, frente a la falta de ejecución de dicha herramienta. En esa oportunidad, además, anunció un plan de construcciones que aplaudieron hasta los más pesimistas.

Nosotros fuimos críticos, ya que entendíamos que estaba a la vista que este sistema quedaba reservado para pocos, dado que el crédito es otorgado cuando la embarcación está a flote. Sin una prefinanciación adecuada que permita el "revolving" del crédito a partir de dos o tres embarcaciones a flote, el sistema está destinado a otra nueva frustración. En este orden, para Flota del Litoral, una sola embarcación resultaría ser un salvavidas de plomo, toda vez que una unidad no permitiría la rentabilidad necesaria para hacer frente a todo el plan.

El presidente de la FINA anunció financiación por 325 millones de pesos para un parque de embarcaciones sumamente ambicioso. Pero ¿se encuentran las cinco barcazas que faltan para completar la serie de seis de Flota del Litoral, dentro de esa cifra?, ya que entendemos que, cuando se aprobó el proyecto, fue por el total y no por unidad. Si es así, sería saludable acelerar los trámites en el Banco Nación Leasing para el inicio de las restantes, antes de generarle al armador un problema de difícil resolución.

Por economía de escala, tanto para el armador como para el astillero, mientras una barcaza toca el agua, otra tendría que haber comenzado su construcción; caso contrario, los baches inactivos juegan en contra de las economías tanto del astillero como del armador.

20/09/07
AMBITO FINANCIERO

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