Las variaciones e incrementos en el mercado de graneles a nivel mundial ha incidido directamente en el crecimiento de la flota y también en el aumento del tamaño de los buque: “Frente a los buques tipo panamax de los años 70 y 80 ahora predominan los buques con capacidad de entre 100.000 y 300.000 toneladas, sobre todo en los grandes flujos”, aseguró ayer José Antonio Lago, responsable de la Terminal de graneles sólidos del puerto de Gijón (European Bulk Handling Installation, EBHISA).
Las variaciones e incrementos en el mercado de graneles a nivel mundial ha incidido directamente en el crecimiento de la flota y también en el aumento del tamaño de los buque: “Frente a los buques tipo panamax de los años 70 y 80 ahora predominan los buques con capacidad de entre 100.000 y 300.000 toneladas, sobre todo en los grandes flujos”, aseguró ayer José Antonio Lago, responsable de la Terminal de graneles sólidos del puerto de Gijón (European Bulk Handling Installation, EBHISA).
En este contexto la realidad es que existe un desfase entre la oferta y la demanda a pesar de nunca hasta ahora se habían encargado a los astilleros tantos proyectos de construcción de buques graneleros: “La fuerte demanda de los tráficos coincide también con la escasez de los buques y la congestión en muchos puertos australianos”.
A su vez el cambio en las características de la flota influye de forma directa en el diseño y funcionamiento de las terminales de graneles sólidos, que han respondido a esta nueva situación bien incrementando sus rendimientos, bien con la construcción de nueva instalaciones.
Para Lago, el diseño de las terminales debe responder a algunas cuestiones básicas, como cuál es el cliente potencial, qué material se va a manipular, en qué buques se va a operar, cuál es la capacidad de almacenaje y cuáles son los sistemas de recepción de material de los clientes. “Las nuevas terminales que quieren atender a los nuevos barcos deben contar con un calado de 23 metros, equipos de carga y descarga con sistemas de cargadores continuos y capacidad de 10.000 toneladas hora en carga y 2.500 toneladas hora en la descarga, así como 400 metros de línea por atraque y planchas de unas 100.000 toneladas día”, señaló Lago.
A todos estos nuevos requisitos se suman los nuevos sistemas de gestión, en los que la fiabilidad se convierte en elemento fundamental, y también las exigencias medioambientales, que obligan a la puesta en marcha de sistemas que permitan paliar el efecto en el entorno, como es el caso del proyecto Medusa en A Coruña, así como los recursos humanos y la formación.
27/04/07
VEINTEPIES
