La industria naval encontró algunas vetas para ampliar sus horizontes y empezar a dar respuestas a un mercado brasileño que está cargado de inversores y capitales y casi saturado en prestadores de servicios propios.
La industria naval encontró algunas vetas para ampliar sus horizontes y empezar a dar respuestas a un mercado brasileño que está cargado de inversores y capitales y casi saturado en prestadores de servicios propios.
Tandanor es uno de los casos que confirman que el gran mercado brasileño está abierto y ofrece grandes posibilidades. El presidente del astillero, Mario Fadel, recordó los primeros pasos para la construcción de barcazas en asociación con SPI y, más reciente, el tándem con AESA -operadora de YPF- para el desarrollo de proyectos que puedan competir en el mercado de plataformas offshore al que Brasil apuesta como nunca.
"Petrobras licitará obras en el rubro por US$ 28.000 millones", señaló Fadel y manifestó la decisión de ir en busca de que el astillero y sus asociados se puedan quedar con una porción de esos negocios.
La experiencia de Tandanor complementa el reclamo que planteó en la Einaval el secretario gremial del SAON-Mar del Plata, Walter Castro. "Está muy bien que la hidrovía tenga una alta actividad y se estén construyendo barcazas para las empresas que allí operan, pero no tenemos que olvidarnos del mar", dijo Castro y exigió que se fijen pautas y alternativas de desarrollo que enfoquen otras facetas del mercado como la pesca, que en 2010 exportó por US$ 1300 millones, o la exploración petrolera off shore.
En especial remarcó la desigualdad entre las embarcaciones pesqueras que aquí se construyen con la cantidad que llegan desde otros países, en especial España, con dos detalles muy peculiares: son embarcaciones con diez años de antigüedad que el gobierno peninsular da de baja para que se renueve la flota y, una vez frente a las costas argentinas, se hacen del 90% de las capturas totales de la región. "Entre 1990 y 2009 son 2000 metros de eslora construidos aquí contra 14.000 importados", denunció Castro.
Por eso, al igual que otros expositores plantearon con distintos matices, insistió en la necesidad de que Argentina cuente con una legislación específica para la industria naval. "Debe ser una legislación que como industria nos ligue a la pesca", dijo el titular del SAON y, por ejemplo, planteó beneficios como cuotas de captura más alta para las empresas pesqueras que construyan sus barcos en el país. En las conclusiones globales, de la Einaval surgió el llamado a consolidar el crecimiento logrado por el sector naval argentino e incentivar su desarrollo potencial.
También el pedido de promover flotas de bandera propia y con tripulación nacional pero con barcos hechos en Argentina. Además, buscar beneficios para sectores relacionados con la industria naval de manera proporcional al compromiso de éstos con la construcción, reparación y mantenimiento en astilleros y talleres nacionales.
Fundamental asoma el reclamo de fortalecer la presencia y acción del Estado y promover e incrementar las inversiones públicas y privadas con políticas afiancen el desarrollo de la industria naval nacional.
El acceso a alternativas crediticias y financieras como a herramientas del comercio exterior que resulten competitivas para los astilleros, talleres y proveedores navales es tan reclamado como una ley de la Industria Naval Argentina.
Y fundamental: superar asimetrías en el contexto del Mercosur, incluyendo para tal fin la colaboración del sector privado vinculado.
17/05/11
LA NACION

