Durante 2010 se botó sólo un buque nuevo. El dato cobra dimensión si se tiene en cuenta que una parte de los pesqueros acumula cincuenta años de antigüedad. Faltan instrumentos que incentiven el cambio.
Durante 2010 se botó sólo un buque nuevo. El dato cobra dimensión si se tiene en cuenta que una parte de los pesqueros acumula cincuenta años de antigüedad. Faltan instrumentos que incentiven el cambio.
Pasó casi un año desde que el “Virgen del Milagro”, un costero de 20,8 metros de eslora, fue botado en el astillero local Federico Contessi. Ocurrió el sábado 9 de enero pasado, para ser más precisos.
La ceremonia fue la única de su tipo que pudo celebrar la industria naval de Mar del Plata a lo largo del año y refleja la postergación que sufre la tantas veces mencionada renovación de flota.
Durante 2008 y 2009 la historia no varió sustancialmente, aunque pueden contabilizarse dos/tres barcos botados por ciclo, incluyendo tres fresqueros de altura.
En cualquier caso, la mirada retrospectiva revela que la actividad aún no dio el gran salto, sobre todo teniendo en cuenta que una parte de los pesqueros que hoy operan acumulan cincuenta años de antigüedad.
Incluso las grandes embarcaciones que fueran importadas en la década del noventa ya suman veinte años, esto sin contar el tiempo que transcurrieron en otros mares del mundo.
La preocupación que genera el escenario se expresa en astilleros, talleres navales, empresas proveedores de insumos y, también, en los trabajadores.
Un documento impulsado por el Sindicato Argentino de Obreros Navales (Saon) y avalado por la Intersectorial Marítimo Portuaria (firmas del sector) que llegó días atrás al Consejo Federal Pesquero da cuenta de la inquietud.
La propuesta que lanzaron es incluir en la Ley Federal de Pesca una cláusula que límite la edad de las embarcaciones y obligue a la renovación en las gradas del país.
“Habiéndose concedido recurso y previsibilidad con la cuotificación, bien nos asiste el derecho de pedir que aunque sea una parte de esa flota sea renovada en astilleros nacionales”, sostienen.
Según pudo saber Pescare.com.ar, el proyecto también llegó a la Ministra de la Industria, Débora Giorgi; quien se habría manifestado a favor de equiparar importaciones y construcciones.
“La coyuntura hace que hoy ya se vuelve a oír que no sería tan malo importar para una cierta cantidad mínima de unidades y esto nos preocupa”, añaden los representantes de los obreros navales.
En tanto, los armadores marplatenses exponen que con la ausencia de créditos blandos o instrumentos de financiación prácticos y alcanzables, como hoy sucede, difícilmente se produzca un cambio.
Distintos es el encuadre que le dan a la problemática las pesqueras de capitales españoles asentadas en la Patagonia.
De acuerdo a la publicación del diario Faro de Vigo, la idea de esas empresas es renovar sus congeladores en astilleros gallegos mediante una inversión que ronda los 15/17 millones por unidad.
“Sus propietarios pretenden acceder a barcos que incluyan nuevas tecnologías en lo que refiere a la eficiencia energética, así como a sistemas de navegación, capturas o transformación”, se informó.
Como primer paso, representantes de la Cooperativa de Armadores de Vigo, con intereses en la Argentina, se reunieron con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, para solicitarle apoyo institucional; léase créditos a largo plazo y con bajo interés.
27/12/10
PESCARE
