La “política de los colores” y los acuerdos de integración naval

Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados, en ocasión de lanzar su espacio político Grupo San Martín en la ciudad de Mar del Plata, tomó prestado el manual del revisionismo histórico K para proponer el traslado de la Capital al interior del país porque “sólo las colonias” tienen su sede administrativa en el “puerto”, dijo, y sentenció: “Es necesario que la Capital no esté en el puerto de Buenos Aires”.


Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados, en ocasión de lanzar su espacio político Grupo San Martín en la ciudad de Mar del Plata, tomó prestado el manual del revisionismo histórico K para proponer el traslado de la Capital al interior del país porque “sólo las colonias” tienen su sede administrativa en el “puerto”, dijo, y sentenció: “Es necesario que la Capital no esté en el puerto de Buenos Aires”.

Es notable la habilidad semántica de los adalides de la dispersión K. La referencia portuaria es una alusión directa al interior. Pero si las economías regionales sufren, no es por “el puerto”, que hoy está concesionado, sino por los innumerables trámites -cuya gestión está en manos del Gobierno hace más de 10 años- y la burocracia aduanera que obstruye el comercio -cuya facilitación también está al alcance del Gobierno- con lo cual, las mudanzas son simbólicas si no son acompañadas por muestras claras de revoluciones administrativas.

Aún así, en el imaginario público, queda ese rezago intestino de federalismo versus unitarismo que hace fuerte el argumento del político. Unos días antes, Domínguez que “rajó” a una diputada de la tropa para que no se trate el tema de Ganancias en el recinto, recibió una delegación china preparatoria de la misión que encabezará en julio el presidente Xi Jingping.

“Estamos promoviendo la mayor intervención en el proceso de comercialización de granos con China por parte de los productores argentinos, para que no esté mediatizada en el acceso de intercambio por empresas que no tienen la bandera nacional”, dijo, según reprodujo el sitio Parlamentario.com. La declaración no contó con mayores precisiones.

Mientras en la Argentina se insiste con la “política de los colores”, de ponerle celeste y blanco al capital, otros mercados prefieren entender los procesos de cambios -en los que participan y se ven afectados- en lugar de rechazarlos o negarlos por no poder controlarlos.

La Argentina discute la bandera nacional excluyendo al capital extranjero. No logró nada con Brasil en industria naval, a pesar de sostener la industria automotriz local merced a la alianza con este país. En cambio, Uruguay, que no tiene historia naval, acaba de cerrar un acuerdo que a la dirigencia argentina se le escapa: la industria naval uruguaya será considerada como local en Brasil, y viceversa. El acuerdo entre Uruguay y Brasil se suscribió durante el “I Encuentro de la Industria Naval, Petróleo y Gas Uruguay-Brasil”.

El pasado, la historia, importan menos que los presentes prolijos y la mirada sostenible hacia el futuro. Mientras unos hablan de “tensiones” y “soberanía multilateralizada” otros acuerdan más negocios y más integración. (Por Emiliano Galli; LA NACION)

21/05/14

 

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