Cuando ya los humos se habían apagado en Puerto Deseado, para pesar del sector pesquero resurgieron 2 mil kilómetros más al norte, en el barrio portuario de Mar del Plata.
Cuando ya los humos se habían apagado en Puerto Deseado, para pesar del sector pesquero resurgieron 2 mil kilómetros más al norte, en el barrio portuario de Mar del Plata.
Parece tan difícil de entender la situación en Mar del Plata como lo fue en la provincia de Santa Cruz. Pero cuando las cosas se presentan como confusas es porque a nadie le viene bien que se pongan en blanco sobre negro.
El conflicto desatado en el principal puerto pesquero argentino tiene dos razones que lo explican. En primer lugar una puja sindical que trasciende ampliamente los límites del sindicato que hoy es escenario de esa batalla. El combate que se libra es en realidad entre la CGT y la CTA. Esta última con toda la artillería desplegada en época preelectoral para demostrar su ira y su potencia frente a las promesas incumplidas de otorgarle la personería gremial que habían recibido antes de las últimas elecciones presidenciales.
La estrategia seguida por esta central es la de partir todos los sindicatos que se pueda para debilitar el actual acuerdo gobierno-CGT.
La otra pata, la negra, es la económica. El actual sistema de cooperativas, pseudo cooperativas y plantas clandestinas es el andamiaje sobre el cual creció y se fortaleció la industria pesquera marplatense. Y durante años funcionó así.
No por permanente es correcto, pero la precariedad laboral es parte integrante de ese sistema desde hace años, pero estalló ahora ¿Por qué?
Y la respuesta es la falta de pescado. Cuando hay menos pescado el trabajo más lateral de todo el sistema es el primero que se va quedando afuera y finalmente es el que estalla.
Y acá es donde esta pata se vuelve negra. Según las estadísticas oficiales –el pescado en blanco– las descargas en el puerto marplatense no han sufrido una merma que justificara la violenta situación de los últimos días.
El pescado en blanco es el mismo, el que sí disminuyó es el pescado en negro. Aquel que no se declara en los desembarques e ingresa en negro a un circuito en negro, con plantas en negro y trabajadores en negro.
Éste es el pescado de estallido. Ésta es la pata negra y renga de Mar del Plata.
Pocas esperanzas se pueden depositar en las reuniones con el Subsecretario de Pesca de la Nación porque le toca distribuir el pescado en blanco y de ese como del negro el mar ya no tiene más.
Por Tedy Woodley
08/10/07
PESCA & PUERTOS
