La botadura del pesquero “Porto Belo II” muestra que los constructores siguen en pie a pesar de las trabas que afectan al sector.
La botadura del pesquero “Porto Belo II” muestra que los constructores siguen en pie a pesar de las trabas que afectan al sector.
Fiesta en el Astillero Naval Federico Contessi de Mar del Plata. Se celebró el bautismo y botadura de un nuevo barco pesquero, denominado “Porto Belo II”.
Se trata de una embarcación para pesca costera lejana, que tendrá asiento en el puerto de Mar del Plata y que tiene similares características al “Porto Belo I”, que fuera botado para la misma empresa armadora en mayo del 2008.
Ambos barcos reemplazan a sendos buques de origen chino y de mayor porte que fueron importados usados a mediados de los ‘90. La construcción de estas unidades fue posible merced a la financiación propia del astillero, que buscó de ese modo mantener las fuentes de trabajo en épocas de crisis.
Autoridades y numeroso público participaron del acto en la soleada mañana marplatense: el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; el intendente municipal. Gustavo Pulti; el ministro provincial de Asuntos Agrarios, Ariel Franetovich; el subsecretario de Actividades Portuarias bonaerenses, Luis Abot; y el director provincial de Pesca, Juan Domingo Novero. También estuvo presente el Presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina, Pablo Noël.
Karina Rabolini, como madrina de la embarcación, fue la encargada de estrellar la botella de champagne contra el casco del nuevo buque, bautizado por el Obispo Diocesano Mons. Juan Alberto Puiggari.
Astillero Contessi es una empresa marplatense, con casi 60 años de actividad continua en la construcción y reparación de buques. Desde sus inicios se dedicó con exclusividad a la construcción de buques pesqueros realizados artesanalmente en madera. A partir de 1977, inaugurada ya la nueva planta, se inicia la construcción en acero naval, y aluminio, aplicándose la más avanzada tecnología en diseño, equipamiento y producción, pero sin perder nunca la calidad y cuidado artesanal en cada detalle constructivo.
El astillero logró superar las crisis más duras que recuerda la industria naval argentina, gracias a la vocación de sus directivos que privilegiaron siempre mantener las fuentes de trabajo, siguiendo con la construcción de barcos aún sin pedidos y financiando con fondos propios para mantener las planta activa, sin despedir personal, ni renunciar a los principios de transparencia y cumplimiento fiscal.
Hasta el momento se ha logrado la construcción de 113 nuevas embarcaciones, entre ellos: pesqueros fresqueros, congeladores y multipropósito; buques de trabajo y apoyo; barcos de transporte y turísticos. Asimismo se desarrolla una intensa actividad en la reparación de buques.
A los 79 años, Federico Contessi sigue presidiendo su astillero y trabajando en el taller a la par de sus operarios. Sus hijos y los de sus socios lo acompañan en la empresa. El astillero es miembro de la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata y de la Federación de la Industria Naval Argentina.
Una insignia
Este buque se presenta como una insignia de los últimos tiempos que vivió el sector de la construcción naval Los trabajos se iniciaron con los coletazos de la crisis internacional del 2009 y el principal motivo que decidió al astillero a comenzar dicha obra fue justamente la necesidad de mantener la fuente de trabajo de su personal.
La crisis internacional del 2009 afectó muy fuertemente a la pesca argentina. Hizo caer los precios de las exportaciones de tal forma que todas las empresas trabajaron a pérdida durante varios meses y esta situación congeló muchos de los proyectos de inversión que tenía el sector, entre ellos los de renovación de buques pesqueros. Para el astillero Contessi, que es una industria complementaria de la pesca, los efectos de la crisis se sintieron al año siguiente. Para comprender este fenómeno hay que tener en cuenta que la última botadura realizada por este astillero fue hace exactamente un año cuando se venía con una promedio de tres a cuatro entregas anuales. Asimismo ese mismo día comenzó la obra que acaba de botarse, lo cual significa que la misma no se hizo con toda la celeridad acostumbrada, porque el astillero debió darle prioridad a otras tareas de reparaciones para poder financiarse. Es así como Contessi tuvo que asumir con fondos propios el 85% del valor de esta inversión.
Lamentablemente hace muchísimos años que los bancos argentinos no financian al sector pesquero. El problema es que en el actual contexto de permanentes aumentos de costos, al final de la financiación no se logra compensar el valor de reposición de un barco de similares características.
19/01/11
CRONISTA (Transport & Cargo)

