La hidrovía es el escenario ideal para crear puestos de trabajo

La llegada de varias compañías navieras extranjeras, atraídas por las ventajas que ofrece la hidrovía, así como la apertura de varias terminales portuarias privadas demuestran el potencial que el Paraguay tiene en este sector. Pero como carecemos de políticas que ayuden al desarrollo de este potencial, no se acompaña dicho crecimiento.

La llegada de varias compañías navieras extranjeras, atraídas por las ventajas que ofrece la hidrovía, así como la apertura de varias terminales portuarias privadas demuestran el potencial que el Paraguay tiene en este sector. Pero como carecemos de políticas que ayuden al desarrollo de este potencial, no se acompaña dicho crecimiento.

La Marina Mercante Paraguaya es la institución encargada de realizar el transporte de mercancías y pasajeros por vía marítima y fluvial, actividad económica para la que cuenta con tripulaciones civiles.   

Para Oscar B. Cortessi G., capitán de marina mercante y ex director general de la Marina Mercante, esta modalidad de transporte permite la movilización de grandes cantidades de mercancías de muy diferentes características, tanto en cortos como en largos trayectos. Al respecto, señaló que en la actualidad está considerado como el medio de transporte más económico, seguro, respetuoso y amigable con el medioambiente, lo que hizo que se transformara cada vez más en una actividad económica de gran escala.   

Expansión de la actividad

También acotó que en los últimos años, el sector fluvio-marítimo y portuario en el Paraguay experimentó un crecimiento sostenido con el aumento de la flota paraguaya (barcazas y remolcadores), así como la habilitación de varias terminales portuarias privadas, derivada del crecimiento de la actividad económica en el ámbito de la hidrovía Paraguay-Paraná.   

Sin embargo, este crecimiento económico sin precedentes se debe a la súper zafra de granos en el país, al transporte del mineral de hierro del Mutún (Bolivia) y Urucum (Brasil), y al aumento de exportación e importación de productos diversos.

Esto llevó a la Marina Mercante Paraguaya a dar un gigantesco salto con la incorporación de embarcaciones, pero no así en calidad de las mismas.   

Vale decir, que este enorme crecimiento experimentado en los últimos años y que la convirtió en la bandera más importante de la región se dio por la demanda de bodegas y no precisamente por una política del gobierno para el sector.   

Minimizar riesgos

También comenta Cortessi que la seguridad marítima, entendida como seguridad tanto de la tripulación como del propio buque, y la protección del medioambiente constituyen factores de máxima importancia en la marina mercante, como consecuencia de que la actividad se desarrolla en un medio diferente al habitual.

Esto entrama una serie de riesgos específicos no considerados en otras ocupaciones.   

Por tanto, la seguridad marítima demanda un papel primordial que plantea su continua mejora y medidas de preservación del medioambiente (derrames, pérdidas de químicos, etc.).   

Compaginar las legislaciones

Considerando la profusa legislación tanto internacional como nacional existente sobre el particular, sería preciso que los países miembros de la Cuenca del Plata nucleados a través del Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH), conformado por Paraguay. Argentina, Uruguay, Brasil y Bolivia, tomen medidas para complementar dichas normas y aunar esfuerzos para reforzar su cumplimiento.   

Fuente de mano de obra segura

El aprovechamiento de esta fuente de oportunidades es el escenario que cualquier gobierno desearía tener para crear miles de puestos de trabajo para sus ciudadanos.   

De hecho, los avances tecnológicos que continuamente transforman la industria y la producción, también se dan en la marina mercante.

Esto se traduce en embarcaciones más seguras y rápidas, capaces de rentabilizar cada vez más este medio de transporte, pero en la misma medida es necesario contar con personal más preparado para aumentar nuestra competitividad en este medio de transporte.   

Todo lo referente a la navegación, dragado de los ríos, terminales portuarias, activación de astilleros y la formación del personal mercante (agentes marítimos, mecánicos navales, etc.), ya es parte de una realidad económica y debería ser tema de análisis por parte de las autoridades nacionales.

Sin embargo, la realidad es otra, dada la creciente relevancia económica del transporte fluvial por el volumen de negocios que genera, de momento solo beneficia a unos pocos, a sabiendas de que nuestro sacrificio lo aprovechan mayormente los países vecinos.   

Creación de puestos de trabajo

Decididamente, las oportunidades que nos brinda este sector deberían de ser mejor explotadas.

Para ello, el Gobierno debería generar políticas para el sector como, por ejemplo, facilidades para la construcción de embarcaciones, establecimiento de astilleros y centros de servicios técnicos que necesitan de estos servicios.   

Datos extraoficiales dan cuenta de que en la actualidad esta actividad emplea en forma directa a unos 10.300 compatriotas, entre personal embarcado, técnicos y administrativo.

Pero atendiendo la enorme cantidad de embarcaciones que navegan por nuestros ríos, esta cantidad podría incrementarse.   

El Estado debería fomentar la creación de más escuelas de formación técnica equipadas con simuladores para la formación de tripulaciones idóneas, lo cual sería una excelente oportunidad para muchos jóvenes paraguayos.

Navegando hacia el Paraguay que queremos

En la actualidad, el desaprovechamiento de esta actividad económica nos coloca al límite de perder puestos de trabajo genuinos a bordo de nuestras propias embarcaciones y que surcan aguas jurisdiccionales paraguayas.   

La escasez de personal calificado pasaría también por la inacción e incompetencia de parte de las autoridades nacionales del sector y a la corrupción galopante existente.   

Políticas gubernamentales claras

El Gobierno debería abocarse a la reestructuración total de la institución encargada de la política del sistema fluvio-marítimo nacional: la Dirección General de la Marina Mercante, dotándola de nuevas normas acordes a los nuevos tiempos, dándole las herramientas y personal calificado para que pueda dirigir y cumplir sus objetivos.   

Ya es hora de tomar en serio esta actividad económica prometedora, que puede ayudar al país a encontrar el camino del desarrollo que todos los paraguayos buscamos, concluye el Capitán Oscar B. Cortessi G.

26/10/09
ABC DIGITAL

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