Preocupan manchas en el golfo Nuevo.
Preocupan manchas en el golfo Nuevo.
La Fundación WEF de Puerto Pirámide advirtió que “la turbidez y la coloración fosforescente que presenta el agua en algunos sectores del Golfo Nuevo preocupa a ambientalistas, capitanes y pobladores. Investigadores de la WEF y de la Fundación Vida Silvestre Argentina que dirigen el programa «Ballenas del Mar Argentino», alertan sobre los posibles episodios de mortandad de ballenatos que podrían ocurrir en las próximas semanas, como consecuencia de la elevada proliferación de algas unicelulares, algunas de ellas tóxicas”.
El aumento en la frecuencia de estas floraciones de algas unicelulares, es atribuido a excesos de nutrientes (arrojados por la industria pesquera y las cloacas durante años en Madryn) o incluso al aumento de la temperatura producto del calentamiento global.
Durante la primavera, se multiplican. Y debajo de ellas los consumidores primarios -o zooplancton- también encontrarían un ambiente óptimo para proliferar, acumulando algunas toxinas presentes en las algas unicelulares.
Las ballenas, sobre todo las madres que para estas fechas se encuentran destinando casi todos sus recursos a la producción de leche con la que alimentan a sus crías, no desperdician la oportunidad de alimentarse cuando encuentran copépodos (componentes del zooplancton) disponibles.
“Si bien se creía que las ballenas no se alimentaban en los golfos durante su etapa reproductiva, recientes observaciones de capitanes de avistaje y científicos de la WEF indican que sí lo hacen. Y cuando comen ingieren grandes cantidades de estos organismos zooplanctónicos que, según pudimos observar mediante una cámara submarina operada a control remoto, están presentes en concentraciones muy abundantes”; señala el informe de la fundación ambientalista.
«Aunque el zooplancton puede contener pequeñas cantidades de biotoxinas producidas por estas algas unicelulares, como las ballenas ingieren grandes cantidades de zooplacton podrían acumular suficientes toxinas, las que a su vez podrían magnificarse más en la leche con la que alimentan a sus ballenatos. Y justamente para estas fechas, las crías consumen grandes volúmenes de alimento. El resultado es fatal para los ballenatos. Ellos no resisten la alta concentración de biotoxinas, y mueren rápidamente, tal como se evidencia en el buen estado general de los cadáveres hallados el año pasado», explica la veterinaria de la WEF, doctora Alejandra Varisco.
«El año pasado más de 60 ballenatos de alrededor de 6 metros de longitud murieron durante el mes de octubre» señala Gabriela Bellazzi, presidente de la Fundación. Paralelamente al evento de mortandad se observaron grandes parches en el mar de floraciones algales rojizas y verdosas. La doctora Alejandra Varisco pudo presenciar la muerte de dos ballenatos ocurridas en el mar, y de acuerdo a sus observaciones y a las interconsultas con reconocidos especialistas como el doctor Ricardo Bastida y el doctor Joseph Geraci, todo indica que las muertes se debieron a una toxina del tipo neorotóxica”.
Preocupados por el fenómeno, investigadores de la WEF han tomado muestras de agua donde se encuentran las manchas verdes, realizando además un monitoreo continuo para detectar cualquier cambio que se presente en los ballenatos, teniendo en cuenta el episodio de mortandad inusual del año pasado.
En la zona, los investigadores Daniel Pérez Martínez (FVSA) y Marcelo Bertellotti (WEF/CENPAT) se encuentran dedicados a éste y otros problemas de las ballenas, determinando los mapas de riesgo para estos cetáceos, que incluyen el efecto de las floraciones algales (mareas rojas), el riesgo de colisión por embarcaciones, el efecto del turismo, los ataques de gaviotas y la proliferación de enfermedades de piel que los científicos de la WEF han detectado recientemente.
16/10/08
EL CHUBUT
