Hacia fines de la década del 90 en el puerto local operaban más de 80 lanchas amarillas. Hoy apenas son 30. Los cambios climáticos variaron la modalidad de pesca y el sector entró en crisis.
Hacia fines de la década del 90 en el puerto local operaban más de 80 lanchas amarillas. Hoy apenas son 30. Los cambios climáticos variaron la modalidad de pesca y el sector entró en crisis.
"Uno de los problemas que afrontamos es la inseguridad jurídica económica producto de una falta de un marco regulatorio previsional adecuado a las lanchas descubiertas en emergencia, es decir, las tradicionales lanchitas amarillas", dijo a LA CAPITAL el presidente de la Sociedad Patrones Pescadores, Luis Ignoto.
– ¿Ustedes cómo están enmarcados, son monotributistas?
– No, hay un decreto vigente 701 del año `97 que establece la relación de dependencia a bordo de las embarcaciones que también alcanzó a los taxis y a los remises. En el caso nuestro fue reconocido en su oportunidad para las embarcaciones mayores y en el caso de las lanchitas, quedaron excluidas en el convenio con el SOMU (Sindicato Obrero Marítimos Unidos), porque en cierta manera entendieron que la relación de dependencia con el sistema de la parte y con esta baja de producciones era imposible de sostener, afrontar. La falta de pescado para estas embarcaciones y el mal clima reinante nos hace imposible afrontar los costos de una relación de dependencia con el sistema de partes. La Sociedad de Patrones Pescadores ha realizado innumerables presentaciones en el Ministerio de Trabajo de la Nación, más precisamente ante la vice ministra Noemí Rial, ante la AFIP, el SOMU, y ha planteado soluciones alternativas.Pedimos un marco adecuado puntualmente para la pesca artesanal y para las embarcaciones descubiertas y jamás hemos obtenido un resultado positivo.
– ¿Qué dice la AFIP?
– La AFIP entiende que es inviable el sistema pero a la vez se siente presionada porque existe una ley superior que debe acatar, dicen que tiene que aplicar la Ley de Contrato de Trabajo. Estamos ante un problemón.
– ¿Qué es el sistema de partes?
– El sistema de las partes o lo que se conocía en la pesquería española como "la partición de quiñones". Es una estrategia social que favorece la viabilidad y rentabilidad de la lancha en situación de riesgo. Ese es el sentido del sistema. El SOMU entendió y nos excluyó del convenio, pero nunca no dio una mano para que nosotros no desaparezcamos.
Debería prestarle atención para no perder esta parte artesanal. El Ministerio de Trabajo de la Nación tampoco nos da respuesta, nunca nos contestaron las propuestas que presentamos.
Emergencia
– ¿Cuál es la situación hoy de las lanchitas amarillas, están en emergencia?
– Sí, emergencia por la falta de pescado en la zona y a eso se agrega la incumbencia fuerte del cambio climático en la zona. En los últimos 20 años el clima ha variado enormemente y eso hace que permanentemente tengamos mal tiempo, viento de distintos cuadrantes que imposibilitan las salidas y eso estrecha la cantidad de salidas en el año.
Las lanchas amarillas, aquellas que miden hasta 13 metros de eslora, se pueden alejar hasta 15 millas de la costa y operan dentro de un radio de 24 horas, es decir que entran y salen en el día.
– ¿Tampoco tienen acceso a las especies tradicionales?
– Exactamente, por el hecho de que en ese charco de agua, en ese sector, en ese espacio reducido de operaciones, no ingresan las especies como lo hacían antes. Y al tener la imposibilidad de salir a buscarlos más lejos, por la falta de autonomía propia de las embarcaciones y la estructura de las mismas, se le suma el mal tiempo reinante y eso hace que tengas capturas menores, baja producción. Todo eso nos lleva al problema.
– ¿Cuáles eran las especies típicas que pescaban?
– Anchoíta cuando hay, caballa, langostino y camarón cuando hay, porque tienen un ciclo. Por ahí se da un año mucho y después pasan cuatro años sin nada.
– ¿Y este año cómo viene?
– Viene complicado porque lo único que hay es cornalito, salvo algo de pescadilla.
Cambios
– ¿Qué pasó con el plan de reconversión anunciado por el gobernador Daniel Scioli en la pasada Fiesta Nacional de los Pescadores?
– Con la reconversión parcial de las embarcaciones se apunta a ir a una unidad moderna, con mayor autonomía, para justamente buscar las especies que han sido tradicionales.
– O sea, sería cambiar la lancha amarilla por algo más moderno.
– Exactamente y tratar de preservar estas embarcaciones para otra actividad, por ejemplo, turística, recreativa, cultural, religiosa o deportiva, para que siga siendo parte de la típica postal marplatense, tal como figura en todos los folletos e ilustra hasta revistas. La idea era esa. Lo que hizo el gobernador fue abrir un registro para ver quiénes querían en el orden provincial e instar en el ámbito nacional, a través del Consejo Federal Pesquero, a cumplir con la otra parte.
– ¿Cuáles son esas partes?
– La reconversión tiene dos patas: la jurisdicción de la provincia de Buenos Aires hasta las 12 millas y después el área nacional. La provincia tiene su representante en el Consejo Federal Pesquero, Horacio Tettamanti, quien planteó que se avanzara en el tema. Y se avanzo.
– ¿En qué estado están hoy?
– Estamos, frente a la provincia, presentados en el registro que creó el ministerio y con la Nación estamos intercambiando datos estadísticos de captura histórica de cada una de las embarcaciones en cuestión, donde la administración nacional -a través del director nacional de Pesca Marcelo Santos – suministró información que constaba en los archivos de la Dirección Nacional de Pesca y nos pidió reforzar la información sobre historial de captura.
– ¿Hay plazos para cumplir con esto?
– En la resolución del ministerio provincial había y lo cumplimos. En la Nación no hay preestablecido un tiempo.
– ¿Cuál es el próximo paso?
– A partir de la actualización estadística, el próximo paso es tratar de presentar un proyecto individual para los que estén decididos a hacerlo, aunque falta la pata financiera. Se había hablado de los fondos del Bicentenario, pero no hay nada oficial.
– ¿Cuántas lanchas amarillas hay hoy?
– Han quedado 30, en el `97 había 86 embarcaciones.
– ¿Por qué disminuyó tanto la cantidad?
– Porque la propia actividad hace que la gente se canse, se endeude.Ven que no es rentable y a cada dueño lo encuentra en una etapa distinta y ve tantos problemas y tan poca rentabilidad que trata de venderla y con eso pasar un poco mejor los últimos años.
28/03/11
LA CAPITAL
