La energía, eje del futuro de España en la Unión Europea

La energía, eje del futuro de España en la Unión Europea

España se debate entre la alta dependencia de los hidrocarburos, el «boom» de la energía eólica y solar, y la indecisión solar


“Foto: Plataforma solar en Sanlucar la Mayor, Sevilla”

España se debate entre la alta dependencia de los hidrocarburos, el «boom» de la energía eólica y solar, y la indecisión solar


“Foto: Plataforma solar en Sanlucar la Mayor, Sevilla”

Parece muy lejano, pero no hace mucho tiempo la energía era un tema de segunda importancia para la Unión Europea. No obstante, en la última década, se ha convertido en uno de los aspectos centrales de su desarrollo y política exterior, a raíz de la alta dependencia energética y el cambio climático.

En este contexto, España se ubica en un lugar de gran relevancia para la UE por su calidad de país «ambivalente»: por un lado, se ha convertido en un líder mundial en energías renovables (eólica y solar) pero, por el otro, es uno de los estados de la Unión que más depende de abastecimiento de petróleo y gas y uno de los mayores infractores comunitarios del protocolo de Kioto.

La UE hacia el 2020
La UE establece, para dentro de diez años, la estrategia «20-20-20»: una reducción del 20% de energía consumida, una disminución del 20% (o 30%, si hay acuerdo internacional) en la emisión de gases de efecto invernadero y un 20% de incremento de la aportación de las energías renovables.

No obstante, parece difícil superar la extrema sujeción de la UE al gas ruso. Dependencia que demostró su gravedad en 2006 en el conflicto entre Rusia y Ucrania, que culminó en una interrupción temporal del suministro.

«El acercamiento de Europa hacia Ucrania, tiene el objetivo, de tener cierto control energético», manifestó al respecto Javier García del departamento de prensa de la Comisión Europea en España

Por otro lado, el enfoque de la Unión hacia su política exterior en materia de seguridad energética sigue siendo, para muchos especialistas, limitada y cortoplacista.España importa un 81,2% de hidrocarburos frente a 52,3% de la Unión Europea«La dinámica general de la estrategia energética de la Unión Europea ha estado dominada por la propensión de los Estados miembros a "romper filas" y celebrar acuerdos bilaterales que socavan, tanto la política exterior basada en los valores de la UE, como su unidad. Las mismas relaciones de Alemania con Rusia son el mejor ejemplo de esta tendencia» sostiene Richard Youngs, director de Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE).

España y sus «contras»
En este contexto, podría pensarse que España ha pasado de ser un actor nacional periférico y hasta negativo en materia energética, a convertirse en un país de gran importancia en la UE, por su vanguardia en las energías renovables. Sin embargo, ninguna de las dos afirmaciones es del todo certera.

Por un lado, España ha incumplido ampliamente su reducción de gases de efecto invernadero. Depende, además, de la importación de hidrocarburos (especialmente para la agricultura, la calefacción y el transporte) mucho más que el resto de los países de la UE (81,2% frente 52,3%, según indica un informe del Observatorio de Política Exterior Europea). Esto lo convierte en una economía vulnerable a los cambios de los precios internacionales. Desde 1993 el consumo de gas en España ha crecido casi un 275%. Y aunque es cierto que el país se encuentra avanzado en el uso de gas licuado, las importaciones de gas dependen del bloque árabe (Argelia, Egipto y Libia).

Como sostiene el citado informe: «la dependencia y vulnerabilidad española en el abastecimiento energético empujó a España a alinearse con las tesis más “europeizadoras” en torno a la solidaridad energética en el seno de la Unión».
España y sus «pros»
 
A la vez, la localización geográfica ha permitido al país desarrollar energía solar y eólica, convirtiéndolo en líder en energías renovables. Recientemente el Banco Europeo de Inversiones (BEI) ha concedido un préstamo de 80 millones de euros para el desarrollo de una planta de generación de energía solar en Andalucía, la primera a escala comercial que se construye en el mundo. Por otra parte, la Fundación Europea por el Clima estima que será posible reducir las emisiones de CO2 en un 80% en 2050 gracias a la energía solar en España y eólica en Francia.

Por otro lado, todavía queda por delimitar en que derivará la energía nuclear, que representa el 10,8% del consumo energético nacional. Asunto sobre el que Zapatero se ha mostrado altamente contrario en el pasado pero cuya posición parece estar «flexibilizándose» en el presente.

Pero aunque estas opciones puedan resultar muy alentadoras, lo cierto es que un 80% del consumo de energía en España proviene de combustibles fósiles. La energías renovables se revelan, hasta el momento, costosas y de poco rendimiento: la eólica sólo representa un 1,9% del consumo de energía primaria en España y la solar un 0,2%.

Como señala el Instituto Elcano: «Estas alternativas sólo tienen capacidad a corto o medio plazo de reemplazar el gas y el carbón en la producción eléctrica, y no al petróleo en su uso básico del transporte y la agricultura».

De todos modos, el desarrollo de energías renovables en España se enmarca en la estrategia estipulada por la UE para el 2020. Hecho que podría colocarnos en el futuro en una posición de mayor peso en la Unión Europea.

Por FERNANDA MUSLERA

27/04/10
ABC.ES

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