La campaña del “Coriolis II”

La campaña del “Coriolis II”

(FNM) La cooperación internacional constituye, desde hace más de seis décadas, uno de los mecanismos más fructíferos para el desarrollo de la investigación científica marina. Su utilización contribuye a la formación y capacitación de recursos humanos, y permite el acceso a la utilización compartida de medios, a menudo de alto costo y sofisticación tecnológica, en proyectos de diseño y ejecución multilaterales. Este mecanismo ha resultado clave en el sostenimiento de la actividad oceanográfica en países que –como el nuestro- muestran un marcado y ya histórico desbalance entre la enormidad de su dimensión marítima y la escasa atención y apoyo prestados por sus políticas y sistemas de ciencia y tecnología, casi siempre indiferentes hacia las “cosas del mar”. 

(FNM) La cooperación internacional constituye, desde hace más de seis décadas, uno de los mecanismos más fructíferos para el desarrollo de la investigación científica marina. Su utilización contribuye a la formación y capacitación de recursos humanos, y permite el acceso a la utilización compartida de medios, a menudo de alto costo y sofisticación tecnológica, en proyectos de diseño y ejecución multilaterales. Este mecanismo ha resultado clave en el sostenimiento de la actividad oceanográfica en países que –como el nuestro- muestran un marcado y ya histórico desbalance entre la enormidad de su dimensión marítima y la escasa atención y apoyo prestados por sus políticas y sistemas de ciencia y tecnología, casi siempre indiferentes hacia las “cosas del mar”. 

Entre las varias experiencias de este tipo merece recordarse el convenio de cooperación firmado a fines de 1973 entre la Fundación Nacional de Ciencias por  los Estados Unidos y la Dirección Nacional del Antártico y la Armada de nuestro país, que incluyó la transferencia a préstamo por cinco años, del buque oceanográfico A.R.A. “Islas Orcadas” (ex “Eltanin”). Fue un período de intensa y rica actividad científica que favoreció claramente la consolidación y crecimiento profesional de una por entonces joven e incipiente comunidad oceanográfica argentina.

Antes y después, las experiencias de cooperación internacional concretadas por Argentina con un amplio abanico de países e instituciones han sido siempre positivas. En algunos períodos incluso, fueron esenciales para la supervivencia misma de una actividad científica marina que aunque de reconocido nivel académico, carece a todas luces del volumen de producción deseable. 

En los próximos días, se asistirá al inicio de una nueva experiencia cooperativa, que tiene por marco en este caso al acuerdo establecido entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT), la Universidad de Quebec (Canadá) y la provincia de Chubut.

Tal como lo hemos venido informando en NUESTROMAR, se encuentra ya en aguas nacionales el buque oceanográfico canadiense “Coriolis II”, una embarcación de poco menos de 50 metros de eslora construida en 1990 para el Servicio de Guardacostas de Canadá, que años después fue transferida al ámbito universitario y transformada en nave de investigación.  Desde esta pequeña unidad, un equipo conformado por investigadores y becarios argentinos y canadienses, llevará a cabo estudios del Ecosistema y la Geología Marina del Golfo San Jorge, que se extenderán hasta el mes de marzo.

Conversamos con José Luis Esteves, químico argentino doctorado en Oceanología en la Université d’Aix-Marseille (Francia) e investigador del CONICET con larga trayectoria en el Centro Nacional Patagónico (Puerto Madryn). Esteves, quien actúa como coordinador científico de la campaña por Argentina, respondió amablemente a nuestra requisitoria en medio de la siempre febril actividad que precede al inicio de toda campaña oceanográfica.  

¿Qué resultados concretos se esperan obtener de esta campaña, al cabo de los dos años de evaluación de los datos que se obtengan?

 Desde el punto de vista científico, esperamos tener información del funcionamiento ecosistémico de este Golfo y de la zona denominada “agujero azul” en el talud continental, que será difundida a los tomadores de decisión, al púbico especializado y a la comunidad en general.

Desde el punto de vista de la formación de recursos humanos, esperamos mejorar el conocimiento de estos ecosistemas e incrementar los cuadros especializados dedicados a la oceanografía en el país.

¿Por qué se escogió un barco de investigación extranjero para llevar adelante este programa en aguas interiores y territoriales argentinas?

El acuerdo firmado por el MINCYT, el CONICET y la Provincia del Chubut por Argentina y la Universidad de Quebec en Rimouski y su Instituto de Ciencias del Mar por Canadá, previeron la posibilidad de la concreción de un estudio multidisciplinario entre ambos países. Este buque presenta una serie de ventajas comparativas en relación a los actuales buques de investigación argentinos. Por otra parte y para esta fecha, el buque oceanográfico “Puerto Deseado”, está abocado a la campaña antártica.

 ¿Cuáles son específicamente el equipamiento y las capacidades del “Coriolis II”, de las que carecemos en la Argentina? ¿Cuál sería el costo aproximado de ese equipamiento faltante?

El buque canadiense posee un completo equipamiento de moderna tecnología, que incluye una amplia gama de perfiladores para estudios de fondo y subsuelo (ecosonda multihaz para aguas someras, ecosonda multihaz para aguas profundas, sonar lateral multihaz de alta resolución, perfiladores de sedimentos marinos), complementado con sistemas de navegación inercial que proveen un posicionamiento de alta precisión.

A ello debe agregarse una amplia y sofisticada gama de instrumental para el perfilamiento y muestreo físico, químico y biológico de la columna de agua.

En Argentina carecemos de la mayoría de estos equipos y aunque no tengo detalles, la estimación es que superan ampliamente el millón de dólares.

En declaraciones a la prensa, usted enfatiza que en nuestro medio hay muchos estudios pero “no hay un estudio multidisciplinario como el que se va a hacer acá donde se van a juntar geólogos, físicos y químicos para comprender de manera conjunta todo este sistema”. ¿Cuáles son a su juicio las dificultades que impiden que los  especialistas argentinos, puedan abordar el desarrollo y ejecución de programas oceanográficos multidisciplinarios?

 La oceanografía en nuestro país pasa por un estado de adolescencia y aún debe encontrar su rumbo adulto. Hay instituciones que trabajan este tema y tienen especialistas de importante nivel. Por citar a algunas de ellas, como el Servicio de Hidrografía Naval, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, el CONICET con sus centros (Instituto Argentino de Oceanografía, Centro Nacional Patagónico, Centro Austral de Investigación Científica), el Instituto Antártico Argentino y algunas universidades. Algunas de ellas ya han planteado estudios multidisciplinarios, aunque la inconstancia de los cronogramas de usos de buques no ha permitido su desarrollo armónico por el momento.

¿Existe en nuestro país un programa de investigaciones del Mar Argentino? ¿Cómo se elabora? ¿Dónde puede obtenerse dicho programa?

Tanto el MINCYT como el CONICET han encarado decididamente la investigación del océano, con el Buque Oceanográfico “Puerto Deseado” (BOPD) y otros buques. El MINCYT también ha avanzado con el establecimiento de áreas prioritarias de investigación en el mar, entre las cuales figuran el golfo San Jorge y el denominado agujero azul. Cada año se llama a presentación de proyectos para la investigación del mar argentino y de la zona antártica. Los investigadores presentan sus proyectos que son analizados en CONICET. Aquellos que resultan aprobados, participan de las diferentes etapas del BOPD.

¿En qué consisten y cuánto implican en costos los aportes de cada una de las partes (canadiense y argentina)  en este proyecto cooperativo?

La contraparte canadiense (UQAR/ISMER) ofrece apoyo financiero a estudiantes inscriptos en el Instituto de Ciencias del Mar de la Universidad de Québec en Rimouski, que participarán en proyectos de investigación, por un monto equivalente a mil dólares canadienses por semestre (CAD 1.000), por un total de CAD 3.000 por año para los estudiantes inscriptos en maestrías de oceanografía y otro monto equivalente a CAD 1.300  por semestre, por un total de CAD 3.900 por año para los estudiantes inscriptos en doctorados de oceanografía, que se ajustan al programa de apoyo financiero para estudiantes graduados inscriptos en los programas de maestría y doctorado de la Universidad de Québec en Rimouski.

La UQAR/ISMER acuerda en especial, fletar el buque de investigación R/V “Coriolis II” por un período máximo de 72 días, comprendidos entre el 1º de enero de 2014 y el 30 de abril de 2014. Igualmente UQAR/ISMER se compromete con una contribución en materiales, por un monto equivalente a CAD 425.542 (NdR: algo más de USD380.000), correspondiente a la puesta a disposición y operación de los instrumentos científicos en beneficio de los equipos de investigación argentinos y canadienses en el marco del proyecto.

EL MINCYT y la Provincia del Chubut, por su parte, se comprometen a aportar en pesos argentinos el equivalente CAD 1.152.000 por la locación del buque y el equivalente en pesos argentinos a CAD 590.124 por el combustible necesario para la expedición oceanográfica.

¿Cómo avanza el Observatorio Oceanográfico del Golfo San Jorge, anunciado en 2009, e inaugurado en 2011? ¿Qué progresos concretos se han alcanzado desde su puesta en marcha?

 Para el Observatorio del Golfo San Jorge, se han adquirido dos boyas oceanográficas para toma de datos; estás se encuentran en proceso de puesta a punto y aún no se han instalado en el Golfo. La campaña del B/O “Coriolis II” le dará un nuevo impulso a este Observatorio y permitirá detectar líneas de trabajo que colaboren con la gestión política y científica del mismo.

Otras consideraciones

El Dr Esteves nos recuerda que en la coordinación científica de esta campaña oceanográfica participa también, por la parte canadiense, el Dr. Gustavo Ferreyra. Por su parte, el Sr. Horacio Giaquinta vela por la logística de la embarcación, mientras que los Licenciados Rubén Zárate y Santiago Miguelez representan a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la provincia del Chubut.

Nueve son los proyectos que se desarrollarán durante esta campaña, que cuben los aspectos multidisciplinarios de este estudio global. Los participantes de cada uno de los mismos pertenecen de manera equilibrada a instituciones científicas de Argentina y la Universidad de Quebec en Rimouski.

De Argentina, participan investigadores del CONICET (CENPAT, Puerto Madryn; IADO, Bahía Blanca), Universidad Nacional de la Patagonia, Universidad Nacional de la Patagonia Austral, Universidad Nacional de La Plata, Universidad de Buenos Aires, Universidad Nacional del Sur, y Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

30/01/14

FUNDACIÓN  NUESTROMAR

 

 

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