La crisis que enfrenta la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) se origina, por un lado, en que hay países, como la Argentina, que reclaman que los Estados desarrollados abran sus mercados a la importación de alimentos, eliminen los subsidios a la exportación y reduzcan sustancialmente los destinados a la producción doméstica.

La crisis que enfrenta la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) se origina, por un lado, en que hay países, como la Argentina, que reclaman que los Estados desarrollados abran sus mercados a la importación de alimentos, eliminen los subsidios a la exportación y reduzcan sustancialmente los destinados a la producción doméstica.

Por el otro, a que las naciones industrializadas solicitan a los demás una fuerte disminución de la protección aduanera para las manufacturas.

El secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradia, afirmó el 12 de junio último que "en agricultura hay cosas que van a ocurrir con o sin negociación. Las materias primas están en alza y la demanda está garantizada por la incorporación de nuevos consumidores -China e India- y por el impacto de la producción de biocombustibles". El funcionario, agregó: "Lo que pueda ocurrir en la negociación agrícola no me entusiasma tanto. En cambio, los productos industriales son parte esencial de la política económica argentina".

La posición del negociador es correcta: es cierto que en estos últimos años ha habido un cambio radical en la demanda de alimentos, y la táctica de negociación es buena porque disminuye la importancia de lo que puede ofrecer la contraparte.

En las negociaciones de la ronda, la Argentina aceptó una reducción en la protección a la industria siempre que sea equivalente a lo que se haga con los productos del agro. En cambio, hay países en desarrollo que no tienen la misma postura.

Colombia, Uruguay Perú y Tailandia no tienen un desarrollo industrial comparable con Brasil, India o la Argentina y, al exportar poco en granos, carnes vacunas y lácteos, no están interesados en que los países desarrollados les abran sus mercados.

Con este presente no parece fácil que la Ronda Doha termine con éxito por lo que será necesario que, en los años que vienen, los países ajusten en la OMC los términos de futuras negociaciones a los rápidos y profundos cambios de la economía mundial.

El autor es director del Instituto para el Desarrollo de Consorcios de Exportación de la Fundación BankBoston.

Por Elvio Baldinelli

10/07/07
LA NACION

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