Intromisión sindical en Paraguay

El presidente Lugo tuvo que protestar para que cesara un boicot de un sindicato argentino contra empresas paraguayas.

El presidente Lugo tuvo que protestar para que cesara un boicot de un sindicato argentino contra empresas paraguayas.

Una enérgica protesta del gobierno paraguayo y la amenaza del presidente Fernando Lugo de no asistir a la cumbre de presidentes del Mercosur en Foz de Iguazú lograron que el gobierno argentino hiciera desistir al Sindicato de Obreros Marítimos (SOMU) de continuar con el boicot al remolque de barcazas y barcos con contenedores, con destino u origen en Paraguay.

Durante cuarenta días, el SOMU sostuvo esa medida de fuerza afectando a 38 compañías navieras que operan con bandera paraguaya y emplean a 3000 personas y que movilizan el 75 por ciento del comercio exterior del vecino país.

El dirigente sindical Omar Suárez, secretario general del SOMU, ha apoyado la creación de un gremio homólogo en Paraguay que agrupe al personal de las empresas de transporte fluvial, el SOMU-PA. No se trata de implantar una agremiación donde no existe. El sector de personal embarcado ya cuenta allí con más de una asociación gremial y con suficiente representación y capacidad para lograr condiciones de trabajo razonables y adecuadas a sus posibilidades.

Parece haber una suerte de aspiración a una hegemonía extraterritorial por parte del sindicalista Suárez que se expresa con ribetes paternalistas detrás de reclamos por ventajas y condiciones laborales que se presentan como "mínimas", pero que en realidad son abusivas.

Estas condiciones ya fueron logradas en nuestro ámbito y han puesto a las empresas fluviales de nuestro país casi fuera de competencia. Justamente, en los últimos años, se ha observado que las empresas argentinas cambian su pabellón por el paraguayo y, de esa forma, operan bajo normas laborales más razonables y competitivas, y además enfrentan menor carga impositiva. Esto ha ido reduciendo el número de afiliados del SOMU, erosionando de esa forma el poder de su dirigente e impulsándolo a una acción que ha sobrepasado los límites de la relación entre países soberanos.

El gobierno argentino ha actuado solamente cuando el conflicto amenazó las normales relaciones con otro país y puso concretamente en riesgo la reunión de Foz de Iguazú y el Mercosur mismo.

Enhorabuena que el Gobierno haya actuado, aunque debió haberlo hecho mucho antes. Nuevamente, en este caso se advierte que los hilos del poder presidencial no están exentos de manejos que privilegian su relación con las cúpulas sindicales por sobre objetivos que debieran decidirse prescindiendo de condicionamientos de ese tipo.

21/12/10
LA NACION

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