Incidentes en el casino flotante (Buenos Aires)

Otra vez la violencia se instaló en el casino flotante de Puerto Madero. En esta oportunidad, unos 30 gremialistas del Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU) irrumpieron a los golpes en una asamblea de los trabajadores de la Asociación de Loterías y Afines (Aleara), lo que derivó en una batalla campal que se prolongó durante varias horas y dejó varios heridos leves.

Otra vez la violencia se instaló en el casino flotante de Puerto Madero. En esta oportunidad, unos 30 gremialistas del Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU) irrumpieron a los golpes en una asamblea de los trabajadores de la Asociación de Loterías y Afines (Aleara), lo que derivó en una batalla campal que se prolongó durante varias horas y dejó varios heridos leves.

Por la gravedad de los incidentes, intervino personal de la Prefectura Naval. Finalmente, a las 19, y después de varias horas de escaramuzas, los trabajadores abandonaron las instalaciones. Según informó a LA NACION un vocero de Aleara, los empleados acordaron con la empresa reabrir el casino hoy, a las 14.

Un viejo conflicto

Este no es el primer enfrentamiento entre los gremios que se disputan la afiliación de los empleados del casino. Por este conflicto, en junio pasado, el establecimiento permaneció cerrado durante 40 días. "A las 6, unos 30 patoteros ingresaron en el salón donde estábamos informando de los avances en las negociaciones por el recorte de la jornada laboral y empezaron a golpearnos", dijo a LA NACION Mariano Lerer, delegado de Aleara.

Lerer, que es crupier desde hace cinco años, también denunció que le pegaron a mujeres. "No soportan que les digamos que no nos vamos a cambiar de sindicato. Queremos que la empresa nos brinde seguridad. Esta patota se maneja con el aval del casino", sostuvo.

El secretario general del SOMU, Oscar Suárez, amenazó con que si los empleados del casino no son transferidos a su organización, las salas de juego se cerrarán. "La única forma de trabajar allí es ser afiliado marítimo", dijo, tras reconocer las agresiones.

En tanto, el secretario general de Aleara, Daniel Amoroso, presentó ayer una denuncia ante la justicia federal para que investigara las agresiones sufridas por afiliados a ese gremio. Amoroso pidió a la jueza María Servini de Cubría que investigara si hubo una "zona liberada" por parte de la Prefectura para que militantes del SOMU irrumpieran en la asamblea.

El origen del problema está en que la empresa pretende encuadrar a los trabajadores afiliados a Aleara, que dirige el macrista Daniel Amoroso, en el SOMU, del kirchnerista Omar Suárez. El casino es controlado por el empresario patagónico Cristóbal López, que también maneja las tragamonedas del hipódromo de Palermo.

10/11/07
LA NACIÓN

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio