Con un cerrado aplauso de visitantes y expositores y la convocatoria para un nuevo encuentro el próximo año, cerró sus puertas la primera edición de Expopesca.
Con un cerrado aplauso de visitantes y expositores y la convocatoria para un nuevo encuentro el próximo año, cerró sus puertas la primera edición de Expopesca.
Desafiando los pronósticos pesimistas y con una pesada mochila de fallidas experiencias del pasado, los organizadores siguieron adelante con este proyecto que ahora les dejó una amplia sonrisa de satisfacción por el rotundo éxito logrado.
Colmadas las más optimistas expectativas, la muestra de toda la cadena productiva pesquera, la acuicultura, la pesca deportiva y la industria naval sirvió también para concretar fructíferas rondas de negocios, asistir a concurridas conferencias informativas, interiorizarse sobre nuevos productos tecnológicos y presentar servicios para los distintos sectores que estuvieron presentes.
Para las empresas, participar pudo ser una difícil decisión sobre todo en un año económicamente complicado para la actividad. Sin embargo quienes tuvieron la posibilidad de mostrar todo su dinamismo y potencial, hacer negocios y vincularse con otras empresas no se arrepintieron, según pudimos escuchar en esos días. Las ausentes, al ver los resultados, todavía deben estar preguntándose porqué no ocuparon un espacio que les estaba destinado.
Sin duda, la provincia de Buenos Aires, como anfitriona, exhibió un fuerte compromiso institucional con Expopesca, destacándose el acompañamiento que hicieron sus funcionarios a lo largo de todas las jornadas. Chubut también mostró una significativa presencia, con la asistencia de sus máximas autoridades pesqueras y facilitando la participación de sus principales empresas que compartieron su stand. Las representaciones de Río Negro y Tierra del Fuego fueron más austeras, quizás producto de decisiones tardías que las confinaron a espacios más reducidos. Los grandes ausentes, la Nación y obrando en previsible sintonía política Santa Cruz. Ausencias que no llegaron a opacar el éxito de Expopesca, pero que resultan injustificadas e inexplicables.
La importancia económica y social que tiene para la ciudad de Mar del Plata su puerto y la pesca tampoco se compadece con la falta de un espacio propio para su gobierno local, representado únicamente por el jefe comunal en el acto de apertura y en una visita privada para recorrer el predio ferial.
También llamó la atención la poco numerosa presencia de la industria de la alimentación, irremplazables actores para el agregado de valor a los productos pesqueros dentro de un modelo que aspira a disminuir el esfuerzo extractivo para sumar valor económico a la pesca.
Si Mar del Plata reúne al 50% de la pesca de nuestro país, la Patagonia como región suma la otra mitad. Les cabe a los patagónicos y a sus cámaras empresarias reflexionar sobre las razones de su desinterés en mostrar las características de esa industria, desaprovechando un excelente escenario para explicitar también sus dificultades.
Merece, a nuestro juicio, un reconocimiento especial el esfuerzo realizado por los pescadores artesanales para mostrar su trabajo, así como el notable interés que despertó la acuicultura.
La pesca argentina encontró en Expopesca su espacio, muchos supieron aprovecharlo, otros no. Lo cierto es que su éxito y la buena repercusión que tuvo la iniciativa perdurarán por bastante tiempo en el sector y son un estimulo concreto para reeditarla el año próximo. Los organizadores deben estar previendo que si van todos habrá que agrandar la carpa. Esperemos que así sea.
29/09/08
PESCA & PUERTOS
