¿Fresqueros contra congeladores o legales contra ilegales?

La Cámara de Armadores Pesqueros de Altura, acompañados por el representante del sindicato marítimo, el  presidente de la Unión de de Intereses Pesqueros Argentinos  en su visita al Sr. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ante la crisis de la merluza reiteraron lo que venían sosteniendo a través de medios periodísticos referente a que la solución  a todos los problemas es una propuesta sencilla: que los congeladores vayan a pescar al sur del paralelo 48.

La Cámara de Armadores Pesqueros de Altura, acompañados por el representante del sindicato marítimo, el  presidente de la Unión de de Intereses Pesqueros Argentinos  en su visita al Sr. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ante la crisis de la merluza reiteraron lo que venían sosteniendo a través de medios periodísticos referente a que la solución  a todos los problemas es una propuesta sencilla: que los congeladores vayan a pescar al sur del paralelo 48.

El argumento es que en los años que se impidió la operación de dicho tipo de buques al norte de del citado paralelo es decir desde el año 1999 al 2002 coincidieron con una recuperación del caladero.
 
Llama la atención dicha aseveración, dado que en ningún informe técnico del INIDEP, instituto responsable de medir dicha recuperación, se habla de la recuperación del stock desovante durante esos años, que es el verdadero indicador de recuperación del caladero.

Interpreto que el concepto de recuperación del caladero por parte de la Cámara de Armadores, es a través de la captura máxima permisible que se aplicó esos años y dicha captura es un dato mas de tipo político que de tipo biológico. Esto es porque para el cálculo de esa captura se toma como una estrategia de largo plazo de recuperación del caladero  (25 años),  y eso es una falacia dado que no existe una base de datos que le permita ver lo que va a pasar en 25 años.
 
Es decir que las cifras de captura elegidas no respondían a una estrategia de recuperación de corto o mediano plazo del caladero.

También cabe hacerse una pregunta evaluando el estado del caladero: si los barcos congeladores no pueden pescar al norte del grado 41 de latitud sur y si lo hacen los barcos fresqueros de la Cámara que denuncia, la situación en esa área es diferente a la situación en el resto del mar donde operan los congeladores? ¿O acaso es la misma o peor? ¿Entonces quien depreda?
 
Pero no es nuestra intención iniciar o proseguir una disputa sobre el tipo de barcos a operar en el caladero sino buscar las soluciones urgentes que deberían haber sido puestas en marcha para evitar llegar a esta situación.
 
Aceptar que enviando los congeladores al sur del 48 solucionamos el problema de la merluza es poner la mirada en un conflicto de flotas y no en donde debemos apuntar que es la sobrepesca, los datos mentirosos de las declaraciones de captura, una flota que por razones sociopolíticas está autorizada a pescar en el área de desove y que todos los años se incrementa bajo la figura encubierta de artesanales, la corrupción existente en el área de la responsabilidad de control, el mercado negro que también abastece a las plantas en tierra y la ilegalidad de determinados buques.
 
Si se quisiera ejercer un control adecuado de las capturas de merluza bastaría que tomáramos las exportaciones de este producto, aplicáramos los coeficientes que nos permitieran llegar al producto entero, sumáramos ese valor a los envíos a mercado interno (que lo podemos obtener de los datos de SENASA) y descubriríamos que ese número es mayor a la captura declarada.
 
Tomemos como ejemplo los controles de descarga, donde se requiere de las empresas a través de una comisión de descarga un control paralelo porque se asume que los datos oficiales no son correctos. Es decir que ahí tenemos un problema urgente a solucionar en donde el mismo estado es consciente del problema y la verdadera solución es controlar a los inspectores y separar a quienes con su conducta  generalizan  sobre todos el concepto de desconfianza que impera..
 
Otro tema es descarte de juveniles en los buques dado que dichos juveniles no pueden ser procesados en tierra y afecta el cupo del barco, ese tema  también está reflejado en las auditorias y pareciera que no es tenido en cuenta.
 
Con lo antes argumentado quiero hacer ver que llevarnos a la discusión si fresqueros o congeladores además de estéril, en nada va  ayudar a la recuperación del caladero.
 
Lo que debemos asumir es la realidad y esta es que estamos ente un emergencia del recurso con un futuro impredecible sino tomamos dichas medidas en carácter de urgente.
 
Los barcos sean congeladores o fresqueros  que han logrado a través de la ilegalidad obtener su cuota de merluza deben ser sacados de inmediato del caladero mientras la justicia evalúa si corresponde o no la asignación de cupos a los mismos.
 
En CAPECA entre sus principios enunciados adherimos al programa principal de pesca de la FAO que tiene por objeto promover la conservación de los recursos pesqueros.
 
Nuestra flota está constituida por buques fresqueros y congeladores y consideramos que la división debe ser en legales e ilegales, no en el tipo de flota o captura.
 
Al igual que la Cámara de Armadores tampoco nosotros estamos de acuerdo con las asignaciones de captura de la resolución 065 porque no respetan los valores históricos de cuota de los barcos, sean fresqueros o congeladores y porque vemos aparecer privilegiados y perdedores perdiendo el sentido de equidad que esperábamos estuviera presente.
 
Vale la pena analizar quienes se beneficiaron y quienes perdieron.
 
Pero más allá de estos conceptos la medida debía ser tomada y apoyamos todo lo que haga la Secretaria en protección del recurso y con sentido biológico.
 
La realidad es que estamos en una emergencia de la cual no vamos a salir buscando chivos expiatorios.
 
La responsabilidad de a donde hemos llegado pasa principalmente por los sucesivos gobiernos que usaron la pesca como área de recaudación política sin importarles el recuso. También es de  las empresas que iban incrementando sus permisos de pesca parando barcos que no paraban y como en el Nuevo Testamento multiplicando no los panes y los peces sino los permisos de pesca, originando plantas que no tenían un sustento en el tiempo con el apoyo de las autoridades que buscaban bajar los índices de desempleo a través de los empleos en la pesca.
 
Lamentablemente la manta es corta y destapamos a unos para tapar a otros, pero el daño está hecho y debemos ver de qué maneras todas juntos salimos de esta situación.
 
Seguramente no será el camino del ataque indiscriminado de una flota a otra.
 
Coincidimos con CAIPA en el fracaso del control de descarga de la flota pesquera y que se profundice la tarea de la Subcomisión de Descarga, pero también opinamos que debe ser el propio estado quien asegure un control efectivo con el numeroso personal que tienen afectado a esa tarea y que si no encuentran nada es porque no se quiere encontrar.
Fuente: Revista Puerto, la otra cara de la pesca. Nro. 47, marzo 2008.
 
08/04/08
REVISTA PUERTO

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