Fortalecer las exportaciones con alto valor agregado

Fortalecer las exportaciones con alto valor agregado

Con la presente edición, este suplemento (Ámbito del Comercio Exterior) cumple diez años. Lo ideal hubiera sido festejarlo con pitos y matracas, pero las circunstancias por las que atraviesa el país nos hace ser cautos respecto del futuro.

Con la presente edición, este suplemento (Ámbito del Comercio Exterior) cumple diez años. Lo ideal hubiera sido festejarlo con pitos y matracas, pero las circunstancias por las que atraviesa el país nos hace ser cautos respecto del futuro.

Nuestra nación, con infinitos recursos naturales, sólo consigue algunas inversiones extranjeras puntuales que a los inversores les reportan enormes beneficios en el corto plazo, pero que no dudan en llevarse a otro lugar si el país no les da las garantías suficientes.

Sin embargo, una nación no puede estar pendiente del día a día. Debe fijar políticas de Estado de largo plazo que aseguren previsibilidad a los inversores, seguridad jurídica, seguridad física y leyes laborales atractivas, que no desamparen a los trabajadores.

El bloque de diputados que trata los temas laborales, al mando del abogado laboralista Héctor Recalde, mantiene una mala disposición particular hacia el empresariado, aun cuando son éstos los que, gracias a su esfuerzo personal, mantienen altas las persianas de sus empresas, permitiendo a los trabajadores retener sus fuentes de trabajo. Para éste y otros diputados, los intereses nacionales que debieran estar en la cima quedan relegados a sus propios intereses particulares y a los que le indique su mandante, Hugo Moyano, juntamente con el Ejecutivo Nacional, ya que el Congreso se ha tornado en una extensión del gobierno, perdiendo su condición de poder independiente. A lo largo de estos diez años, hemos visto llegar corrientes inversoras múltiples; aunque también las hemos visto cerrando sus puertas y eligiendo otros destinos para sus inversiones, buscando las "seguridades" antes señaladas.

El crecimiento económico sostenido de nuestro país, lamentablemente, no fue acompañado por políticas de Estado que alentaran las inversiones extranjeras; y es casi un axioma que, sin éstas, el país no concluye de despegar sólidamente, y nuestro futuro siempre termina en mañana.

Ahora el país enfrenta una nueva oportunidad a través de las urnas, y los candidatos coinciden en su totalidad en que se deben consolidar las exportaciones saliendo del hecho coyuntural del dólar alto y buenos precios internacionales de commodities (que al cierre de esta edición estaban marcando un preocupante descenso).

Debemos avanzar hacia los productos con valor agregado, ya que son éstos los que permiten la captación de mano de obra.

Medidas necesarias

Si bien desde la salida de la crisis de 2001 mejoró la calidad de vida de la gente, y se redujo la enorme desocupación existente, son necesarias medidas promocionales para mejorar sustantivamente lo conseguido. Los montos exportados son altos en divisas y toneladas; pero de la totalidad, sólo una pequeña parte pertenece a productos industrializados con valor agregado.

De la misma forma que desde las esferas gubernamentales se está tratando de difundir la marca país y generar la cultura del turismo (que es una exportación de servicios), con esfuerzos similares y políticas acordes, se debiera generar la cultura exportadora. En el Congreso nacional, salvo excepciones, los legisladores están ajenos al significado del comercio exterior; por ello prácticamente no existen proyectos y estudios sobre políticas orientadas a promover este segmento importante de la economía. Incluso, hasta hace poco tiempo, se encontraba a punto de ser sancionada una ley que gravaría los fletes de importación y exportación, dado que el nulo conocimiento de este sector les impedía discernir acerca de los efectos negativos que podría entrañar esa ley, de ser aplicada. Lo lógico sería trabajar sobre leyes que quiten el peso de las cargas impositivas y laborales, para promover las exportaciones; no para desalentarlas.

La Argentina debe ser uno de los pocos países en el mundo que grava con retenciones sus exportaciones, obliga a los empresarios a romper contratos con el exterior, y a suspender exportaciones incumpliendo con los compromisos contraídos, sin evaluar que esto genera variados perjuicios al importador extranjero. Y porque, obviamente, como corolario, la Argentina pierde mercados que, si fueron difíciles de conseguir en el pasado, mucho más lo serán en el futuro.

Comenzará en breve una nueva etapa institucional en el país. Hacemos votos para que, quienes resulten elegidos, tengan el minuto de lucidez para elegir como colaboradores a los más idóneos y no a los más amigos.

Por Richard Leslie Ramsay

16/08/07
Ámbito del Comercio Exterior
AMBITO FINANCIERO

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