Carta delectores del diario La Nación
Carta delectores del diario La Nación
Señor Director:
"Tuve la oportunidad de visitar este verano por segunda vez el faro Querandí y comprobé con sorpresa que lo que el año pasado se insinuaba como un cierre por refacciones, esta vez se parecía mucho a una clausura. No sólo el acceso al faro estaba cerrado, sino que además estaba precariamente cercado (con esas cintas que usa la policía) a la vez que unos carteles advertían sobre el peligro de derrumbe de mampostería.
"El sendero estaba bloqueado por ramas, la suciedad y el abandono eran palpables a cada paso. El día nublado convocaba a cientos de personas a visitar el lugar y la desilusión al llegar era mayúscula sobre todo para los más chicos. Imaginen a cada padre, a cada kilómetro, creando en sus hijos la ilusión de que van a visitar un faro.
"Los que ya peinamos canas estamos más que acostumbrados a las desilusiones, pero también podemos imaginar que con poco esa visita sería inolvidable.
"Si pudiera accederse al faro (mediante el pago de una suma de dinero) podría solventarse su mantenimiento. Si se instalaran baños químicos, sería un lugar más limpio.Si hubiera más tachos de basura, los pañales y restos de comida no afearían el bosque. ¡Si hubiera una cafetería! Sería ni más ni menos que un lugar mejor porque ya es bello.
"¿Podría alguien decirme cuáles son los planes, si es que existen, para este ícono de la costa atlántica?
"¿No será dejar que el abandono lo gane todo y termine por ser una ruina el lugar por visitar?"
Sebastián G. Alonso
DNI 20.201.562
07/03/10
LA NACION
