La responsable del Programa Agua, Humedales y Pesca de PROTEGER, Julieta Peteán, volvió a cuestionar la falta de respuestas oficiales ante el inminente levantamiento de la suspensión de las exportaciones de pescado de río, que inicialmente iba a regir por ocho meses. La experta también exigió iniciar estadísticas pesqueras a los gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos, como forma de evaluar con seriedad medidas de manejo sustentable del recurso y evitar un colapso.
La responsable del Programa Agua, Humedales y Pesca de PROTEGER, Julieta Peteán, volvió a cuestionar la falta de respuestas oficiales ante el inminente levantamiento de la suspensión de las exportaciones de pescado de río, que inicialmente iba a regir por ocho meses. La experta también exigió iniciar estadísticas pesqueras a los gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos, como forma de evaluar con seriedad medidas de manejo sustentable del recurso y evitar un colapso.
Peteán comenzó realizando un cuestionamiento a “los funcionarios políticos que, en el plano del discurso, subrayan la importancia y la necesidad de avanzar hacia el desarrollo sustentable a través de una mayor participación ciudadana”, y sin embargo “cada día resulta más difícil obtener la información y los fundamentos científicos requeridos, siendo que es obligación constitucional del Estado facilitar y fomentar la participación de la población poniendo la información a disposición de todos”.
El principio 10 de la Declaración de Río de Janeiro, producto de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente, Río ’92, de la que Argentina es signataria, también es muy claro al respecto. No obstante, la Fundación PROTEGER sigue sin obtener respuestas de parte de Pesca de la Nación, cuyo titular Gerardo Nieto que está promoviendo la reapertura de la exportación de pescado de río a sólo cuatro meses de regir la medida dispuesta en enero pasado por la ministra Miceli.
—¿Cuál es la actitud que ha tenido Pesca de la Nación en este tema?
Es lamentable la actitud del subsecretario de Pesca y Acuicultura de la Nación, Gerardo Nieto, puntualmente, a quien le enviamos notas formales de pedido de información en reiteradas oportunidades y sistemáticamente no ha respondido a ninguna, ni siquiera dado un mínimo acuse de recibo. Por eso me pregunto, ¿cómo se explica que haya técnicos y funcionarios que se niegan a informar a la sociedad sobre los resultados de los estudios que ésta paga a través de los impuestos y exenciones? ¿Cómo se entiende que haya reuniones donde se toman a puertas cerradas decisiones que afectan o arruinan la vida de miles o cientos de miles de personas? El pescado de río es fuente de alimento, salud y trabajo: exportarlo, social y económicamente hablando, es el peor negocio que se puede hacer.
—¿Puede decirse que la información está y que no hay voluntad de socializarla?
—Si la información existe, ya que se han hecho estudios, exigimos como lo dispone la Constitución Nacional y las leyes vigentes, acceder a esa información que el Estado increíblemente se está guardando. Y que la información que hoy se filtra con cuentagotas –y sin la firma de ningún responsable-, se haga pública en forma completa. Que no se oculte más. Además, la información científica es un instrumento fundamental para la protección ambiental y lo único que nos permite monitorear y controlar seriamente el buen manejo del capital natural y la gestión del Estado para proteger los recursos que son alimento y fuente de trabajo. Miles de personas y empresas que viven del comercio interno, el turismo, la hotelería, la gastronomía y la pesca y los certámenes deportivos -que representan un aporte enorme para la gente y la economía regional-, dependen de los pescados de río como el surubí y el dorado; pero estas especies y muchas otras dependen de que haya una buena población de sábalos.
Resoluciones e información científica
“A los reiterados intentos de entender cómo y por qué se toman las decisiones en materia pesquera, una de las respuestas –escuchadas en el Consejo Provincial Pesquero de Santa Fe-, fue que cuando salió la suspensión de las exportaciones tampoco había fundamentos científicos que la avalen”, recuerda Peteán, en alusión a la Resolución 02 del 3 de enero de este año, que suspendió por ocho meses la exportación de pescados de río, y considerando que se dio marcha atrás con esa medida a sólo cuatro meses de su aplicación. Cabe recordar que en estos cuatro meses hubo una marcada merma de pescado aunque aún así los frigoríficos siguieron llenado sus cámaras, las que significativamente en este preciso momento están colmadas en su capacidad.
—Frente a esto, ¿cuál es la postura de la Fundación?
—Pensamos que cuando el Estado toma una medida conservacionista respecto a un recurso natural, la sociedad se sorprende, ya que no es lo más frecuente, pero no reacciona negativamente, excepto un pequeño sector: quienes lucran con la sobreexplotación del recurso, en este caso con la sobrepesca. Pero, cuando la medida puede perjudicar al ambiente, los recursos y, como en este caso, a miles de familias de pescadores artesanales que dependen de los recursos pesqueros para su subsistencia, o innumerables pequeñas y medianas empresas gastronómicas y hoteleras ligadas al turismo y a la pesca, empresas que generan empleo genuino, sí nos preocupa.
—¿Pero por qué existe esta intranquilidad?
—Nos preocupa, sobre todo, porque existen evidencias de disminución de capturas por unidad de esfuerzo, reducción de tallas, reemplazo de especies, todos indicadores muy claros de que las pesquerías no están siendo bien manejadas y porque es una seria advertencia de riesgo para el sistema de la pesquería del Paraná en su conjunto –asegura la experta.
—¿Quiénes deberían tomar cartas en el asunto?
—Son las administraciones provinciales quienes, según el artículo 124 de la Constitución Nacional, deben elaborar y poner en práctica programas completos de monitoreo y evaluación de los recursos naturales, incluyendo en este caso las pesquerías en el mediano y largo plazo. Solo así se podrá manejar sustentablemente este recurso hoy tan presionado y deteriorado que tiene una importancia estratégica para la economía regional y nacional.
—Esos programas, ¿qué aspectos deberían contemplar?
—Estos planes de manejo deben integrar no solo los aspectos ecológicos, sino también culturales, sociales, económicos y políticos; deben ser realmente participativos en su diseño, implementación y control.
—¿Así se evitarían consecuencias negativas y nuevos conflictos?
—Sabemos que existe una crisis pesquera, esto es evidente: lo constatan los pescadores artesanales que vuelven con menos pescado a pesar de que el esfuerzo ahora es siempre mucho mayor; lo comprueban los pobres y decrecientes resultados de los concursos de pesca deportiva. Pero no contamos con una información completa para determinar el grado de explotación que soportan los recursos actualmente, y poder conocer cuál es su verdadero potencial pesquero.
—¿Las autoridades manejan estos datos?
—Las administraciones provinciales tampoco lo saben; por esta razón no es recomendable –y esto lo saben los especialistas en manejo pesquero–, esperar a contar con toda la información cuando ya hay señales evidentes de sobrepesca.
—Ante esta situación, ¿cuál sería el camino que las administraciones deberían tomar y para impedir qué consecuencias?
—Las provincias y la Nación deberían aplicar inmediatamente el principio de precaución a las pesquerías fluviales de Argentina para evitar un camino hacia el predecible colapso, sobre todo en el caso de las especies más presionadas: surubí, dorado, manduvé, tararira, boga, sábalo, entre otras.
Acerca de la cantidad de sábalo que se puede extraer del Paraná
La responsable del Programa Agua, Humedales y Pesca de PROTEGER informó además que “la norma de Welcomme, reconocida internacionalmente y aplicable cuando no se tienen estadísticas pesqueras, como en nuestro caso, considera que el Rendimiento Máximo Sostenible (RMS) que puede obtenerse en ríos de llanura tropicales y subtropicales es de 40-60 kg/hectárea/año”, y explicó que “el río Paraná medio está localizado en un área templada, por lo que corresponde tomar 40 kg/ha/año como valor máximo de extracción de todas las especies, no solo sábalo. La norma de Welcomme, un experto de referencia para la FAO, se refiere a la comunidad de peces y no a una sola especie”.
—A la luz de esta norma, ¿existe un correlato de los datos en el litoral fluvial, relacionados puntualmente con el sábalo?
—Según la literatura el sábalo representa el 60 por ciento de la biomasa total, por lo que se podrían extraer 24 kg/ha/año de esta especie. Sabemos, además, que la principal pesquería de sábalo está en el sur del sistema, por lo que podríamos considerar que se halla entre Helvecia y Victoria, donde hay aproximadamente 10.000 km2. Es decir que se podrían extraer unas 24.000 ton/año, si la pesquería estuviera en buen estado de conservación, que no es el caso del Paraná medio. Además, el Máximo Rendimiento Sostenible no es considerado siempre una medida de manejo aceptable porque no previene la sobreexplotación, por lo que usualmente se aplica un factor de corrección de 2/3, con lo cual la extracción total de sábalo sería de alrededor de 16.000 toneladas anuales.
—¿Esta cantidad incluye el nivel industrial?
—Según datos históricos, el consumo interno y venta a microescala representa unas 12.000 toneladas anuales, con lo cual quedarían 4.000 toneladas anuales disponibles para la pesca industrial. Como se ve, es mucho menos que las 8.000 toneladas de aquí a fin de año, la cifra que se estaría manejando a nivel nacional según consignó el técnico de la Secretaría Ambiental de la Provincia de Santa Fe (SMADES), Daniel del Barco, en la última emisión del programa TN Ecología.
—¿Es posible determinar cuántas toneladas le corresponderían a Santa Fe y Entre Ríos?
—Si se quiere establecer un cupo para la exportación equitativo, según expresan las administraciones de las provincias y la Nación, corresponderían 2.000 toneladas anuales para cada provincia, Santa Fe y Entre Ríos. Cifras desde luego sujetas a los resultados de futuros programas de monitoreo que venimos reclamando sin éxito y que son imprescindibles para tomar buenas medidas. Brasil, que sí lleva estadísticas pesqueras, decidió por ejemplo prohibir la pesca industrial del sábalo hace varios años. Lamentablemente vienen a comprarlo a nuestras costas.
—Cupos siempre bajo controles precisos…
—Obviamente, con estrictos controles y monitoreo permanente de la evolución de la pesquería, y por supuesto una vez que esté científicamente probada y comprobada la mejoría de los recursos pesqueros en la baja cuenca del Paraná.
—Ahora bien, la reapertura de las exportaciones de pescados de río meses antes de lo dispuesto, ¿mejorará las condiciones actuales del sector?
—Consideramos que habilitar la exportación de sábalo, más aun si se hace por encima de esa cifra, como lo están planteando las administraciones provinciales y nacional, no permitiría la recuperación de la pesquería y estaría atentando contra la sustentabilidad de los recursos pesqueros en general. Es decir se estaría amenazando la continuidad de todas las actividades económicas y laborales que se sustentan en la pesca fluvial.
—En medio de este panorama, ¿qué recomendación final realizarías?
—Es urgente e indispensable una armonización de la legislación de ambas provincias (Santa Fe y Entre Ríos) y que las respectivas administraciones desarrollen un sistema de información pesquero con datos de capturas, esfuerzos y tallas. Sólo contando con estas estadísticas será posible detectar cambios en el corto plazo y evaluar posibles medidas de manejo pesquero. Y desde luego que esta información, como los resultados de los estudios y el monitoreo se hagan públicos como disponen las leyes y la Constitución Nacional. Por Gisela Romero.
Fuente: Fundación PROTEGER – www.proteger.org.ar
Nota completa: http://www.proteger.org.ar/doc644.html
07/05/07
FUNDACIÓN PROTEGER – MIEMBRO DE LA UNIÓN MUNDIAL PARA LA NATURALEZA (UICN)

