Talleres Dársena Norte, más conocida como Tandanor, finalmente se hará cargo del astillero Sabb. En tres meses habrá plan. Según el Enapro, en cien días la empresa estatal presenta un plan para poner en marcha la fábrica de barcazas.
Talleres Dársena Norte, más conocida como Tandanor, finalmente se hará cargo del astillero Sabb. En tres meses habrá plan. Según el Enapro, en cien días la empresa estatal presenta un plan para poner en marcha la fábrica de barcazas.
Talleres Navales Dársena Norte, conocido como Tandanor, una empresa que el año pasado retornó al Estado tras la privatización que concretó el menemismo, se hará cargo finalmente del astillero de barcazas de Sabb, luego de que el Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro) reuniera a las partes en conflicto y lograra arribar a un acuerdo entre la empresa de la familia Lamédica y Terminal Puerto Rosario. Ahora, Tandanor tendrá cien días para presentar el plan para reactivar el astillero que se convirtió en un baldío luego de que se paralizara la producción hace más de un año.
Directivos de la naviera estatal, que se encuentra bajo la órbita del Ministerio de Defensa que conduce Nilda Garré, visitaron la planta de la localidad santafesina de María Juana el mes pasado para observar la infraestructura operativa de la fábrica que fue pionera en el país en la construcción de vagones.
Ángel Elías, titular del Enapro, explicó a El Ciudadano que el organismo provincial acercó a las partes en conflicto y se llegó a un acuerdo para que Tandanor defina en tres meses el futuro del astillero. “El fideicomiso Tiasa y Sabb exhibieron un documento en el que Tandanor tendrá 100 días para cerrar los contratos para asociarse y poner en marcha el astillero”. “Estamos muy conformes. Para nosotros es un principio de solución”, apuntó Elías.
En María Juana, donde se halla la planta de Sabb, no tenían conocimiento de estas negociaciones, aunque circulaban innumerables rumores sobre el destino final de la planta en la que trabajan 120 operarios. Desde el Sindicato Unión Obrera Metalúrgica desconfiaban de la operación, ya que en el medio sigue quedando el fideicomiso de la administradora Nora Julián, que se quedó con gran parte del negocio luego de que Sabb no le pagara a nadie, excepto el alquiler del predio a Terminal Puerto Rosario, cuyo contrato es por 25 años.
Tandanor, la principal interesada en empezar a fabricar barcazas en María Juana, es una empresa que fue privatizada por el menemismo en 1991 pero que –como el consorcio que la adquirió (Indarsa, integrado por Catmar y el banco BHU) sólo saldó 7 de los 59 millones que debían abonar por la firma– terminó en 2007 (después de un interregno, en el que fue manejada por los gerentes y los trabajadores) en manos del Estado. En el medio, Indarsa, que sólo pagó poco más del 10 por ciento del valor del astillero y quebró en 1999, vendió unos terrenos que pertenecían al Estado en la zona de Retiro a 18 millones de dólares al grupo Irsa, que a causa de las complicaciones judiciales por esa irregularidad nunca pudo utilizarlos. Por este escandaloso negocio el juez Claudio Bonadío procesó en 2006 al fallecido ex ministro menemista Erman González –y otros ex funcionarios nacionales del área–, luego de que la cartera de Defensa se presentara como querellante.
Ahora, el control de Tandanor lo tiene el ministerio a cargo de Nilda Garré. Y la naviera empezó a fabricar barcazas, destinadas al tráfico de la hidrovía.
Por el lado de Sabb la maraña es similar a la Tandanor. El astillero montado en la zona sur de Rosario fue inaugurado a mediados de 2005 por el entonces gobernador Jorge Obeid y el intendente Miguel Lifschitz.
Obeid presentó el proyecto como una apuesta fuerte de su gestión, que lo consideraba clave para el desarrollo del puerto y de los talleres de María Juana, donde se fabricarían las partes de las barcazas. La idea parecía interesante. Sabb, una empresa de la familia Lamédica, se comprometía a reconvertir la planta de la localidad santafesina, donde antiguamente se reparaban vagones de tren. Estaba previsto que en María Juana se construyeran las partes de la embarcación, que se trasladarían luego al predio del puerto de Rosario, donde serían ensambladas para después ser botadas a las aguas del Paraná. El proyecto incluía otra pata: Siderar, de Techint, proveía la materia prima para la fabricación de las embarcaciones y les daba los contactos con el armador New Harbour, que compraba las barcazas (el primer contrato era por doce) para transportar mineral de hierro desde Corumbá, Brasil, a la planta de Siderar en San Nicolás.
Pero el trato no resultó como parecía. Un año después de que se presentara con bombos y platillos el astillero, Sabb sólo había construido tres de las 12 embarcaciones. En ese momento, en la planta de María Juana los trabajadores habían tomado la fábrica en reclamo del pago de los salarios atrasados. Por las demoras en la entrega, el fideicomiso de 7,5 millones de pesos que se había desarrollado (por intermedio de Tiasa) se esfumó. Con todo el engranaje productivo parado, a fin de 2006 se intentó renegociar el contrato. Pero esto no se pudo sostener mucho tiempo, ya que Siderar decidió en marzo de 2007 ejecutar las garantías y se quedó con los 500 mil dólares que estaban destinados al pago de la quinta barcaza.
A mediados de 2007, el acuerdo pareció volver a reavivarse. Hubo una segunda renegociación entre Sabb, Siderar y New Harbour (monitoreados por Tiasa), que incluyó un incremento del precio de la barcaza, pero todo volvió a desvanecerse a los pocos meses. Desde ese momento el astillero y la fábrica de barcazas están parados, y entre medio revoletean quienes quieren quedarse con el negocio. Pero nuevamente ahora parece reactivarse este nuevo acuerdo, al que la presencia de Tandanor le da visos de seriedad.
Uno de ellos era, hasta la firma del acuerdo en el Enapro, Terminal Puerto Rosario, que le alquila a Sabb el terreno que ahora es un baldío. La concesionaria del puerto, capitaneada por Guillermo Salazar Boero, anunció en enero pasado que estaba dispuesta a hacerse cargo del astillero. Desde la firma hicieron correr la voz de que el poderoso astillero brasileño Río Maguarí estaría interesado en construir embarcaciones destinadas a la hidrovía.
22/04/08
EL CIUDADANO.NET
