Uruguay está recuperando parte su capacidad en la industria naval y en pocos días el Astillero de la Armada entregará otra barcaza de gran porte para el transporte de celulosa en el río Uruguay.
Uruguay está recuperando parte su capacidad en la industria naval y en pocos días el Astillero de la Armada entregará otra barcaza de gran porte para el transporte de celulosa en el río Uruguay.
Este es otro paso para dotar de los medios necesarios a la empresa Transportes Fluviales Fray Bentos, que operará en principio, con cuatro barcazas y dos remolcadores. Por otra parte se debe apreciar un valioso esfuerzo industrial que desarrolla el Astillero de la Armada, abriendo expectativas de futuro para seguir avanzando.
Frente a la oportunidad que brinda la actual coyuntura internacional en el ámbito de la construcción naval, la Dirección de Material Naval formó hace más de un año y medio un equipo multidisciplinario a efectos de evaluar la posibilidad de reiniciar las actividades de su astillero.
Luego de las correspondientes investigaciones de mercado, estudios de viabilidad, análisis jurídicos y económico-financieros se procedió a la articulación de un proyecto productivo, seleccionado bajo criterios de eficiencia y sustentabilidad. Dejando atrás dificultades, un equipo de planificación y seguimiento centralizado desde la propia Dirección de Material, a cargo del C/A Alberto Caramés, junto a técnicos del Servicio de Construcciones y reparaciones de la Armada seleccionados para tal fin, asumieron la tarea.
La construcción de las embarcaciones implicó compromisos técnicos y comerciales y, al mismo tiempo, se dotó al astillero con la infraestructura y equipamiento necesario para desarrollar éste y otros proyectos, pasos que se están dando con destacable eficiencia, administrativa y técnica. En los últimos años, operaba como un organismo industrial preparado únicamente para reparaciones navales, como todos los diques de servicios. Pero la construcción naval es otra rama de la industria naval más compleja y comprometida, de la que Uruguay tiene excelentes antecedentes y credenciales que lamentablemente se habían ido perdiendo.
Hoy la Armada Nacional, con una visión estratégica acerca de la construcción naval y su reincorporación a esta actividad, significa un aporte valioso para la recuperación del sector y no hay que descartar un horizonte cargado de esperanzas. Lo cierto es que el Astillero del Cerro cumpliendo con lo planificado, prácticamente ha terminado la construcción de la primera de las d barcazas; y está muy avanzada la segunda.
Entre otros equipos modernos, para esta nueva etapa la Armada adquirió un cortador de chapas robotizado (pantógrafo de corte computarizado), un equipo que permite por ejemplo, operar sobre chapas de acero de 6×6 metros por 20 milímetros de espesor, cortando piezas de las formas más variadas y exactas, con terminación óptima en pocos minutos, según lo ordenado desde el comando computarizado. Además deja marcas-guías para facilitar el montaje de la siguiente chapa.
Esta no es por cierto la primera experiencia de construcción naval de la Armada. En el pasado se registraron emprendimientos muy valiosos, como por ejemplo, la construcción de lanchas de desembarco por los años 70, luego el remolcador "Guenoa" para la ANP, entre otras embarcaciones:, y más recientemente la construcción del balizador "Sirius" en servicio en la Armada Nacional, al igual que las mencionadas lanchas.
DATOS TÉCNICOS. Son barcazas cada una con capacidad para 3.500 toneladas, propiedad de la empresa uruguaya TFF. Tienen 88 metros de eslora por 13.50 metros de manga, doble casco y tapas escotillas telescópicas corredizas. Su diseño de bodega, le permitirá cargar hasta 1.756 fardos de celulosa o sea 3.600 toneladas.
Los diques de la Armada trabajan todo el año cumpliendo reparaciones de la Flota militar, estatal y pesqueros y otros buques nacionales o extranjeros.
FUENTES: PROPIAS
23/10/07
VISION MARÍTIMA
