El final de la temporada de langostino en aguas nacionales y la escasez de merluza –pese a que en agosto se habían registrado en esta zona algunos indicadores positivos– han hecho que en las últimas semanas los muelles del puerto comodorense no presenten mayor volumen de actividad, por lo que la expectativa ha quedado centrada en lo que podría deparar el mes de noviembre.
El final de la temporada de langostino en aguas nacionales y la escasez de merluza –pese a que en agosto se habían registrado en esta zona algunos indicadores positivos– han hecho que en las últimas semanas los muelles del puerto comodorense no presenten mayor volumen de actividad, por lo que la expectativa ha quedado centrada en lo que podría deparar el mes de noviembre.
(C. Rivadavia) Las estadísticas oficiales muestran que hasta septiembre inclusive se descargaron en el puerto 21.560 toneladas de pescado fresco y 4.424 toneladas de congelado. El año pasado, sumando la actividad del último trimestre, esos guarismos llegaron a 31.484 y 4.694 toneladas, respectivamente.
Distintos motivos han explicado los altibajos de la presente temporada. Uno de ellos, aunque no es el único, es el que vincula al hecho de que si bien hubo abundancia de langostino, la captura este año no tuvo tanto incentivo como en el 2006, a raíz de la caída de los precios internacionales. Esto desalentó sobre todo la posibilidad de la captura de fresco, ya que en lo que respecta a congelado las descargas son prácticamente idénticas, si se compara el mismo período (enero/septiembre) de cada año. En ese lapso, en los muelles comodorenses se descargaron unas 4.400 toneladas en cada año.
Según explicó el empresario Oscar Mazzeo, de la empresa Barillari, este año “no hicimos una gran campaña de langostino por el derrumbe de los precios internacionales; si ya el año pasado perdimos plata, este año era una aventura, por lo que no era una buena opción. Por otro lado, no hay merluza en todo el Mar Argentino y en particular en el Golfo. Si bien para el próximo mes habitualmente hay mayor abundancia del recurso, la situación es complicada”.
Para el empresario, “acá la única solución es volver a la medida que se aplicó años atrás, cuando se dispuso que los congeladores debían pescar al sur del paralelo 48. Esa fue una solución y permitió la recuperación del recurso, nunca se debería haber revertido esa decisión. Aquí se debe definir una política de Estado y decidir qué tipo de pesca se quiere: si se prioriza a los congeladores, que no generan trabajo en tierra, o se preserva el recurso y apuntala el procesamiento en tierra, con absorción de mano de obra”.
Sufren por el cupo
El empresario José Luis Quercia dijo que ante la falta de cupo y las tareas de reparación del barco con el que está operando motivaron que su planta sólo haya podido trabajar 3 días en septiembre. “El barco fue a langostino y el precio bajó cada vez más; después hubo que hacer reparaciones –enumeró– en dos viajes el barco pescó 110 toneladas y ahora le quedan 390 toneladas para dos meses y medio. A lo sumo serán 6 viajes”, cuestionó, en referencia a otro problema para su empresa: la escasez del cupo.
En este punto, la alternativa para Quercia pasaría por la compra de materia prima a la flota amarilla de Rawson, ya sea cuando empiece a operar desde este puerto en noviembre o comprándole mercadería para traer en camiones. “Aunque esto signifique mayor costo, es preferible antes que tener la planta paralizada y pagar el sueldo garantizado a la gente, que por otro lado se está yendo porque muchos ya no pueden vivir con 1.300 pesos. Al trabajador no le sirve y yo tampoco tengo para pagarlo si no contamos con materia prima para procesar”.
El problema del cupo fue también planteado desde el sindicato de trabajadores de planta, ya que requirió una redistribución de cupo remanente de la flota amarilla de Rawson.
Similar planteo se daría para el caso de barcos que no utilizan todo su cupo en un año, por determinada circunstancia, pero que no se le permite transferir ese remanente al año siguiente. El Santos, por ejemplo, sufrió una rotura en octubre del año pasado y quedó con alrededor de 400 toneladas sin pescar, pero no se le transfirió ese cupo no utilizado para el 2007. En cambio, si los barcos exceden el tonelaje asignado, son pasibles de multas y sanciones.
22/10/07
PESCA & PUERTOS
