Emotiva llegada de los evacuados del Irízar a Buenos Aires

Abrazos, lágrimas y sonrisas en el encuentro de los 240 tripulantes del rompehielos ARA “Almirante Irízar” con sus familiares, en la Estación Aeronaval Ezeiza, esta mañana.

Abrazos, lágrimas y sonrisas en el encuentro de los 240 tripulantes del rompehielos ARA “Almirante Irízar” con sus familiares, en la Estación Aeronaval Ezeiza, esta mañana.

EZEIZA – Ayer, apenas se enteró de la noticia del arribo de su hijo a Puerto Madryn, Norberto Fux no lo dudó un instante y salió de su casa de Punta Alta para recibir y abrazar Walter, cabo primero de a la Armada Argentina, padre de un bebe de dos meses y uno de los 240 evacuados del rompehielos ARA “Almirante Irízar” que llegaba a tierra tras varias horas en una balsa.

Fux tuvo el privilegio de ser el primer familiar en recibir a un evacuado. La ansiedad por la incertidumbre de la salud de su hijo se venció cuando, a las 3 de la mañana, Walter desembarcó del “Don Cayetano” y se abrazó a con su padre.

Esa misma emoción, multiplicada por 200 personas se sintió hoy en la plataforma de la Estación Aeronaval Comandante Ezeiza. Con pancartas y banderas de bienvenida, familiares recibieron al primer contingente de evacuados que arribó a las 10.30, en un Fokker de la Fuerza Aérea.

Emociones mezcladas

Entre lágrimas y con su pequeña Lucía en brazos, el teniente de fragata Carlos Gaona contó que estuvieron cuatro horas en la balsa. “Me mantuvo pensar en mi familia, en vivir este momento y abrazar a mis hijos y mi esposa”, dijo.

“No hay que dejar que te gane el miedo. Siempre hay que seguir adelante tratando de buscar un buen final; pero siempre pensando en ellos, que fueron los que me dieron la fuerza para estar acá”, dijo Gaona.

Para algunos familiares el encuentro con sus seres queridos se hizo esperar un poco más. El último vuelo con tripulantes aterrizó en Ezeiza a las 15.

Pero la emoción del encuentro fue una inyección de energía para el cansancio y la ansiedad por la espera. Como Isabel Ávila, que desde las 8 esperaba a su hermano Walter junto a su hijas Oriana, de siete meses y Nahiara, de dos.

El cabo primero Néstor Esteche pasó el día de su cumpleaños en su balsa. “En el mar nos mantuvimos muy tranquilos, con buen humor y calma. A pesar de que estamos preparados para esto, nunca pensamos que nos podía suceder a nosotros”.

Y los sentimientos se mezclan. “Siento alegría y tristeza a la vez. Alegre por estar con mis familiares, pero triste de haber abandonado el barco y que, a pesar de intentar sofocar el incendio, nos ganó el fuego”, lamentó, abrazado a Irene, su madre.

El comandante del buque

Al hablar del capitán Tarapow, Esteche dijo: “lo estuvimos esperando hasta último momento. Le pedimos que desembarcara con nosotros y no quiso. Nos pidió que bajáramos nosotros. Yo fui uno de los últimos en desembarcar, no hubo forma de convencerlo y su preocupación era que su gente estuviese a salvo en tierra”. Y su gente está a salvo, junto a su Familia.

Protagonistas del rescate

El saldo de la emergencia fue de apenas dos hombres con luxaciones y varias horas en el mar para los 240 tripulantes que debieron abandonar el rompehielos, tras una titánica tarea de rescate protagonizada por dos pesqueros de bandera argentina: el “Don Cayetano” y el “Magrite”, el petrolero “Scarlette” y el “Thompson” de la Prefectura Naval.

Esta última unidad se quedó en inmediaciones del “Irízar” para asistir al comandante del buque, capitán de fragata Guillermo Tarapow, ante cualquier contingencia que pudiera desatarse producto del siniestro.

12/04/07
GACETA MARINERA

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