Apenas llegaron a Puerto Madryn los dos barcos pesqueros que trasladaban a los sobrevivientes del operativo de rescate de los tripulantes del rompehielos Irízar, mientras unos eran ascendidos a los ómnibus que los aguardaban para llevarlos a la Base Almirante Zar, el suboficial principal de mar Tomás Alberto Reinoso, era trasladado al Hospital con su hombro dislocado.
Apenas llegaron a Puerto Madryn los dos barcos pesqueros que trasladaban a los sobrevivientes del operativo de rescate de los tripulantes del rompehielos Irízar, mientras unos eran ascendidos a los ómnibus que los aguardaban para llevarlos a la Base Almirante Zar, el suboficial principal de mar Tomás Alberto Reinoso, era trasladado al Hospital con su hombro dislocado.
Reinoso era contramaestre del Irízar y contó a nuestro Diario que se encontraba en el puente de comando cuando comenzó a ver humo e “inmediatamente se ordenó cubrir puestos de incendio”.
Aseguró que en ningún momento se vivieron momentos dramáticos a bordo del rompehielos, ya que “cada persona tiene asignado su puesto en el control de averías e incendio, en tanto que los pasajeros fueron enviados cada uno a su camarote. Más tarde fueron enviados a la cubierta de vuelo”, cuando las llamas estaban fuera de control.
Antes de la orden de abandono, “se luchó permanentemente por controlar el incendio, que ya venía en gran magnitud”.
Azotó su cuerpo contra el casco
Este contramaestre explicó que cuando ya se habían tirado al agua las balsas salvavidas, y “se había bajado la escala real de la banda de babor, como se estaban yendo muy a popa porque estaba enredada la soga que las unía al barco. Quise saltar para desenredarla y una ola hizo que la balsa subiera de golpe, yo azoté con mi cuerpo contra el casco y caí al agua. Tuve suerte que después de algunos momentos me vieron que estaba en el agua y me pudieron sacar”.
“Todo mojado me subieron a la balsa y ya tenía el hombro dislocado. Estuve unas dos horas todo mojado, hasta que se aproximaron los barcos al rescate y fui el primero en ser sacado de la balsa, junto al personal femenino que estaba también en esa balsa”.
Dentro de esa salvavidas había un buen ambiente, mucha camaradería, rápidamente me quitaron los borceguíes, las medias y unas pasajeras femeninas comenzaron a hacerme masajes porque estaba teniendo mucho frío” continuó relatando Tomás Alberto Reinoso.
Más tarde fue izado al buque ‘gasero’ de bandera panameña, con la ayuda de arneses.
Comentó que “se siente un profundo dolor al momento de ver cómo las llamas avanzan sobre el barco, más cuando yo subí a ese barco cuando todavía era un cabo primero, y ahora regresé como contramaestre. Se me partía el corazón”.
“Es un señor comandante”
Estimó que una vez que el fuego sea sofocado y los técnicos evalúen la situación, “todos tenemos la esperanza, y de esto estoy convencido: el barco se va a recuperar y el rompehielos va a volver a surcar los mares antárticos”.
Se refirió también al capitán de navío Guillermo Tarapow, quien aún permanece a bordo del Irízar, a quien describió como “un comandante muy valiente. Habíamos tenido una excelente campaña” por la Antártida. “Se trata de un hombre muy dinámico, muy especial, muy humano”.
Aseguró haber estado con su comandante “trabajando en el siniestro. Me estaba ayudando a cerrar las tapas de ventilación, para bloquear la salida de humos. Él trabajó tanto en cubierta como en todos lados. Su decisión no asombró a nadie. Es un señor comandante”.
13/04/07
DIARIO DE MADRYN
