El vuelco de Vapores en manos del grupo Luksic (Chile)

A casi un año de completada la reestructuración de la Compañía Sudamericana de Vapores, el Grupo Luksic ha logrado reducir en 50% los costos de la naviera, la que anotó en el tercer trimestre del año pasado utilidades netas por USD55,8 millones, revirtiendo así siete períodos consecutivos de pérdidas.

A casi un año de completada la reestructuración de la Compañía Sudamericana de Vapores, el Grupo Luksic ha logrado reducir en 50% los costos de la naviera, la que anotó en el tercer trimestre del año pasado utilidades netas por USD55,8 millones, revirtiendo así siete períodos consecutivos de pérdidas.

 

En igual lapso de 2011, había registrado un saldo negativo por USD342,8 millones, finalizando el ejercicio con una cifra récord de USD1.250 millones en pérdidas.

Menos es más

Pero, ¿cómo lograron los Luksic que CSAV –antes controlada por el Grupo Claro- haya vuelto a ser una empresa que va en camino de poder generar ganancias, posiblemente ya en el presente ejercicio?

El conglomerado tuvo que partir por racionalizar el tamaño de la empresa para ajustarlo a su real capacidad financiera y de mercado. Para ello disminuyó de 154 naves a cerca de 90 la flota –la mayoría concentrada en el servicio portacontenedores-reduciendo en más de 40% el tamaño de la firma.

Cuando los Luksic tomaron el control de CSAV, sobraban 100 barcos, y a la fecha, sólo poco más de 30, la mayoría de los cuales verá vencer sus contratos de arriendo en el transcurso del presente año.

Además, hoy la compañía cuenta con un 37% de flota propia, mientras que bajo el control del Grupo Claro este porcentaje llegó a bajar al 8%, pese a que operar un barco arrendado es, cerca de un 30% más caro que uno propio. Partiendo porque los costos del financiamiento bancario para una adquisición de barcos, son considerablemente menores que los que involucran los contratos de arriendo. De hecho a nivel de industria naviera se considera que el 50% de flota propia es un nivel adecuado, y es también la meta a la cual apuntan los Luksic para Vapores.

Porqué entonces bajo la administración del Grupo Claro, se optó por el altísimo porcentaje de flota arrendada -donde cada barco generaba un gasto de hasta unos USD30.000 al día, dependiendo del tamaño, mientras que el ingreso por la carga que transportaban apenas llegaban a la mitad de esa cifra-, sigue aún sin explicación.

Uno de los argumentos esgrimidos fue la imposibilidad de deshacer contratos pactados con altos cánones de arriendo, que habrían sido suscritos previo a la crisis en el negocio naviero del 2008, a lo cual se sumaron nuevos arriendos si bien a valores más bajos, pero contraídos cuando la caída en las tarifas ya era un hecho y existía una sobreoferta mundial de capacidad, con una demanda por fletes navieros que se mantuvo más baja.

Entre 2008 y 2010, de hecho, la compañía Sudamericana de Vapores del Grupo Claro prácticamente duplicó su tamaño. Por lo tanto, cuando ese año subió fuerte el precio del petróleo, que representa cerca del 40% de los costos, la situación golpeó el doble a la compañía.

El argumento de que los contratos no se podían renegociar y por lo tanto no había nada que hacer al respecto, pierde validez a la luz de lo hecho por la actual administración. En poco más de un año redujo la flota en cerca de 60 barcos. Ello, devolviendo las naves cuyos contratos de arriendo vencieron y subarrendando la mayor parte de aquellas en cuyos casos los contratos no se pudieron deshacer.

En el sector recuerdan que el desequilibrio entre capacidad de transporte y la carga contratada en CSAV habría partido ya en 2008. Como dato, desde ese año y en manos de los Claro, la firma levantó recursos a través de aumentos de capital por unos USD3.000 millones, recursos respecto de los cuales no hay claridad a qué fueron destinados.

Así, comentan en la industria, “el sobredimensionamiento de CSAV- es uno de los que contribuyó a la sobreoferta de capacidad de carga naviera en el mundo, deprimiendo las tarifas de los fletes. Esto, fue al menos una apuesta “demasiado arriesgada, ya que en el sector las tarifas se mueven 10% al día, por eso se debió haber sido más conservador, protegiendo responsablemente al capital”, señalan fuentes de la industria.

Eliminando rutas y ganando socios

En tanto, los Luksic asimismo eliminaron los tráficos no rentables de CSAV en los servicios Transpacífico, Asia-Europa e Intra Asia, entre otros. Asimismo, suscribieron acuerdos con otras navieras para servir el 100% de los tráficos, comparado con el 30% anterior, y se optó por incorporar naves de nueva tecnología y de mayor capacidad, que operan a costos proporcionalmente menores que los barcos de menor tamaño. Así los costos cayeron 50%, y la idea del conglomerado es que continúen bajando.

Para suscribir los acuerdos hubo que saltar otra valla: a nivel de los actores del mercado mundial, el incremento “irracional” de la capacidad de flete de Vapores en los años previos, como lo calificaron algunos, hizo que se dudara de la seriedad del gobierno corporativo de la compañía, y la nueva administración tuvo que partir por reestablecer las confianzas, gestión en la cual Guillermo Luksic, personalmente, habría jugado un rol fundamental.

Debido a la reducción de tamaño al que los cambios llevaron a la compañía, parte de la reorganización fue también la desvinculación de 700 personas en tres niveles jerárquicos. Hoy los gerentes que reportan a l gerente general Óscar Hasbún, han sido rotados en sus puestos con el fin de eliminar eventuales parcelas de poder.

En todo este proceso, los Luksic han tenido que aportar más de USD1.000 millones de los USD1.700 millones en aumentos de capital que se han colocado en el mercado, aparte de separar a CSAV de su filial SAAM, que quedó como una sociedad independiente, fórmula bajo la cual podrá desarrollar mejor los fuertes planes de inversión que concretará.

La carta de navegación

La carta de navegación de los Luksic en CSAV para los próximos 12 meses, es reducir aún más los costos, llevando ahora la reestructuración a los procesos y procedimientos internos. Lo que pasa por llevar al mínimo factible los costos de operación de las naves. De todas maneras, la compañía proyecta un 2013 mejor que el 2012.

A nivel mundial ya habrían señales de recuperación cierta de la industria tales como el incremento de tarifas para los fletes decretado por Maersk, la naviera más grande a nivel mundial, para el 100% de sus rutas. Pauta que en breve sería seguida por el resto de los actores de la industria, de la mano de un incremento en la demanda por servcios de carga y estabilidad en el precio del petróleo.

La meta de CSAV en el mediano plazo sería alcanzar el 50% de flota propia, para después subir al 70%, que es el nivel que imperaría en la industria en los próximos 10 años. En 2013, por lo pronto, CSAV movilizaría unos 2 millones de teus, alcanzaría ingresos por más de USD3.300 millones, y es altamente probable que llegue a un balance anual con cifras azules, o esté muy cerca de lograrlo a fin de año.

CSAV podría analizar participar en fusiones, pero una consolidación en la industria dependería de que el mercado y las tarifas se estabilicen, y que los bancos europeos vuelvan a creer otra vez en el sector, ya que tradicionalmente han sido los principales financistas. Por lo demás, comentan fuentes conocedoras, “Vapores, al ser una empresa que transa en Bolsa, no puede fusionarse con cualquiera pues la mayoría de las navieras son cerradas, no teniendo propietarios conocidos, ni balances públicos. Aunque en los siguientes 24 a 36 meses se darían a conocer nuevas apertura a Bolsa a nivel mundial que solucionarían esto”. (Fuente:estrategia.cl)

21/01/13

MARÍTIMO PORTUARIO

 

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