El pepino de mar está cerca de desaparecer en Galápagos

Los estudios técnicos recomendaron que sean máximo 350 000 unidades. Pero ante la presión de los pescadores se suspendió la veda y se autorizó la pesca de 2 millones de pepinos de mar en la Reserva Marina de Galápagos.

Los estudios técnicos recomendaron que sean máximo 350 000 unidades. Pero ante la presión de los pescadores se suspendió la veda y se autorizó la pesca de 2 millones de pepinos de mar en la Reserva Marina de Galápagos.

Si bien, luego de 24 meses de veda, existen  signos de un inicio de recuperación, pero -según Álex Hearn, especialista de la Fundación Charles  Darwin- aún está  muy  lejos   de resistir una recolección sustentable para 1.007 pescadores registrados oficialmente.

Frente a esa situación, los científicos consideran que se afectará aún más  la recuperación de la especie. Este equinodermo de la especie Isostichopus fuscus, emparentado con el erizo y la estrella de mar, es un eslabón fundamental en el mantenimiento de los ecosistemas marinos. 

Hearn explica que se trata de un detritívoro; es decir, se alimenta de partículas orgánicas pegadas a la arena o a las rocas. Así ayudan a limpiar  las superficies y reciclar los nutrientes. “Su ausencia puede afectar el asentamiento de organismos marinos sésiles (viven fijados en los fondos litorales)”.

La Comisión Técnica de la Junta de Manejo Participativo (JMP) argumentó criterios sobre la recuperación de la especie. Se basó en un estudio hecho por técnicos del Instituto Nacional de Pesca, Fundación Charles Darwin, Parque Nacional Galápagos (PNG), sector pesquero e Instituto Nacional Galápagos (Ingala).

Pero entre los miembros de la JMP más primó el argumento sobre “la difícil realidad socio-económica del sector pesquero”, pese a reconocer que el recurso, desde el punto de vista biológico, está en fase de recuperación. “Se trata de una pesquería emergente, dado que al momento no hay fuentes directas de trabajo y no se han concretado las alternativas previstas”.

Así es que durante la reunión de la Autoridad Interinstitucional de Manejo (AIM) se resolvió levantar la veda, vigente desde el 2006.

Hearn denunció que “la decisión de abrir la pesquería con una cuota de dos millones de pepinos responde a presiones socio-políticas y no técnicas”.

El experto señaló que este fenómeno de colapsar  la pesca y luego abrirlas cuando recién hay indicios de recuperación es conocido como ‘bumping along the botton’. “El daño ya está hecho. Abrir la pesca ahora simplemente alarga el proceso de recuperación”.

El voto de la ministra del Ambiente, Anita Albán, fue el único en contra de la apertura. Su posición se respaldó en que la recuperación poblacional es parcial.

Si bien el monitoreo que se hizo en 23 900 m2, de 38 sitios del archipiélago, demostró que existe una recuperación con relación a la prepesquería entre el 2004 y 2006 entre 0,04 y 0,07 pepinos por m2, Albán aseguró que “la pesca debería permanecer cerrada para lograr una recuperación hasta el 2008, año en que debe ser evaluada nuevamente”.

La densidad población total promedio es de 0,11 unidades por m2. Las islas de mayores densidades son Isabela y Fernandina, con 0,16 unidades por m2 en sitios de monitoreo permanente.

Entre tanto, la talla promedio de los pepinos en las cinco islas monitoreadas es de 21,7 cm. Pues, la talla mínima permitida para la captura, según el PNG, es de 20 cm en estado fresco.

Aunque no reveló cifras, Eduardo Espinoza, responsable del Proceso de Recursos Marinos del PNG, reconoció que ya se detectaron pepinos que no cumplen con esas condiciones.

En ese sentido, Alex Hearn manifestó que la pesca de pepino de mar en Galápagos se caracteriza por algunas irregularidades. Se relacionan con la pesca en zonas protegidas, ingreso de pescadores ilegales, pesca de especies protegidas (caballitos de mar y otras especies de pepino) y campamentos ilegales en islas prístinas.

Por toda esta situación, la pesca de pepino de mar es uno de los serios problemas que afectan a la conservación de Galápagos.

En el proceso

El pepino que más se extrae es el Isostichopus Fuscus. Comenzó a explotarse ilegalmente en 1992 y con interrupciones y vedas, se sigue explotando hasta ahora. Cada vez hay menos población. 

La nueva variedad de pepino que se empezó a extraer ilegalmente es el Isostichopus Horrens (también conocido como cachudo). Su pesca comenzó en el 2004 y esta práctica continúa.

En Ecuador continental,  la población de pepino de mar colapsó a inicios de los años 90. Desde entonces no se ha recuperado suficientemente como para mantener una pesca comercial.

Cada buzo permanece  alrededor de cuatro horas diarias sumergido en el mar para atrapar los pepinos. Permanece conectado a un ‘hooka’ (compresor que le alimenta de aire).

03/07/07
EL COMERCIO

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