(FNM) Recientes investigaciones muestran que las costas del Ártico están evolucionando hacia un clima marítimo mayormente libre de hielo.
(FNM) Recientes investigaciones muestran que las costas del Ártico están evolucionando hacia un clima marítimo mayormente libre de hielo.
Un científico polar canadiense que realizó una investigación para la Conferencia del Año Polar Internacional, sostiene que el Océano Ártico podría abrirse para la navegación comercial regular dentro de los próximos cinco a diez años.
Y aunque pueda sonar como una buena noticia para el comercio intercontinental, el cambio de las condiciones de hielo podría traer nuevos peligros para los buques que naveguen las aguas polares.
“Una de las cosas que encontramos, es que precisamente por causa de la reducción del hielo como tal, está aumentando la velocidad a la que el hielo se desplaza”, explicó el Dr. David Barber, director científico del proyecto CFL (Circumpolar Flaw Lead).
Barber presentará los resultados de su estudio en la Conferencia del Año Polar Internacional que se desarrolla esta semana en Montreal, con más de 2.000 científicos participantes, para discutir los resultados de las investigaciones realizadas durante el denominado Año Polar Internacional, que se llevaron a cabo entre los años 2007 y 2009.
Los estudios de Barber le implicaron pasar un invierno completo a bordo del buque polar canadiense “AMUNDSEN”, en las aguas abiertas del mar de Beaufort. “Circumpolar Flaw Lead –CFL” es un término oceanográfico que se aplica al espacio de agua ubicado entre las masas terrestres y el hielo marino ambulante en el Ártico.
“Queríamos hacer algo realmente único; algo que nadie hubiere hecho antes. Y entonces, examinamos –científicamente- cuáles eran las grandes preguntas que teníamos”, dice Barber. “Y siempre llegamos a la cuestión de ¿qué pasa con las aguas abiertas en el medio del invierno?”
Las respuestas que encontró lo dejaron atónito.
Las costas del Ártico se comportan cada vez más como las del Pacífico o el Atlántico
Las aguas permanecen abiertas por más tiempo, explica. Barber encontró sectores del océano no congelados en diciembre y enero.
Con las aguas abiertas entran tormentas intensas. La nieve de esas tormentas aísla el hielo multianual, lo que implica que no llega a engrosarse demasiado.
En pocas palabras, las costas del Ártico comienzan a comportarse más como las del Pacífico y el Atlántico. Se están transformando en costas de un clima marítimo tormentoso y mayormente libre de hielo durante el invierno.
Estos cambios significan que ahora hay miles de tránsitos cada año en el Ártico. La gran mayoría corresponden a buques que van y vienen del océano polar en viajes específicos, según lo indica el experto polar Lawson Brigham, profesor de la Universidad de Alaska Fairbanks.
“Lo que no veremos –y que está siendo cubierto por la prensa en forma creciente- es una nueva ruta de transporte marítimo global”, porfía Brigham.
Él sostiene que todavía hay mucho hielo para eso, y que no están dadas aún las ventajas económicas para una nueva ruta.
Por ahora, el tráfico naviero en el Ártico será liderado por dos industrias: extracción de recursos y turismo.
Por cierto, la reducción del hielo marino no afectará solamente a los barcos.
“Para ponerlo en términos extremadamente simples: los dos refrigeradores están levantando temperatura. Y por lo tanto, esto afecta el clima. Afecta a las corrientes oceánicas. Afecta a la especies”, dice Peter Harrison, presidente de la Conferencia.
Por Max Paris
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: CBC News
y Maritime News; 23/04/12
27/04/12
FUNDACIÓN NUESTROMAR

