La prohibición de ayudas oficiales por parte de la UE ha retraído la inversión de empresarios españoles- Dos hitos de diseño de factorías flotantes.
La prohibición de ayudas oficiales por parte de la UE ha retraído la inversión de empresarios españoles- Dos hitos de diseño de factorías flotantes.
Los encargos de buques de pesca han caído a la mínima expresión en España, con solo nueve de los 203 barcos de acero contratados en este momento en todo el país, tradicionalmente uno de los principales líderes europeos de este segmento de mercado. Estos pedidos equivalen al 4,4% del total de los contratos, lo que es considerado un mínimo histórico.
La tendencia a disminuir radicalmente la fabricación de pesqueros, y que ahora ha culminado con la práctica desaparición de este tipo de unidades y como mera anécdota en la cuenta de explotación de la mayoría de los pequeños y medianos astilleros españoles, empezó en realidad a finales del año 2002, pero se ha ido agudizando durante los años 2004, 2005 y sobre todo, a lo largo del ejercicio pasado.
No hay más que comprobar las estadísticas de la Gerencia del Sector Naval (Ministerio de Industria) del último trimestre, en las que se produce un vertiginoso e histórico desplome frente, precisamente, a un meteórico ritmo de aumento en las contrataciones de los mercantes en general. Por ejemplo, en el año 2005, los astilleros tenían contratados 32 pesqueros; en el 2006, la cifra se recortó a 24, y, con posterioridad, a solo los nueve citados durante la primera mitad de este ejercicio. En comparación, los pedidos totales -mercantes y pesqueros- eran de 164 durante el 2005, 168 en el 2006 y los 203 contabilizados en conjunto en los seis primeros meses del 2007.
Fin de las subvenciones
De los nueve buques de pesca contratados en España, siete se harán en la ría de Vigo, y solo tres son propiedad de armadores españoles, en tanto que el resto se reparte entre empresas angoleñas, ecuatorianas y caribeñas. La tendencia actual de que la mayoría de los propietarios sean extranjeros ya se percibía desde hace varios años, siendo la mayor parte de armadores de Marruecos y Mauritania.
La razón principal por la que los empresarios pesqueros españoles no contratan nuevos buques se remonta a la prohibición de las ayudas oficiales de la UE, que fue suprimiendo o recortando las subvenciones a la modernización y construcción de buques, primando el desguace puro y sin efectos posteriores en la construcción de una nueva unidad.
Con todo, el sector de construcción naval de Vigo se resiste a abandonar lo que fue una de sus principales referencias y que incluso llegó a representar un monocultivo hasta inicios de este decenio. Precisamente, construcción hace unos años de buques de pesca, desde palangreros y arrastreros de medio porte, así como los más grandes superarrastreros de hasta 135 metros de eslora y los mayores atuneros congeladores de 115 metros de largo, difícilmente permitía suponer entonces el gigantesco cambio de rumbo del sector. Los pesqueros, ahora relegados casi a un parte testimonial de la cartera de pedidos, fueron, sin duda, el soporte básico de los astilleros privados gallegos hasta que se produjo el salto a los mercantes, principalmente ferris, quimiqueros y buques, para el transporte de cargas rodantes.
Cabe señalar que el eslabón entre las dos fases constructivas lo representa el impulso del Plan Galicia. Este programa, ganado en su mayor parte por astilleros de la ría de Vigo, salvo los dos grandes remolcadores realizados en el astillero vasco Zamakona, supuso la puesta en servicio de remolcadores, tanto del servicio estatal de Salvamento Marítimo, como de la Xunta, además de buques de apoyo y anticontaminación marina y una pequeña serie de barcos oceanográficos. España y la Xunta emplearon en este programa cerca de 70 millones de euros, una cifra que hoy resulta pírrica en comparación con el volumen de negocio de la mayoría de las compañías.
21/10/07
LA VOZ DE GALICIA

