El Cap San Nicolás, de Hamburg Süd, batió el récord. Hay festejos que invitan a la sana reflexión. La entrada exitosa en un puerto de un buque que desafía al máximo al conjunto operativo y de seguridad de una terminal es siempre un motivo de festejo.
El Cap San Nicolás, de Hamburg Süd, batió el récord. Hay festejos que invitan a la sana reflexión. La entrada exitosa en un puerto de un buque que desafía al máximo al conjunto operativo y de seguridad de una terminal es siempre un motivo de festejo.
Pero en este caso, como en otros más recientes, Buenos Aires ya no puede darse el lujo de celebrar la llegada de buques cada vez más grandes si no se planifica desde la administración central las modificaciones de infraestructura necesarias para que estas recaladas sean una rutina, y no una prueba de adrenalina.
Terminal 4 recibió la semana última al Cap San Nicolás, de la naviera Hamburg Süd. Se trata del mayor buque portacontenedores que ingresó al puerto de Buenos Aires.
La nave posee una eslora máxima de 333,2 metros, y de 313,5 metros entre perpendiculares. Su manga es de 48,2 metros y tiene un calado máximo de 14 metros. Asimismo, su porte bruto es de 124.500 toneladas de peso muerto.
El Cap San Nicolás, afectado al servicio con el Lejano Oriente, tiene una capacidad de bodega apta para 9600 TEU, y 2100 enchufes para contenedores refrigerados. Se terminó de construir este año.
30/07/13
LA NACION
