El legendario astillero de Gdansk a un paso del cierre (Polonia)

El legendario astillero de Gdansk a un paso del cierre (Polonia)

El astillero del Báltico que diera vida al legendario sindicato polaco “Solidaridad”, enfrentaba ayer la perspectiva de un cierre inminente, mientras Varsovia y la Unión Europea  discutían planes para el futuro de las facilidades, todavía deficitarias y altamente subsidiadas.

El astillero del Báltico que diera vida al legendario sindicato polaco “Solidaridad”, enfrentaba ayer la perspectiva de un cierre inminente, mientras Varsovia y la Unión Europea  discutían planes para el futuro de las facilidades, todavía deficitarias y altamente subsidiadas.

Una huelga activa de 17.000 trabajadores del astillero Gdansk, ubicado sobre la costa polaca, dio vida en 1980 al primer sindicato obrero libre del bloque oriental. “Solidaridad” (o “Solidarnosc”) se convirtió en una de las fuerzas clave en el proceso que provocó el colapso del comunismo en toda la región, en 1989.

Sin embargo, el futuro del astillero estaba ayer bajo examen, en las discusiones que Polonia y la Unión Europea mantienen sobre un plan de rescate para ese establecimiento industrial. Bajo la era del capitalismo, se redujeron 3.000 puestos de trabajo y el astillero dependió casi enteramente de los subsidios dispuestos por Bruselas, para sobrevivir a la dura competencia del sudeste de Asia.

Lo irónico de la situación no pasó desapercibido para Lech Walesa, un electricista del astillero que en 1980 se convirtió en el líder de “Solidaridad”, y una década más tarde en el primer presidente de la posguerra surgido de elecciones libres. “Consideraría un fracaso personal si no fuéramos capaces de salvar al astillero de Gdansk”, dijo Walesa a la televisión polaca, “sería como si no pudiéramos salvar a nuestra propia madre”.

El futuro del astillero ha estado en disputa desde julio, cuando la Comisión Europea envió un ultimatum al gobierno de Polonia, insistiendo en la necesidad de proveer un adecuado plan de reestructuración, o enfrentar la perspectiva de tener que devolver la mayor parte de los 51 millones de euros que el astillero recibió en subsidios desde que Polonia se incorporó a la Unión Europea en 2004.

El martes 21, fecha en que vencía el plazo, el gobierno del Primer Ministro Jaroslaw Kaczynski presentó un plan de reestructuración a la UE. Sin embargo, los detalle iniciales de la propuesta polaca sugieren que podría ser insuficiente frente a las demandas de Bruselas, que apuntan a un corte mayor en las capacidades de la planta.

La UE ha insistido para que Gdansk cierre dos de sus tres diques. No obstante, el plan del gobierno polaco sólo contempla el cierre de un dique.  Pawel Poncyliusz, Viceministro de Economía de Polonia defendió la postura diciendo que “si cedemos a los requerimientos de la Unión Europea y dejamos sólo un dique, para el 2010 la planta de Gdansk no sería más que un diminuto negocio, dejaría de ser un astillero”.

Amelia Torres, vocera de la Comisión de la UE, dijo que las propuestas polacas serían estudiadas por el departamento de competencia de la Unión. “Lo que la comisión quiere ver, no es un astillero de Gdansk cerrado, sino una reestructuración de largo alcance y genuina de la compañía que asegure su viabilidad en el largo plazo”, dijo. “Somos plenamente concientes de la importancia histórica del astillero”, agregó.

El significado emocional de los astilleros Gdansk en Polonia no puede ser soslayado. Se trata de un ícono de la lucha del país en contra del régimen totalitario. Denominado “Astillero Lenin” durante el régimen comunista, posee un gran monumento en su puerta de entrada, compuesto de cruces de acero, en memoria de los trabajadores muertos por la policía durante un temprano levantamiento anticomunista acaecido en 1970. “Solidaridad” insistió en erigir el monumento en 1980, contra la voluntad de los funcionarios del Partido Comunista.

Con todo, tan pronto como Polonia abrazó el capitalismo en 1990, el astillero enfrentó dificultades. Mientras que diques similares en el vecino puerto polaco de Szczecin florecían como resultado de importantes programas de reestructuración financiados por Occidente, el astillero de Gdansk fue a la quiebra en 1996, y sólo pudo salvarse después de ser comprado por su contraparte del puerto de Gdynia.

El astillero  fue nacionalizado en 2004 y desde entonces dependió de los subsidios. Si la UE cesara el envío de fondos, el astillero se vería casi con certeza obligado a cerrar sus puertas, y alimentaría la hostilidad latente del gobierno hacia Bruselas. El asunto podría adquirir relevancia en el contexto de la campaña electoral que se presume sobrevendrá esta semana, luego de que se concrete la decisión de disolver el Parlamento, debido a insalvables diferencias dentro de la coalición gobernante.

(Fuente: nzherald.co; 23/08/07)
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23/08/07
Traducción de NUESTROMAR

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