En toda la Patagonia. Las empresas de la Patagonia no han logrado conseguir medidas que reduzcan los niveles de costos, que además continúan en alza. La pesquería del langostino es hoy la que sostiene gran parte de la mano de obra ocupada en tierra.
En toda la Patagonia. Las empresas de la Patagonia no han logrado conseguir medidas que reduzcan los niveles de costos, que además continúan en alza. La pesquería del langostino es hoy la que sostiene gran parte de la mano de obra ocupada en tierra.
Con volúmenes de capturas similares a los del año 2009, con mejores precios y un mercado internacional más estabilizado, los rendimientos económicos que generó la temporada de langostino fueron mejores, pero las empresas del sector radicadas en la Patagonia reconocen que las condiciones actuales que presenta la industria pesquera en el sur del país sigue dejando una ecuación económica negativa el sostenimiento de las plantas procesadoras en tierra.
Como ha venido ocurriendo en los últimos años, la pesquería del langostino es la que permite compensar los deficitarios balances que deja, por los altos costos, el esquema del negocio pesquero y sus infraestructuras de procesamiento, revelaron a la revista especializada, “Puerto”.
También es cierto que este razonamiento no le es aplicable a todas las compañías pesqueras, porque ya han sido varias, las que en Chubut pusieron fin a su actividad, otras se fueron, algunas quebraron, y entre las que subsisten unas cuantas están concursadas.
El modelo pesquero no les dejó margen a todas para perdurar, mientras que determinadas firmas se vieron obligadas a ir desprendiéndose de sus activos, principalmente buques pesqueros, para enfrentar la crisis y evitar el colapso. En ese marco, hay quienes reestructuraron su negocio pesquero redireccionándolo a la pesquería de langostino, y sus plantas se dedican al reproceso de calamar, merluza y también especies marginales que pueden llegar a aportarles la pesca artesanal, como medio para mantener trabajando al personal de las procesadora.
La estructura de costos es determinante, en especial en la Patagonia, cuando se analiza por qué las plantas de procesamiento en tierra han perdido rentabilidad y sus producciones no están en igual nivel de competitividad que las pesqueras radicadas al norte del país. El costo laboral se ha incrementado con actualizaciones anuales, y si bien este año las empresas y el sindicato que representa a los obreros de las pesqueras suscribieron un acuerdo y se evitó conflictividad, fue producto de una medida que solo “postergó” el pago del aumento para las firmas, porque el Estado Nacional extendió los subsidios denominados Repro bajo el compromiso que se congelaran los despidos o achicamientos de las plantillas de personal. Estos subsidios tienen fecha de vencimiento, en junio se dijo que regirían durante doce meses, aunque a fines de este año se reevaluaría la continuidad para cada caso en particular, y cuando se extingan serán las empresas las que deban absorber el aumento otorgado a mitad de 2010.
Fuerte ausentismo
A todo esto, la industria del pescado sigue manteniendo determinados gastos extra, casi un eufemismo para definir a los elevados niveles de ausentismo que se han transformado en regla dentro de la actividad. Los registros indican que, en promedio, de cada cien trabajadores por turno, treinta no concurren a trabajar. Es una problemática que no se la logrado revertir a lo largo de los años, a pesar de implementarse adicionales por presentismo para desalentar esa práctica, que a esta altura ya está instalada, con el costo subyacente que implica un treinta por ciento de ausentismo promedio.
Por otro lado, los puertos del sur argentino dejaron de ser atractivos para exportar porque carecen de beneficios que en realidad venían a compensar los costos adicionales que significa producir en esta región. Para las empresas, el tema de los reembolsos ya es historia, más allá que existan numerosos proyectos de ley en el Congreso Nacional, no hay el menor indicio que alguno pueda prosperar si no hay voluntad política de reimplantarlos. El año electoral por delante tampoco parece propicio para reabrir el debate sobre aquel sistema que otorgaba reembolsos a las exportaciones en porcentajes más altos, cuando más al sur se estaba.
Sin expectativas
Hace pocos días se volvió a hablar sobre la posibilidad que el Ministerio de Economía de la Nación impulse alguna modificación particular sobre las retenciones a las exportaciones pesqueras. Lo cierto es que han sido tantos los amagues que nadie abriga demasiadas expectativas en que los derechos de exportaciones sean rebajados y menos derogados, por ahora.
Con todo, el langostino es la especie que hoy mantiene los puestos de empleo en las plantas pesqueras, y de la salud del recurso pende hoy gran parte de la industria pesquera en la Patagonia. (Fuente: Revista Puerto)
28/12/10
LA OPINION AUSTRAL
