El Instituto de Conservación de Ballenas duda de la eficacia de matar gaviotas a tiros (Chubut)

Cuestionan el método propuesto y sostienen que medidas aisladas no tendrán el efecto deseado, mientras no se ataquen las causas.

Cuestionan el método propuesto y sostienen que medidas aisladas no tendrán el efecto deseado, mientras no se ataquen las causas.

Ante el debate público que se ha originado a partir del proyecto del gobierno de Chubut de poner en marcha un plan para la eliminación de gaviotas cocineras que pican a las ballenas en Peninsula Valdés, se pronunció en las últimas horas el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) donde consideró necesario atender la problemática existente, pero sostuvo que el método de matar gaviotas a escopetazos no resolverá el problema, porque no se está atacando el fondo de la cuestión.

Según Diego Taboada, Presidente del ICB, “continuar alimentando gaviotas en muchos sitios para luego matarlas en otro no parece ser el orden más recomendado de las acciones a tomar. Si lo que se busca es reducir el acoso de las gaviotas para mejorar la salud y la calidad de vida de las ballenas de manera integral, entonces el problema debe encararse desde una perspectiva ecosistémica”, advierte “De lo contrario, matar gaviotas atacantes en un sitio turístico parecería ser una acción cosmética superficial, estratégicamente concentrada en el sitio más visible”, indicó en un informe publicado en el sitio oficial del organismo, que dicho sea de paso es el más competente para opinar sobre el tema.

“Mientras tanto, -agrega Taboada- otros cientos de ballenas padecen los ataques a lo largo de cientos de kilómetros de costas, en áreas alejadas de nuestra mirada y de los rifles que apuntarán a las gaviotas, mientras miles de estas aves siguen alimentándose de los desechos que les ofrecemos en abundancia”, indicó al fijar la postura del ICB.

Por su parte, el Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto, opina que “el escenario no es el más alentador, ya que como hemos expresado en ocasiones anteriores, aún si se matan las gaviotas atacantes en los alrededores de Puerto Pirámides, otras continuarán con este comportamiento de ataque, que seguirá extendiéndose por imitación al resto de la población. El único modo de “eliminar” por completo el problema de los ataques sería eliminar la población de gaviotas local en su totalidad, algo impensable desde todo punto de vista. Entonces, habrá que fijarse un objetivo más realista, apuntando a reducir la frecuencia de ataques de gaviotas a las ballenas”, añade el especialista.

Antecedentes de los ataques

Las gaviotas cocineras han aprendido a alimentarse de la piel y la grasa de las ballenas francas vivas en Península Valdés. Las gaviotas se posan sobre la espalda de las ballenas vivas, y con sus picos abren la piel para comer la grasa. Los picotazos causan dolor a las ballenas, alteran su comportamiento normal e incrementan su gasto de energía durante un período muy sensible de su ciclo vital: la crianza de los ballenatos.

Los primeros ataques de gaviotas fueron observados a fines de la década del ’60 y principios de la década del ’70 cuando éstos eran eventos aislados. Es muy probable que alguna gaviota haya aprendido que las ballenas vivas constituían un buen alimento. Al repetir sus ataques iniciales, quizás otras gaviotas la imitaron, y este comportamiento parasitario aprendido en forma natural comenzó a extenderse gradualmente en la población de gaviotas, hasta transformarse en el intenso acoso que observamos hoy.

La frecuencia se incrementó

Desde 1995, los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas “hemos monitoreado anualmente la frecuencia de los ataques, generando la base de datos más larga de Argentina sobre esta temática. Las comparaciones de la frecuencia entre temporadas nos permiten determinar si los esfuerzos por reducir la frecuencia de ataque son exitosos”.

Los estudios demuestran que las ballenas pueden pasar hasta un cuarto de las horas de luz en estado de disturbio causado por los ataques, aumentando su velocidad de natación, cambiando su postura de descanso y arqueando la espalda para evitar los picotazos, que interrumpen el amamantamiento y el normal desarrollo de las ballenas recién nacidas. Las gaviotas dirigen la mayoría de los ataques (81%) a madres y crías recién nacidas.

Además de los efectos sobre el comportamiento, los repetidos picotazos de las gaviotas producen importantes lesiones en el lomo de las ballenas, que podrían favorecer el ingreso de bacterias o virus patógenos al cuerpo de las ballenas. Los análisis del catálogo de fotoidentificación de ballenas francas de Península Valdés del Instituto de Conservación de Ballenas indican que en 1974 sólo el 1% de las ballenas francas tenían lesiones producidas por las gaviotas en sus lomos. Sin embargo, ese porcentaje se incrementó al 38% en 1990, al 68% en 2000 y al 77% en el año 2008.

La mayoría de las gaviotas que atacan son adultas (80%), pero también lo hacen las gaviotas juveniles (20%), lo que indica que las gaviotas aprenden este comportamiento tempranamente por imitación, extendiéndose este hábito alimentario entre las aves. Los basurales urbanos y pesqueros y el descarte pesquero en el mar, proveen alimento extra a las gaviotas, favoreciendo el crecimiento de sus poblaciones. La población de gaviotas cocineras de la Patagonia norte creció 37% entre 1994 y 2008, registrándose las mayores tasas de crecimiento en las zonas (Río Negro y de Chubut) con mayor disponibilidad de alimento extra para las gaviotas proveniente de basurales y de la actividad pesquera.

En 1995, la frecuencia de ataques en los sitios de observación del Golfo San José y el Golfo Nuevo era del 12%. En años recientes, la frecuencia de ataque en Golfo Nuevo aumentó y se mantuvo en un porcentaje aproximadamente dos veces superior al registrado en 1995. En 2011 se produjo un incremento aún mayor, llegando al 39%, añade el elaborado informe de la organización.

Medidas de manejo “eficientes”

El ICB sostiene que “la situación es preocupante y grave para la salud y el bienestar de las ballenas recién nacidas. Además, en años recientes se han registrado mortandades de ballenatos inusualmente altas en Península Valdés, e incluso la tasa de crecimiento de la población de ballenas se redujo del 6.9% al 5% anual. Si bien es difícil determinar una relación causa-efecto entre los ataques de gaviotas y las elevadas mortandades de ballenas, no hay duda de que los ataques afectan negativamente la calidad de vida de las ballenas en esta área de cría”, señalan.

Habiendo transcurrido 10 años desde la primera reunión técnica sobre el tema convocada por la sociedad civil, el Gobierno de Chubut finalmente anunció que implementará acciones con el objetivo de reducir los ataques de gaviotas a ballenas francas en Península Valdés. “La propuesta de erradicar los basurales recuerda la recomendación emanada de la Segunda Reunión de Trabajo en el año 2004, sin que hasta la fecha se hayan hecho avances significativos con ese objetivo”, ponen de relieve.

Por su parte, “se propone realizar la experiencia piloto de matar gaviotas atacantes en los alrededores de Puerto Pirámides, donde se desarrolla la industria del avistaje turístico de ballenas. Se ha hablado de “reestablecer equilibrios rotos por acciones humanas”. El “equilibrio” (si algo de eso queda en los ecosistemas actuales) no se rompió cuando la primera gaviota se alimentó de una ballena viva, ya que es un comportamiento parasitario de origen natural aprendido por las aves sin influencia humana alguna. El equilibrio sí se afectó después por la acción humana, con la excesiva y artificial oferta de alimento extra que las gaviotas reciben gracias a los basurales urbanos y pesqueros mal manejados y a los descartes de la industria pesquera en el mar”, dice el ICB al echar luz sobre conceptos que se tomaban como ciertos y no lo son.

Conclusiones demoledoras

El ICB sostiene que se debe “mejorar el tratamiento de los desechos urbanos y pesqueros tanto en tierra como en el mar, erradicando el alimento extra disponible para las gaviotas, debe ser una prioridad absoluta, que además traerá numerosos beneficios sanitarios, económicos, ambientales, sociales, estéticos, etc”.

Sin esta acción, “nada de lo que se haga tendrá un efecto significativo sobre los ataques de las gaviotas a las ballenas, ni se reestablecerá ningún “equilibrio” roto a nivel poblacional. Más allá de las opiniones encontradas que pueda haber sobre las cuestiones técnicas y logísticas del mecanismo de control propuesto (mediante disparos de rifle desde una embarcación), matar gaviotas en un sitio puntual, en todo caso, quizás contribuya a reducir la frecuencia de ataques localmente para brindar una mejor experiencia a los turistas y beneficiará temporariamente a las ballenas que se encuentren en esas bahías. Pero de ningún modo logrará reducir los ataques a nivel ecosistémico, ni tendrá un efecto medible sobre la salud y el bienestar de la población de ballenas en su conjunto”, concluyen en un notable aporte técnico, pero también de sentido común.

30/08/12

DIARIO DE MADRYN

1 comentario en “El Instituto de Conservación de Ballenas duda de la eficacia de matar gaviotas a tiros (Chubut)”

  1. Gaviotas que se alimentan de ballenas vivas

    Excelente la explicación del origen y estado actual del tema en consideración, conceptos que comparto totalmente.

    En cuanto a las medidas a adoptar: si bien es totalmente correcta toda acción tendiente a eliminar las fuentes de extra alimentación de las gaviotas (basurales a cielo abierto y descarte de la pesca), su implementación no reducirá los ataques de las gaviotas a las ballenas, sino que por el contrario, LOS INCREMENTARÁ.

    En efecto, al encontrarse la actual población de gaviotas sin esas fuentes de alimentación, concentrará su búsqueda de comida en las fuentes “disponibles”. Ergo, las ballenas se verán sometidas a un mayor ataque.

    Estimo por ello que la eliminación de las fuentes extra (basurales y descarte) deben necesariamente ser acompañadas de acciones que REDUZCAN la actual población de gaviotas. Por ende, deberá analizarse y seleccionarse cual (o cuales) es la medida más adecuada a implementar en tal sentido.

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