El Gobierno reaccionó con dureza tras los graves incidentes desatados por otro conflicto gremial en la provincia del presidente Néstor Kirchner. El jefe de Gabinete Alberto Fernández consideró “inadmisibles” las derivaciones del reclamo gremial de marineros; el viernes se incendiaron seis fábricas pesqueras en Puerto Deseado.
El Gobierno reaccionó con dureza tras los graves incidentes desatados por otro conflicto gremial en la provincia del presidente Néstor Kirchner. El jefe de Gabinete Alberto Fernández consideró “inadmisibles” las derivaciones del reclamo gremial de marineros; el viernes se incendiaron seis fábricas pesqueras en Puerto Deseado.
Ayer se hizo una marcha del silencio por la localidad, la cual vive uno de los momentos más angustiosos de su historia, ya que la comunidad ha comenzado a tomar conciencia de las consecuencias inmediatas que traerá aparejada la paralización total de la principal actividad económica de la ciudad.
La policía del lugar y los bomberos realizaron durante toda la jornada de ayer los primeros peritajes, y las empresas comenzaron a evaluar los daños, los cuales serían multimillonarios.
Anoche se supo que el gobernador de Santa Cruz tomó contacto con los trabajadores que permanecen en un piquete y se acordó que el viernes se realizará una reunión en Río Gallegos con los empresarios, para acercar las partes y retomar el diálogo roto. Los empresarios solicitaron hasta el miércoles tiempo para evaluar los daños producidos.
Según se supo llegaron a la localidad 150 gendarmes que están custodiando las plantas pesqueras, pero se dijo que no llegaron para reprimir.
Las estimaciones más optimistas, señalan que no antes de tres meses recién se podrá volver a trabajar en las plantas destruidas, con las consecuencias laborales que ocasionará a los trabajadores de las procesadoras. Cabe recordar que los desmanes los realizaron grupos radicalizados de los embarcados.
El día después en Puerto Deseado, fue de desolación y tristeza en la comunidad, según admiten los propios trabajadores de la marinería, tras el desborde producido. Así las cosas, los huelguistas retomaron ayer las negociaciones y esperan en un piquete, levantado en la zona de las plantas pesqueras, una respuesta por parte de las autoridades a sus reclamos.
Los manifestantes, pertenecientes a la Agrupación de Marineros Santacruceños y a la filial local del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), desconocen el convenio laboral firmado por la conducción nacional del gremio y reclaman ser exceptuados del pago del impuesto a las ganancias.
Daniel Medina, uno de los líderes de la protesta y delegado del intervenido SOMU local, indicó a que los trabajadores están tratando de "poner un manto de tranquilidad", aunque relató que siguen concentrados y aguardan la llegada de trabajadores de otros gremios para respaldar el reclamo.
Más temprano, Fernández, había aclarado por radio La Red, que el conflicto tiene que ver con "una demanda salarial de marineros a empresas pesqueras". No obstante, afirmó que desde el gobierno nacional se sigue "de cerca el tema". Anoche se decidió el envío de efectivos de la Gendarmería.
23/07/07
DIARIO DE MADRYN
