La creación de la empresa estatal Enarsa no consiguió su principal objetivo primigenio: el desarrollo costa afuera.

La creación de la empresa estatal Enarsa no consiguió su principal objetivo primigenio: el desarrollo costa afuera.

El offshore obliga a hacer salvedades: es un desarrollo caro y de altísimo riesgo geológico. En la Argentina, además, la tierra aún tira: es mucho más probable alcanzar un proyecto rentable a partir de la recuperación secundaria, e incluso terciaria, que en las profundidades del mar.

Aun así, y a la luz de los resultados obtenidos, la creación de la empresa estatal Enarsa no consiguió su principal objetivo primigenio: el desarrollo costa afuera.

Cuando Néstor Kirchner creó la firma en el 2004 le cedió las concesiones de 33 bloques marítimos. Diez años después, sólo en tres de ellos hay sociedades y en uno solo se perforaron tres pozos, sin alcanzar éxito alguno. También hubo dos acuerdos de exploración firmados con Pdvsa, de los que tampoco se tiene ninguna noticia hasta el momento.

Los datos, complicados de sistematizar, provienen de un exhaustivo informe que realizó la Auditoría General de la Nación (AGN), donde detecta serias irregularidades en la firma. Sin entrar en ese terreno, y a la luz de los resultados, puede concluirse que la gestión offshore de Enarsa es un fracaso.

Kirchner delegó las concesiones a Enarsa en busca de un modelo más ágil de acuerdo, similar al que ahora proponen las petroleras provinciales. El argumento central era que se iba a fomentar el arribo de inversores al quitar los engorrosos trámites que exige una licitación. Una década más tarde, queda claro que nada de eso ocurrió. La posta, ahora, parece tenerla YPF. (Rionegro.com)

02/06/14

 

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