El jueves llega el “AIDA CARA”, pero sólo hasta la rada porque no puede sortear el canal de acceso. Mide 193 metros y el límite de eslora permitido es 170, pese al dragado. El plan de Pezzati para evitar pagar las consecuencias de la inoperancia.
El jueves llega el “AIDA CARA”, pero sólo hasta la rada porque no puede sortear el canal de acceso. Mide 193 metros y el límite de eslora permitido es 170, pese al dragado. El plan de Pezzati para evitar pagar las consecuencias de la inoperancia.
El crucero “AIDA CARA”, de la naviera Aida Cruiser, mide 193 metros de eslora, tiene una manga de 37 metros, puede recibir a 1500 pasajeros y cuenta con 400 tripulantes a bordo.
Pertenece a la empresa naviera alemana Aida Cruiser y fue construido en Italia. Es fácil de reconocer: como los otros buques de la compañía, se caracteriza por lucir brillantes dibujos en su casco, a diferencia del blanco neutro que domina al resto de los cruceros.
Los marplatenses y turistas deberán agudizar la vista el próximo jueves 20 de enero, fecha en que tiene pedido de giro para ingresar al puerto local, según confirmó Ignacio Crotto, secretario de Turismo de la Provincia de Buenos Aires, en la antesala de la Fiesta de los Pescadores.
La escala en Mar del Plata es la única de las cuatro que tenía pensado hacer la naviera esta temporada de verano, debido a la crisis que afectó el negocio de cruceros el año pasado.
El “AIDA CARA” amarrará en la rada, frente a la costa, pero no ingresará a puerto. Aunque parezca increíble, después de año y medio de tener la draga Mendoza en Mar del Plata, el buque no puede sortear el canal secundario para ingresar y estacionarse en la Escollera Norte.
Pese a la promesa hecha por el presidente del Consorcio Regional Portuario de Mar del Plata, Eduardo Pezzati, al momento de cerrar la agenda de escalas en el puerto local, el estado y tamaño del canal secundario impide que la embarcación ingrese. El operador de la naviera creyó en sus argumentos y vendió la escala como un atractivo adicional del viaje.
Para no pagar el costo político de este nuevo papelón que lo tiene como involucrado principal, a partir de su enfático optimismo sin fundamento alguno, Pezzati edificó una estrategia para informar que el barco no ingresará debido a malas condiciones para la navegación.
“El barco permanecerá seis horas en puerto, aunque hay que ver las condiciones del tiempo”, contestó Pezzati en vísperas de la colada de fideos de la Fiesta de los Pescadores a todos quienes recordaban que se avecina el ingreso del “AIDA CARA”.
Seguramente para Pezzati el jueves las condiciones serán malas, aunque el sol raje la tierra y el viento se repliegue. Cualquier excusa que esgriman será una burda mentira.
De acuerdo a la última batimetría oficial que revela el estado de situación del canal secundario, luego de más de un año y medio de trabajo ¿continuo? de la Draga C “MENDOZA”, la eslora máxima permitida para ingresar alcanza a buques de 170 metros, con una limitante de 150, dependiendo de las condiciones del mar. La misma que tenía casi un año atrás, cuando ingresó el buque “ACONCAGUA”, el intento fallido de Maruba para retirar unos pocos contenedores.
El “AIDA CARA” podría entrar, sólo si le recortan un tramo y lo convierten en un crucero de menor tamaño. Así de simple y así de cruda es la realidad que afecta al puerto local. Pero sus autoridades se empeñarán a contar otra historia.
Mientras el Intendente Municipal y el propio Pezzati no dejan de ponderar los beneficios de un puerto de cruceros, a los pocos operadores que se deciden a venir se los (des) trata de esta manera. Ni un canal de acceso adecuado para entrar.
Un ejemplo más sirve para desmoronar el castillo de ilusión que riegan periódicamente los funcionarios de turno sobre los cruceros en Mar del Plata. El primer día del año 2011 estaba previsto que amarre en la ciudad el crucero “INSIGNIA” de la empresa armadora Oceanía Cruises, procedente de Brasil, con destino a la Patagonia.
Su llegada no había sido originada por la promoción que lanzó la comitiva que visitó la feria de cruceros en Miami, en marzo pasado y que encabezó el propio Pezzati.
Lejos de eso. Una fuente del propio Consorcio reveló que el buque pidió giro a Mar del Plata porque no tenía lugar para amarrar en el puerto de Buenos Aires. Como luego de la reserva, surgió un espacio allá, la naviera canceló su visita acá. Así de simple. Lo que hubiese dicho Pezzati si el buque hubiese llegado, aunque sea por un par de horas. Guardia del Mar, rueda de prensa, “que trabajamos… que la importancia… que la Terminal… que el futuro… que el posicionamiento…” Impunidad dialéctica.
Las mismas palabras utilizaron para destacar la presencia de la Draga “MENDOZA”. Incluso el Intendente Municipal valorizó su desempeño en el discurso de apertura de la Fiesta de los Pescadores. A juzgar por los resultados, surge la misma pregunta inicial de abril del 2009: ¿draga la Draga? La realidad va a contramano de cualquier cosa que puedan decir Pulti y Pezzati al respecto.
Conocida la estrechez del canal secundario para permitir el ingreso del “AIDA CARA”, y ante el temor a que la operadora de Aida Cruises en la Argentina lo crucifique ante Ricardo Luján, subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación, el Presidente del Consorcio hasta se ofreció para alquilar remolcadores más potentes a los que hoy en día prestan el servicio en el puerto local para intentar la epopeya.
Incluso llegó a decir que estaba dispuesto a pagarlos de su bolsillo. Es posible la primera intención. Imposible la segunda. Las consecuencias de una ¿gestión? catastrófica siempre se pagan con el bolsillo de todos los contribuyentes.
Pezzati estaba dispuesto a cualquier cosa para intentar superar una barrera impuesta por las propias leyes de la física. El “AIDA CARA” no puede sortear el banco y virar hacia la derecha para intentar amarrar en la Escollera Norte porque se choca con el banco principal que ya se ha convertido en una playa aledaña a la Escollera Sur y que tapa el canal principal.
Revista Puerto intentó consultar a la Prefectura sobre el crucero, pero lo único que pudo saber es que no hay un documento que rechace la solicitud de giro del “AIDA CARA”. Nadie salió a responder públicamente.
Tampoco Walter Sivina, gerente general del Consorcio, que ni siquiera se animó a confirmar a este medio si el crucero llegaba el jueves. La Prefectura dejó el planteo en un mar de incertidumbre, como quería Pezzati: sin un rechazo tangible, todo entra en el terreno de las hipótesis y las variables climáticas.
Revelado el plan, no nos sorprenderá que la mínima brisa deje al crucero con la ñata contra el puerto. Tampoco que, una vez más, se subestime el intelecto y se degrade a un puerto que merece de mejores gestiones para poder abandonar algún día su trampa de arena y, sobre todo, su exponencial ineficiencia.
Por Roberto Garrone | Fotos de Diego Izquierdo
17/01/11
REVISTA PUERTO


Yo no solo le hecharia la
Yo no solo le hecharia la culpa a Pezzati y cia, la señora Presidenta y el señor Lujan tiene tambien las maximas responsabilidades.
Una lastima lo que ocurrio,
Una lastima lo que ocurrio, creo q las autoridades portuarias se confiaron demasiado y no garantizaron las condiciones para que el crucero pudiera entrar en estas fechas.. EN nuestro pais siempre esperamos para hacer todo a ultimo momento y cuando nos acordamos ya es tarde. La proxima sera.