Aprobó la entrega de merluza negra a un barco sumariado por relación con los kelpers, se reflotó un permiso de pesca de Valastro que ya no estaba en los registros valiéndose de viejos permisos ilegales. Representante de Santa Cruz se opone al ingreso de nuevos tangoneros.
Aprobó la entrega de merluza negra a un barco sumariado por relación con los kelpers, se reflotó un permiso de pesca de Valastro que ya no estaba en los registros valiéndose de viejos permisos ilegales. Representante de Santa Cruz se opone al ingreso de nuevos tangoneros.
A pesar de estar acéfala la presidencia del Consejo Federal Pesquero, se tomaron decisiones de alto impacto y que ya generaron rechazo en la comunidad pesquera. Se le otorgó un volumen adicional de merluza negra al barco Echizen Maru, de la firma Pesantar-New San, sobre la que pesa un sumario por relación indirecta con el gobierno de ocupación de las Islas Malvinas; el denunciante Juan Benegas hizo público su repudio. Por otra parte se reflotó el permiso del barco María Alejandra del grupo Valastro, que ya no figuraba en los registros de la Subsecretaría de Pesca, valiéndose a su vez del historial de permisos ilegales de barcos que ya en los noventa deberían haber ido a desguace. También se aprobó una reformulación en el marco de las modificaciones realizadas a las medidas de manejo de la pesquería de langostino; y el representante de Santa Cruz solicitó la convocatoria urgente de la Comisión para tratar el plan de manejo antes de seguir autorizando nuevos barcos tangoneros.
“Podrían haber esperado la sanción de Nissui”
Varias empresas solicitaron asignación de merluza negra. Argenova lo hizo en reiteradas oportunidades y desde marzo pasado para sus barcos Argenova XXII; Argenova XIV y Argenova XXI. La firma Estremar comenzó en el mes de febrero, al igual que San Arawa para su buque Tai An. Quien también viene solicitando desde entonces es la firma Pesantar-New San para el barco Echizen Maru, cuyo permiso pende de un hilo desde diciembre de 2014 cuando se instruyó a la empresa un sumario tras conocerse la denuncia de relaciones con el gobierno de ocupación de las Islas Malvinas a través del grupo japonés al que pertenecía, Nissui.
Un informe presentado por la Dirección de Coordinación dio a conocer el volumen disponible para asignar que alcanzó las 392 toneladas, con el fin de “destinar el saldo para la captura incidental de la especie en lo que resta del corriente período anual”.
El criterio de asignación utilizado por los consejeros presentes fue “el consumo de un alto porcentaje de la CITC asignada” y aclararon que “teniendo en cuenta que algunas de las titulares cuentan con la propia CITC para su explotación en lo que resta del año, y que otras la han consumido, se ha considerado conveniente la distribución atendiendo a estas necesidades operativas”.
Con dicho criterio se distribuyó de la siguiente manera: 103 toneladas para los barcos de Argenova; 53 toneladas al Centurión del Atlántico y 118 toneladas para los barcos Tai An y Echizen Maru.
La noticia cayó como un balde de agua fría sobre quienes siguen la denuncia que pesa sobre la empresa Pesantar del grupo New San. Juan Benegas, denunciante del caso, hizo conocer su descontento y sorpresa ante la decisión adoptada por el Consejo.
Benegas distribuyó entre funcionarios y medios un comunicado en el que califica de contradictoria la acción del Consejo con las declaraciones realizadas por su Presidente respecto de este caso. “El subsecretario de Pesca de la Nación Dr. Bustamante anunció para esta semana la sanción a Nissui por burlar la soberanía argentina. Según el mismo Dr. Bustamante esa sanción a Nissui, puede traer además sanciones para empresas argentinas tenedoras de cuota de merluza negra por estar relacionadas con Nissui. ¡Qué contradicción!”, señaló.
“Esas 118 toneladas de merluza negra que le dieron, representan aproximadamente 70 toneladas de producción. Cada tonelada de producción tiene un valor de venta de mínimo 25.000 dólares. Esto quiere decir que se la ha premiado con 1.750.000 dólares que generarán en 4 días”, precisó Benegas.
“Se podría haber esperado la sanción a Nissui anunciada por el Dr. Bustamante para los próximos 15 días el 01-10-15, para estar seguros de no premiar a quienes no se lo merecen”, concluyó con criterio el denunciante.
Los permisos ilegales siguen dando frutos
Antes de describir la confusa maniobra por medio de la cual el Consejo Federal Pesquero otorgó un nuevo permiso de pesca, debemos decir que parte de la emisión de permisos truchos, barcos que deberían haber ido a desguace luego de dar vida a un congelador en la década del 90. Oscar Fortunato y Carlos Cantú habría sido los consejeros que dirigieron esta entrega de un nuevo permiso de pesca a un congelador.
Las empresas de Alberto Valastro, Giorno y Pesquera Ceres, solicitaron la aprobación de la reformulación de los permisos de pesca de los buques Mellino I; Mellino VI; Don Antonio; Iglú I y María Alejandra, que casualmente no tiene permiso de pesca vigente pero que por obra de la magia harán revivir.
Valastro pidió se transformen los permisos vigentes de sus buques. El Don Antonio, el Mellino I y el Mellino VI tienen autorizaciones de captura para todas las especies no cuotificadas o que estén bajo algún régimen especial y sin langostino en el caso del primer barco. Con transferencias de estos barcos buscan ahora para revivir el María Alejandra. El empresario pidió que al Don Antonino le mantengan el cupo histórico de 1.261 toneladas pero a los Mellino I y VI se los limite a 200 toneladas de especies no cuotificadas cuando el promedio les da 1200 y 580 toneladas respectivamente.
El Iglú I, otro de los barcos que tampoco deberían estar más en el caladero si alguna vez hubiéramos abandonado la lógica menemista, mantiene un permiso de pesca de 838 toneladas de especies no cuotificadas y sin langostino, más unas 1.700 de especies bajo algún régimen como el abadejo, besugo, corvina, etc. El empresario pide mantener una autorización de captura de 1099 toneladas pero su captura histórica no superó las 692 toneladas.
Pero el verdadero interés del empresario no reside en estos barcos sino en reflotar el permiso del María Alejandra, que pide sea reemplazado por un barco congelador que llamará María Alejandra 1°; y solicitó se le otorgue 1.664 toneladas de especies cuotificadas.
Lo curioso es que a la hora de analizar la situación de los permisos de pesca es el propio Consejo el que dice que “con la excepción del reemplazo del buque María Alejandra, todos los buques restantes cuentan con permiso de pesca vigente”. En la nómina de buques de la Subsecretaría de Pesca el barco María Alejandra no figura.
Este barco tuvo un siniestro en 2005 y se buscó reemplazarlo por otros dos, María Alejandra II y María Alejandra III, lo cual nunca se pudo concretar porque la empresa violó en su momento una medida cautelar que pesaba sobre el permiso original del barco. En 2006 se levantó la medida y quedó en suspenso una solicitud de antecedentes del buque. Ahora, por medio de la habilidad, poder de persuasión o vaya uno a saber qué de Oscar Fortunato y Carlos Cantú, según trascendió, lograron reflotar el permiso mediante la transferencia de autorizaciones de captura de barcos fresqueros a un congelador.
El Consejo decidió por unanimidad, alegando como siempre reducción del esfuerzo pesquero, mantener al Don Antonio con su captura histórica -no hay reducción- de 1621 toneladas; el Mellino I y el Mellino VI quedan con una captura de 200 toneladas de especies no cuotificadas pero se eliminó su imposibilidad de capturar especies bajo algún régimen. En el caso del Iglú I dicen que “se reduce el total de la autorización de captura actual del buque” para la justificación, pero después terminan otorgándole una autorización de 1099 toneladas, el doble de su captura histórica.
En el caso del barco María Alejandra extinguen un permiso que no consta en los registros de la Subsecretaría de Pesca y emiten uno a favor del barco congelador María Alejandra 1° con una autorización de captura de 1664 toneladas. Alguien debería dar explicaciones sobre esto.
De Carli se opone al ingreso de más tangoneros a la pesquería
El buque Antártida, un congelador de 73 metros, será exportado y en su lugar han aprobado el ingreso de dos tangoneros que buscan participar de la pesquería de langostino a partir de las modificaciones realizadas a la Resolución 153. El Representante de la Provincia de Santa Cruz consideró la reformulación del proyecto un aumento del esfuerzo pesquero.
El Antártida tiene un historial de captura de 3.066 toneladas anuales y una autorización de captura para todas las especies que no han sido cuotificadas, más un porcentaje de cuota de merluza común y otro de merluza de cola.
Las cuotas del buque Antártida fueron transferidas a los buques Api V y Urbain en un 50% para cada uno y los derechos y antecedentes fueron transferidos a dos barcos tangoneros que ingresarán a la pesquería, el Bogavante Segundo y Michos Octavo. La empresa había solicitado que no se pusiera límite de captura o que en su caso no fuera inferior a 1.200 toneladas. El Consejo al final se inclinó por 1.000 toneladas para cada uno de especies no cuotificadas.
El Representante de la Provincia de Santa Cruz se abstuvo de votar y argumentó: “Esta decisión aumenta la capacidad de pesca sobre ciertas pesquerías no cuotificadas, para las que se ha propuesto trabajar en un plan de manejo”, señaló en relación a la pesquería de langostino.
El consejero De Carli, a su vez, agregó: “En el Acta 22/15 se consideró que debería concretarse la elaboración del plan de manejo de la especie langostino a la mayor brevedad posible, y aún no se ha iniciado el trabajo en tal sentido. Por lo expuesto, se solicita a la Autoridad de Aplicación que convoque a la Comisión Interjurisdiccional y al Grupo Técnico para la elaboración del plan de manejo de la pesquería, para ser propuesto al CFP”.
La solicitud del Representante de la Provincia de Santa Cruz no fue apoyada por la totalidad del cuerpo sino solo por los dos representantes del Ejecutivo presentes y la Representante de la Secretaría de Desarrollo Sustentable. Hasta el momento la reunión de la Comisión no tiene fecha. Por otra parte se solicitó un informe al INDEP para decidir sobre limitaciones en el langostino en base a una estimación de la abundancia del recurso. Difícil imaginar de qué se van a disfrazar cuando el langostino no abunde. (Por Karina Fernández; Revista Puerto)
03/11/15
