El 2 de mayo pasado se realizaron diversos actos en carácter de homenaje al cumplirse el 25 aniversario del hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, que costó la vida a 323 de sus tripulantes, durante el conflicto de Malvinas.
El 2 de mayo pasado se realizaron diversos actos en carácter de homenaje al cumplirse el 25 aniversario del hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, que costó la vida a 323 de sus tripulantes, durante el conflicto de Malvinas.
El 4 de mayo de 1982, dos días después de dicho hundimiento, dos aeronaves Super Etendard pertenecientes a la Segunda Escuadrilla de Caza y Ataque de la Aviación Naval Argentina, reabastecidas por aviones tanque de la Fuerza Aérea, atacaron y hundieron el destructor británico HMS Sheffield.
Para completar dicha información, sería oportuno mencionar los comentarios aparecidos el 3 de noviembre de 2006 en dos conocidos periódicos de Gran Bretaña: THE DAILY TELEGRAPH y BBC NEWS / UK. Ambos comentarios se originan en la investigación realizada por el Gobierno británico a raíz de la pérdida del destructor, la cual fue puesta en conocimiento público el 2 de noviembre de 2006.
En el primero de ellos titulado “Sheffield’s crew are blamed for Exocet hit” (La dotación del Sheffield fue responsabilizada por el impacto del Exocet), escribe el periodista Thomas Harding, corresponsal en el Ministerio de Defensa británico. En el segundo periódico el comentario se titula “Sunk Falklands ship safety ‘poor’ “(Alerta deficiente en un buque hundido en las Falklands).
Ambos artículos se refieren al citado hundimiento del Sheffield como consecuencia del impacto de un misil Exocet lanzado desde uno de los aviones navales Super Etendard, sobre una posición del blanco informada por un avión Neptune de la Escuadrilla Aeronaval de Exploración. Dicho impacto ocasionó además la pérdida de 20 integrantes de su dotación.
En el primero, el señor Harding menciona que la investigación de la armada británica sobre el hundimiento del destructor consta de 3000 fojas y que fue recientemente desclasificada y dada a conocer al público. Dicha investigación señala que existe evidencia de que la dotación del Sheffield falló en lo concerniente a tener una guardia apropiada y en adoptar medidas adecuadas para evitar que el buque fuera alcanzado por un misil disparado por una aeronave a reacción argentina.
De la información recopilada quedó establecido que, si las acciones hubieran sido adoptadas con rapidez, podrían haber frustrado el determinante y profesional ataque. Agrega que ese 4 de mayo el Sheffield había sido designado buque de guardia de defensa aérea de la Fuerza de Tarea británica, la que contaba con dos vitales portaaviones. Pero el comando del Sheffield estaba más preocupado por la amenaza submarina y a la vez tenía conocimiento de un parte de inteligencia británico según el cual los aviones de combate argentinos eran incapaces de lanzar misiles Exocet.
Agrega el corresponsal que, en dicho escenario, otro destructor había detectado el ataque en desarrollo de dos aeronaves, pero el Comando del Sheffield consideró que el mismo no era real, por lo tanto el buque no asumió el máximo grado de alerta ni empleó sus contramedidas para confundir a un posible misil en aproximación.
En la investigación realizada por los británicos, se critica asimismo la reacción de la dotación luego del impacto, a la cual considera, refiriéndose al grupo de control de averías e incendio, que le faltó cohesión. Finaliza agregando que no quedó claro en qué lugar de a bordo se ubicó el comando del buque.
En el artículo del BBC NEWS / UK se mencionan los mismos acaecimientos relatados por el TELEGRAPH, pero se señala que los hechos no dieron lugar a la formación de una corte marcial. Asimismo, que hubo integrantes de la dotación del destructor que no cumplieron adecuadamente su rol; que el control de averías e incendio fue pobremente coordinado; y que el misil penetró en el cuarto de control encendiéndose, ocasionando que se expandiera un humo venenoso, lo que contribuyó a que la tripulación abandonara el buque.
Los hechos relatados, tal como se mencionan en el informe británico divulgado correspondiente a la investigación realizada, motivarán sin duda muchas reflexiones a los lectores. Cabría mencionar por su trascendencia algunas de ellas, como ser: que los británicos han reconocido que el ataque de los Super Etendard fue conducido con gran determinación y profesionalismo, que el submarino argentino en la zona, el ARA San Luis, cumplió su cometido obligando a los buques de la Fuerza de Tarea adversaria a dar prioridad al ataque submarino, y que el nivel de adiestramiento alcanzado por la escuadrilla aeronaval que realizó el ataque, no estaba en conocimiento del enemigo.
Con referencia a esto último, le cabe una mención a los comandos de los destructores ARA Hércules y ARA Santísima Trinidad los que, por contar con radares similares a los que poseían los destructores británicos, colaboraron para proveer a la Escuadrilla de Super Etendard de un adecuado perfil de vuelo, a fin de poder lanzar sus misiles con menor probabilidad de ser detectados. Habría que destacar la importancia que tuvo el secreto con que se manejó la información sobre el grado de adiestramiento alcanzado por nuestras unidades aeronavales, evitando que fuera conocido por la inteligencia británica.
30/08/07
Julio Daniel Chaluleu
Capitán de Navío VGM (RE)
Gentileza del Boletín del Centro Naval
