El Ártico ruso, nueva tierra prometida para petroleras

El Ártico ruso, nueva tierra prometida para petroleras

Expertos coinciden en que es una zona con un potencial de descubrimiento de yacimientos enormes. De hecho un informe de EE UU señala que el 20% de las reservas de hidrocarburos del planeta aún no descubiertas están en el Ártico. Pero la lejanía y los riesgos medio ambientales complican su explotación.

Expertos coinciden en que es una zona con un potencial de descubrimiento de yacimientos enormes. De hecho un informe de EE UU señala que el 20% de las reservas de hidrocarburos del planeta aún no descubiertas están en el Ártico. Pero la lejanía y los riesgos medio ambientales complican su explotación.

 

 

El Ártico ruso, con sus lejanas infraestructuras, su frío glacial y sus especies amenazadas, es la nueva tierra prometida para las compañías petroleras, pese a la letanía de obstáculos existentes para su explotación.

“El Ártico es una de las grandes zonas restantes en el mundo con recursos en petróleo y gas aún no descubiertos”, recordó Rex Tillerson, presidente del gigante norteamericano Exxon Mobil, en el Congreso petrolero mundial que se celebró recientemente en Moscú.

Es incluso “uno de los últimos lugares con un potencial de descubrimiento de enormes yacimientos” coincidió Tim Dodson, uno de los responsables de la compañía pública noruega Statoil.

Según un informe publicado en 2008 por el Instituto geológico de EE UU, USGS, más del 20% de las reservas de hidrocarburos del planeta aún no descubiertas están en el Ártico.

Este tesoro -en un 84% submarino- estaría situado en gran parte en Rusia (frente a las costas de Siberia occidental y en la extremidad oriental del país) y atrae a grupos petroleros rusos y occidentales, como Statoil, o Exxon Mobil, que cerró el año pasado una alianza para extraer petróleo en el Ártico con el gigante petrolero ruso, Rosneft.

Obstáculos a considerar

Pero “no hay que ignorar los obstáculos” para la explotación en el Ártico, advirtió Dodson. “Los desafíos específicos son la seguridad y el medio ambiente; la producción y la logística, así como la utilización del gas” ya que a falta de salidas, se requerirá la construcción de gasoductos, mientras que para la exportación de petróleo se necesitarán oleoductos submarinos o cargueros adaptados al Ártico, enumeró Oleg Mijailov, vicepresidente de la compañía rusa Bachneft.

Además, si se quiere extraer petróleo o gas a gran escala en el Ártico ruso, habrá que “transportar millones de toneladas de material hasta una de las regiones más aisladas del mundo”, lo que “requiere una expansión de la infraestructura ferroviaria y la construcción de una red de puertos y bases costeras”, señaló.

En lo que respecta a la seguridad y el medio ambiente, “el hielo, la nieve, el frío y la oscuridad crean un medio a la vez hostil y magnífico”, subrayó Dodson. Hay que “asegurar que las compañías que operan en el Ártico tengan el material, las personas y la formación necesarios para combatir una marea negra”, afirmó por su lado Mijailov.

El riesgo de una marea negra

En efecto, la catástrofe de 2010 en el Golfo de México “muestra los problemas que incluso las mayores compañías del mundo tienen que afrontar en caso de marea negra incontrolada. Resolver una marea negra en el Ártico, en un mar congelado, sería un desafío aún más difícil de superar”, admitió.

Este riesgo preocupa a las ONG medioambientales, como Greenpeace, 30 de cuyos militantes fueron detenidos por las autoridades rusas en septiembre pasado, cuando llevaban a cabo una acción contra una plataforma petrolera de Gazprom. Fueron liberados a fines de diciembre tras un indulto presidencial. Para las ONG, las actividades petroleras y gasíferas en el Ártico son condenables por una doble razón, ya que ponen en peligro un ecosistema particularmente frágil, refugio de especies amenazadas (osos polares, cetáceos), y porque contribuyen a acelerar el cambio climático, que tiene ya severas consecuencias sobre esta región.

Al final, todo eso puede hacer que estos proyectos sean tan onerosos que no valga quizá la pena emprenderlos. De ahí la carrera contrarreloj entre los grupos petroleros para encontrar tecnologías que permitan reducir estos costos. Así, Statoil intenta concebir un nuevo tipo de plataformas de perforación, especialmente adaptados a estas condiciones extremas. Por su lado, el gigante francés Total busca desde hace años con Gazprom una solución rentable para explotar el gigante yacimiento de Chtokman, en el mar de Barents, sin haber hallado aún la solución milagrosa. (El Día)

07/07/14

 

 

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