El 45% de los patrones no saben gestionar la estabilidad del barco (España)

Las inspecciones en buques revelan que en el 26% de los casos no conservan ni el libro ni el acta de estabilidad. Desconocen cómo afecta al equilibrio de la embarcación que el aparejo esté mojado o que la bodega vaya llena.

Las inspecciones en buques revelan que en el 26% de los casos no conservan ni el libro ni el acta de estabilidad. Desconocen cómo afecta al equilibrio de la embarcación que el aparejo esté mojado o que la bodega vaya llena.

Cuando en febrero del 2005 la tragedia del Siempre Casina, que se cobró ocho vidas, renovó los lamentos del naufragio del O Bahía , en el que un año antes habían muerto diez personas, los ministerios de Pesca, Trabajo y Fomento suscribieron un acuerdo tripartito para gestionar la seguridad marítima. Desde entonces, desarrollan tareas en tres áreas. En la de prevención, destaca la mejora de los sistemas de alarma y localización, con las ayudas públicas para sustituir las viejas radiobalizas por otras con GPS y dotar a la tripulación de chalecos con elementos de localización.

En el campo del control, se han hecho estudios e investigaciones sobre la estabilidad de las embarcaciones. Y en el área de la mejora de la seguridad, se han desarrollado campañas de formación y concienciación e inspecciones en buques.

Ha sido en estas últimas revisiones en las que el Ministerio de Fomento ha detectado serios problemas relacionados con la estabilidad de los pesqueros, motivo que figura entre la concatenación de causas del hundimiento tanto del buque de Redondela, como el de Burela e, incluso podría estar entre las del último naufragio, el del Nuevo Pepita Aurora, ocurrido en Barbate.

Por una parte, los inspectores han constatado que en el 26% de los buques revisados no se disponía del acta ni del libro de estabilidad del buque. Y, por otro, que en el 45% de los casos, el patrón de la embarcación no estaba familiarizado con los procedimientos de estabilidad. Esto es, casi la mitad de los patrones desconoce

– cómo hay que repartir los pesos para equilibrar el buque si en él falta combustible,
– si el aparejo está mojado o seco,
– si las bodegas están llenas o vacías, etcétera.

Conclusiones

Ésas son dos de las conclusiones más relevantes de las inspecciones operativas llevadas a cabo, según Juan Miguel Guérez, subdirector general de Normativa Marítima y Cooperación Internacional del Ministerio de Fomento, unas deficiencias que ahora trata de subsanar el nuevo real decreto que determina las normas de seguridad y de prevención de la contaminación que deben cumplir los pesqueros menores de 24 metros de eslora.

Aunque disponer a bordo del acta y del libro de estabilidad era ya un imperativo legal, casi nadie daba importancia a esos papeles, ni siquiera los mismos inspectores. Pero los últimos siniestros han motivado que ambos documentos recuperen la importancia que tenían y se exijan con carácter prioritario en las revisiones. Es por eso que aquel que no disponga del libro y del acta de estabilidad del buque -un 26%, según las inspecciones de Fomento- debe solicitarlo ante las capitanías marítimas.

Y ese documento se renovará según las disposiciones que recoge el real decreto que entró en vigor el 1 de septiembre. De acuerdo con esos dictados, para calcular la estabilidad habrá que pesar

– tanto los aparejos -nasas, palangres, redes…-
– como otros elementos auxiliares que se lleven a bordo -cajas de pescado, contenedores para el hielo, etcétera-, e incluso,
– el peso de los tripulantes que van a bordo y sus efectos personales -se calculan 100 kilos por marinero- y
– si en las bodegas va pescado fresco o congelado, entero o en filetes.

Construcción del barco

El nuevo real decreto dedica un anexo completo a cuestiones relativas a la estabilidad y el francobordo de la embarcación, marcando directrices que deben tenerse en cuenta tanto en la propia construcción del buque como en su gestión y manejo a bordo.

Así, entre otras cuestiones, el nuevo texto legal impone una altura mínima de la amura en la proa, previene sobre los peligros para el buque cuando se navega con mar de popa -pues se corre peligro de zozobra, especialmente cuando las olas son iguales a la eslora del barco- e introduce incluso recomendaciones para subdividir las bodegas de pescado con panales móviles.

Ahora bien, el propio decreto advierte de que el cumplimiento de los criterios de estabilidad «no asegura la inmunidad del buque a la zozobra en cualquier circunstancia, ni exime al patrón de sus responsabilidades», que también tendrá que exigir el uso del chaleco a salvavidas cuando la situación así lo requiera y responder de que la flota esté convenientemente entrenada en el uso de los dispositivos de salvamento y que, además, sabe donde están estibados.

14/10/07
LA VOZ DE GALICIA

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