Los hechos de máxima relevancia para el puerto de Buenos Aires sucedieron en este octubre álgido en el que el fragor eleccionario opacó la gestión. El hilo conductor de los dos sucesos es el eclipse de la estrella que, no obstante, brilló poco sobre el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti.
Los hechos de máxima relevancia para el puerto de Buenos Aires sucedieron en este octubre álgido en el que el fragor eleccionario opacó la gestión. El hilo conductor de los dos sucesos es el eclipse de la estrella que, no obstante, brilló poco sobre el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti.
En orden cronológico, y también de importancia, el primero de ellos fue una reunión clave. Llamativamente, fue el último encuentro oficial en la agenda de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner previo a su intervención quirúrgica.
La Presidenta se interesó por el tema portuario y marítimo. Le pidió al secretario de Transporte, Alejandro Ramos por alguien que sepa. Ramos le dijo que el idóneo era el interventor de la Administración General de Puertos (AGP), el capitán Sergio Borrelli, quien asistió con el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, a la cita presidencial para informarle el estado de situación. Poco trascendió de la reunión. Los más optimistas indicaron que podría haber novedades antes de fines de año respecto de la situación del puerto de Buenos Aires.
En todo caso, Borrelli le ratificó a la Presidenta el plan que está en marcha: una transición ordenada en las concesiones de las terminales de contenedores, excluyentes para accionar las inversiones que necesita el puerto para su modernización y ampliación.
La otra reunión, más reciente, también tuvo a Randazzo y a los gremios de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval (Fempinra), encabezada por su secretario adjunto, Juan Carlos Schmid, como principales protagonistas, y a Tettamanti como gran ausente (tampoco había asistido a la reunión de la Fempinra con Borrelli, dos semanas atrás).
Randazzo reafirmó el rumbo oficial: el puerto de Buenos Aires no se mueve. Es más, la relocalización de servicios logísticos en el Mercado Central fue calificada por el ministro como un “disparate”, pero sí comentó que está en diálogo con la AFIP/Aduana para evaluar la operación nocturna y la solución definitiva al tránsito de cabotaje para evitar la fuga de contenedores a Montevideo.
Borrelli, quien llegó al cargo apuntalado por el titular del SOMU, Omar Suárez, se consolidó como interlocutor y ejecutor de las políticas portuarias. Tettamanti, en tanto, ingresa lenta e inexorablemente en un cuarto menguante.
Por Emiliano Galli | LA NACION
29/10/13
LA NACION
