Hablar de Luis Piedra Buena resulta siempre un honor para los patagónicos, pues nos referimos a un intrépido marinero, un emprendedor comercial, un hombre que supo estar a la altura de los desafíos que le imponía la época que le tocó vivir, un hombre de aspecto físico corpulento y de una solidaridad sin límites en el mar.
Hablar de Luis Piedra Buena resulta siempre un honor para los patagónicos, pues nos referimos a un intrépido marinero, un emprendedor comercial, un hombre que supo estar a la altura de los desafíos que le imponía la época que le tocó vivir, un hombre de aspecto físico corpulento y de una solidaridad sin límites en el mar.
El Clte. Laurio Destéfani lo define: "Solo, como un patriarca, defendió el sur de la Patagonia desde el río Santa Cruz –fue el primero que lo navegó– al Cabo de Hornos y aún sin saberlo, llevó su patriotismo a la Antártida, cuando ésta era solo un helado manto blanco, que nadie reclamaba".
Nació en Carmen de Patagones el 24 de agosto de 1833, en una casa ubicada en un entorno con imágenes de barcos y marineros. Desde niño mostró su vocación por el mar hasta que un día en una precaria embarcación se lanzó a navegar y al llegar a una zona de peligroso oleaje fue rescatado por un ballenero norteamericano comandado por el cap. Lemon. Al restituirlo a sus padres, el niño de sólo 9 años demostró su deseo de estudios náuticos, por lo que fue autorizado a trasladarlo a Buenos Aires, donde permaneció cinco años.
Al regresar a su ciudad natal, volvió a los ensayos en el Río Negro, sea con botes de amigos de sus padres y luego con un cúter que él mismo construyó.
En 1847, cuando tenía 14 años, llega al puerto de Patagones el ballenero "John E. Davison" comandado por el cap. Smiley, famoso marinero norteamericano al que le apodaban el "cónsul de los mares". Piedra Buena se embarca hacia el sur visitando por primera vez la Isla de los Estados e incursionando en tierras antárticas.
Los mares tempestuosos y la rudeza de los trabajos sin duda lo prepararon para las grandes empresas. Luego de hacer escala en Malvinas el velero regresa a Patagones.
En 1849 realiza su segundo viaje con Smiley, quien lo nombra segundo oficial y le entrega el mando de la segunda ballenera. Al llegar a la Isla de los Estados y debido a un gran temporal, encuentran restos de una nave por lo que solicita ocuparse del rescate de 14 náufragos de un buque alemán cuando sólo tenía 16 años.
Relatos de época mencionan "Los más viejos lo aman y admiran. Comprenden que ese muchacho bueno y suave, es fuerte como un bogador…Además es siempre el primero en acudir a la maniobra y el último en retirarse".
Luego continuaron cazando ballenas desde Cabo Vírgenes hasta Chiloé. En 1854 Smiley lo lleva a Estados Unidos a completar estudios de marina, aprovechando su tiempo libre para visitar industrias navieras y tomar conocimientos de su producción. Obtenido su diploma de piloto, regresa a Buenos Aires (1858) en el bergantín "Nancy" propiedad de Smiley.
Ese mismo año parte nuevamente para la caza de lobos y ballenas, luego lo nombran comandante de la goleta "Manuelita" para continuar dichas actividades.
En Golfo Nuevo rescata 42 náufragos estadounidenses de la ballenera "Dolphin" y 7 de sus tripulantes al sucumbir su bote de salvamento. Comandando la "Nancy" recorre las costas australes transformándose en el argentino baquiano de los mares por excelencia.
En 1859 con la "Nancy" remonta el río Santa Cruz hasta una isla (Pavón) a 24 km. de la desembocadura e iza la bandera nacional ante sus tripulantes y una tribu de tehuelches, construyendo un rancho que fue custodiado por 3 hombres dando pie al primer establecimiento local.
Sus actividades comerciales no tuvieron un fin de enriquecimiento, más bien un sentido de afirmación de soberanía. Continuando el salvamento de náufragos, decide construir en Isla de los Estados una casilla ocupada por 2 hombres para el socorro de navegantes, llegando hasta el Cabo de Hornos donde dejó inscripto lo siguiente: "Aquí termina el dominio de la República Argentina. En la Isla de los Estados (Pto. Cook) se socorre a los náufragos. Nancy-1863. Cap. Luis Piedra Buena".
Ya adquirido, cambia el nombre del bergantín por "Espora". Ese año llega a San Gregorio (Estrecho de Magallanes) para establecer una colonia con el apoyo de su amigo el cacique Biguá, llegando a gestionar apoyo ante el presidente Mitre (1866) su instalación pero la Guerra al Paraguay impidió su concreción.
Con el marinero Gardiner navega hasta el Lago Argentino. Luego crece la población de Isla Pavón. En 1868 se casa con Julia Dufour, quien lo acompaña en sus navegaciones y tienen tres hijos.
En 1873, parte desde Punta Arenas hacia Isla de los Estados para continuar la caza de lobos y pingüinos, naufragando el "Espora" en sus costas. Salva a sus hombres y con los restos del barco construye un cúter de 11 metros de eslora, que bautizó "Luisito" en honor a uno de su hijos fallecido de niño. No sólo se salvaron sino que realizaron otros salvamentos de náufragos en la zona. Ya con el grado de capitán, comanda el buque escuela "Cabo de Hornos" desde 1876 incluyendo la expedición de Giácomo Bove que dio pie a la instalación de faros y ayudas a la navegación. Su labor solidaria le depara diversas condecoraciones desde países importantes. Una enfermedad estomacal lo afecta falleciendo el 10 de agosto de 1883.
Como menciona Enrique S. Inda: "Se fue silenciosamente e ignorado por la sociedad de su tiempo. Vivió, luchó y se sacrificó por los intereses territoriales de la Nación, salvando a sus hermanos del mar, sin jamás pedir honores ni recompensas, padeciendo problemas económicos y la incomprensión de la burocracia oficial". Sus restos descansan en la Catedral de Carmen de Patagones.
Resulta indudable que en el país de siglo XIX que miraba hacia la pampa húmeda, Piedra Buena comprendió al igual que los países que dominaban el mar se transformaron en potencias, mostrando una visión distinta y a futuro, ya que consideraba transcendente consolidar la soberanía en las costas patagónicas para luego explotar sus recursos.
COLABORACION – POR LEONARDO LUPIANO
12/08/07
DIARIO DEL FIN DEL MUNDO

