El represor recibía un trato preferencial.
El represor recibía un trato preferencial.
Fue una de las primeras decisiones de Cristina Kirchner en el poder. Anteayer por la noche echó al jefe de la Prefectura, Carlos Fernández, por su responsabilidad en las flexibles condiciones de detención del represor de la ESMA Héctor Febres, cuya muerte por envenenamiento, la semana pasada y días antes de escuchar el veredicto en el juicio que se le seguía por su actuación durante la última dictadura, conmocionó a la política.
Así lo confirmó ayer un vocero del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, a cuyo cargo está esa fuerza.
Además, las fuentes consultadas adelantaron que ya fueron pasados a disponibilidad los dos prefectos detenidos en la causa, el jefe de la zona Delta, Rubén Iglesias, y quien estaba a cargo de la custodia de Febres, al que sólo identificaron como de apellido Volpi.
Ambos están detenidos por orden de la jueza Sandra Arroyo Salgado junto con la mujer, Stella Guevara, y los hijos del represor, Héctor Daniel y Sonia Marcela.
La decisión de la Presidenta la resumió un vocero oficial: "Se detectaron varias irregularidades en el sistema de detención de Febres, por lo que se determinó el pase a retiro del jefe de la Prefectura como máximo responsable de la fuerza".
En su lugar, el Gobierno nombró al subprefecto nacional Ricardo Rodríguez, segundo de Fernández. También nombró a Gustavo Koplin jefe de la delegación Delta.
Estos nombramientos son sólo provisorios, aclararon fuentes oficiales. Cristina Kirchner evalúa los ascensos en las tres fuerzas, Prefectura, Gendarmería y Policía Federal, y en los próximos días fijará quiénes continuarán y quiénes no.
Febres estaba detenido en una celda de la delegación Delta, acusado de crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar. Pero la semana pasada fue hallado muerto, sólo cuatro días antes de la sentencia en el juicio oral en su contra. Luego se conoció que había consumido cianuro.
El ministro Aníbal Fernández firmó ayer la resolución con la que echó al jefe de la Prefectura.
Según trascendió, Febres gozaba de ciertos privilegios ajenos a cualquier otro detenido. Entre otras cosas, tenía un teléfono celular, un reproductor de DVD, televisor y hasta una computadora. Esa fue la principal causa por la que la Presidenta decidió echar a Fernández, sostuvo una voz oficial.
En la causa que tramita la jueza Arroyo Salgado también están detenidos la viuda de Febres y sus hijos. Todos habían estado con el represor el día anterior a su muerte. Los familiares declararon anteayer y aseguraron que horas antes de su muerte el subprefecto retirado había cenado con un camarada amigo.
Hasta el momento, el Gobierno se había mantenido al margen del caso.
Sólo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había dicho: "Hay que saber claramente por qué ocurrió, cuáles fueron los controles que evidentemente fallaron y que permitieron que esto ocurriera, teniendo en cuenta que esta persona estaba detenida con toda la custodia que se supone que tienen los detenidos".
18/12/07
LA NACIÓN
